sábado, 16 de marzo de 2013

LA ORACIÓN DE LOS CINCO DEDOS

¿Conocen ya la oración de los cinco dedos?
Muy conocida, práctica, sencilla y llena de amor. 
El autor es el Papa Francisco (cuando era obispo de Argentina):

1. El dedo pulgar es el que está más cerca de ti. Así que comienza orando por aquéllos que están más unidos a ti. Son los más fáciles de recordar. Orar por los que amamos es "una dulce tarea."

2. El próximo dedo es el índice: Ora por los que enseñan, instruyen y curan. Ellos necesitan apoyo y sabiduría al conducir a otros por la dirección correcta. Mantenlos en tus oraciones.

3. El siguiente dedo es el más alto. Nos recuerda a nuestros líderes, a los gobernantes, a quienes tienen autoridad. Ellos necesitan la dirección divina.

4. El próximo dedo es el del anillo. Sorprendentemente, éste es nuestro dedo más débil. Él nos recuerda orar por los débiles, enfermos o atormentados por problemas. Ellos necesitan tus oraciones.

5. Y finalmente tenemos nuestro dedo pequeño, el más pequeño de todos. El meñique debería recordarte orar por ti mismo. Cuando hayas terminado de orar por los primeros cuatro grupos, tus propias necesidades aparecerán en una perspectiva correcta y estarás preparado para orar por ti mismo de una manera más efectiva.

Dios los Bendiga

jueves, 14 de marzo de 2013

CUANDO ME AMÉ DE VERDAD...

 Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y, entonces, pude relajarme.. Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima.
Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… autenticidad.
 Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama… madurez.
 Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… respeto. 
 Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… amor hacia uno mismo. 
 Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo Hoy sé, que eso es… simplicidad. 
 Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la… humildad.
 Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… plenitud. 
 Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es… saber vivir! 
 No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.
Charles Chaplin

miércoles, 13 de marzo de 2013

ESCRITORES CON LUZ LARGA

Una fantasía futurista publicada en 1896 por el inglés M.P. Shiel, hablaba de un grupo de asesinos crueles que asolaban Europa exterminando a los que impedían progresar a la humanidad y quemando luego sus cuerpos. El título del libro era Las S.S. (The S.S.).
Otro caso sorprendente es el de Jonathan Swift, autor de Los viajes de Gulliver, escritos en 1726. En estas obras se describen con precisión los satélites de Marte, Fobos y Deimos, 150 años antes de que los descubriera el astrónomo Asaph Hall. En la aventura que transcurre en el país de los liliputienses, éstos hacen un cálculo matemático para alimentar al gigantón Gulliver. Los enanos establecen que la cantidad de alimentos requerida por un animal es proporcional a tres cuartos del peso de su cuerpo. Una ley que no fue descrita científicamente ¡hasta el año 1932!
Wherner von Braun confesó que para el diseño de los cohetes de tres fases utilizados por EE.UU. en la conquista espacial, se inspiró en el Viaje a la Luna de Cyrano de Bergerac, escrita en 1633. En ella, el narigudo escritor francés también describe la gravedad 50 años antes que Newton, y la radio dos siglos antes que Marconi.
Julio Verne, a finales del XIX, describió en Veinte mil leguas de viaje submarino un vehículo para surcar el fondo del mar con tanto detalle que, cuando se presentaron las primeras patentes de algunos componentes de los submarinos, éstas fueron denegadas porque el escritor ya las había hecho del dominio público.

viernes, 8 de marzo de 2013

LA VERDADERA RIQUEZA


“Dios tomó forma de mendigo y bajó al pueblo para acercarse a la casa del zapatero. Allí le dijo: “Hermano, soy muy pobre, no tengo una sola moneda encima y mis sandalias están rotas, si tu me hicieras el favor.” A lo que el zapatero le respondió: “Aquí todo el mundo viene a pedir y nadie a dar.” Dios le dijo: “Yo puedo darte todo aquello que tú necesites.” ¿Tú podrías darme un millón de dólares para que yo fuera feliz? Yo puedo darte diez veces más que eso a cambio de algo; a cambio de tus piernas. A lo que el zapatero le respondió: “Para qué quiero yo diez millones de dólares si no voy a poder caminar sólo”. Puedo darte, continuaba el Señor, cien millones de dólares a cambio de tus brazos. El zapatero, inquieto le dijo: “¿Qué puedo hacer yo con cien millones de dólares si no voy a poder comer solo?” El Señor le hizo la última tentativa al zapatero. Te voy a dar mil millones de dólares a cambio de tus ojos. El zapatero, asustado ante el mendigo le respondió: “Qué hago yo con mil millones de dólares si no puedo ver a mi mujer, a mis hijos, a mis amigos.” El señor le dijo: “Ah, hermano, hermano, qué fortuna tienes y no te das cuenta”. (Facundo Cabral)

martes, 5 de marzo de 2013

ZEN

Mi cabaña está en lo más profundo del bosque
Cada año las malas hierbas crecen más recias.
Sin noticias de los asuntos del mundo.
A veces el canto lejano de un leñador.
El sol brilla y remiendo mi ropa.
Cuando sale la luna, leo poemas zen.
No tengo nada que deciros amigos míos.
Pero si queréis comprender...
dejad de correr tras tantas cosas…

DAIGU RYÔKAN
(1758-1831)

lunes, 4 de marzo de 2013

SER AMOR, SER FELICIDAD, SER EN DIOS.

"Un día, no hace tanto, me pregunté qué era lo que Dios quería de mí y vi la respuesta con absoluta claridad. Lo que Dios quiere de mí es que yo sea yo. Sería completamente absurdo que Dios quisiera que yo fuera otro distinto de mí mismo. Me brotó dentro una paz especial. También yo quería ser yo. Estábamos en comunión.
Lo que faltaba ahora era esclarecer qué era yo. Sentía la necesidad de saber qué era yo. No fue difícil hallar la respuesta: yo soy una imagen y semejanza de Dios. Me sentí extrañamente feliz: yo tengo parecido con Dios. Comprendí entonces que para saber cómo soy yo necesitaba saber cómo es Dios.  Siguiendo mi formación teológica escolástica, aprendida en la Pontificia Universidad de Salamanca, pude ver claro que Dios es amor, alegría y paz. Digo es, no que tiene; Dios es amor, su ser es un eterno acto de amor. Ninguna otra cosa hace que no sea amar, es decir, ser él mismo. Dios es, en la infinitud eterna de ser, alegría sin sombre ninguna. No es que tenga alegría, es alegría substancial, infinita, eterna, imperturbable. Así se posee en eterna paz, sin que nada ni nadie pueda afectarlo. Así es el Dios en que yo creo.
Entonces, en la expresión diminutiva de la creación, yo soy amor, alegría y paz. Mi ser es, pues, felicidad. Pero mi ser me es dado en la finitud del tiempo, en la angustia del espacio, y es como un tesoro escondido que debe ser encontrado. La ignorancia del ser que soy es la fuente de mi tristeza, de mi turbación, de mi violencia. Del conocimiento del ser que soy brota mi derecho indiscutible a estar lleno de amor, de alegría y de paz. Y encuentro que mi primera obligación es cuidar este ser que soy, imagen de Dios, amor, alegría y paz.
Ahora entiendo que no existe en la naturaleza nada que tenga derecho a quitarme el ser amor que soy, ni la alegría que soy, ni la paz que soy. Puedo elegir con todo derecho mirar toda existencia creada como una fuente de amor, alegría y paz. Con amor mira Dios las cosas que creó, con amor las miro yo también. Con alegría se goza en toda su creación, visible e invisible, y yo, que soy su imagen, haré lo mismo.
Ahora me siento muy feliz de existir, de estar aquí en este tiempo, en este espacio, con la increíble misión de estar cada día más cercano a Dios, hasta ser uno con Él en amor, alegría y paz.  Después de haber meditado mucho estas cosas, de haberlas interiorizado, yo soy feliz.
                
                     Tú también puedes serlo, porque tú eres otro  yo".
 
MARCIANO GARCÍA, OCD. (Blog: FELICIDAD)

sábado, 2 de marzo de 2013

PROCESOS...

"El Reino tiene su tiempo, el tiempo de Dios, que no coincide necesariamente con el de nuestros relojes, proyectos y ansiedades.

Necesitamos cultivar procesos. Saber distenderse en los procesos, no querer acelerarlos por la ansiedad que nos llega de una cultura trepidante, ni estancarnos por el ambiente de desencanto, es una gran sabiduría. Atravesaremos momentos favorables y luminosos como el día, y momentos desfavorables como la noche, con su oscuridad y su desconcierto. En la noche se asientan los caminos y se purifican los amores. Ni apoderarse de los momentos luminosos, como quisieron hacer los discípulos cuando Jesús dio de comer al pueblo, ni perderse en las tinieblas oscuras y amenazantes del lago.

Es fundamental saber contemplar la belleza y sabiduría que encontramos ya ahora en cada etapa del proceso. La planta que sorprende al romper la tierra con hojas tan frágiles, la flexibilidad de los tallos ante el vendaval que las doblega sin romperlas, la aparición de las espigas, la plenitud dorada de la cosecha... El momento de conversión de una persona es algo extraordinario; su crecimiento lento en la fe también lo es. No hay que vivir en la tensión de consumir sólo los resultados maduros sin disfrutar ya el sabor del fruto presentido en la belleza de cada pequeño milímetro de crecimiento.

La procesualidad tiene dos enemigos, el inmediatismo devorador del tiempo y las dilaciones reiteradas que nunca realizan nada y en las que el tiempo nos devora a nosotros. En la nueva cultura tenemos «el mundo al alcance de un «clic», todo al instante. Falta el cultivo de los largos procesos que suponen compromisos sabios de duración impredecible".
 
Escrito por BENJAMÍN GONZÁLEZ BUELTA, -de su Libro:TIEMPO DE CREAR.