"Vuelve, por favor, vuelve, quien quiera que seas, religioso, infiel, hereje o pagano. Aunque hayas hecho cien promesas y cien veces las hayas roto, esta puerta no es la puerta de la desesperanza y la frustración. Esta puerta está abierta para todos. Ven, ven, tal como seas". (Rumi)
martes, 27 de agosto de 2013
EL CUENTO DEL SOLDADO Y LA PRINCESA
(En: "Cinema Paradiso", la película) Alfredo: -Te contaré una historia. Sólo para ti, Toto. Sentémonos. Hubo una vez un rey que dio una fiesta. Las más hermosas princesas
asistieron. Un soldado de la guardia real vio pasar a la hija de rey.
Era la más adorable, e inmediatamente el soldado se enamoró. Pero, ¿qué
era un simple soldado al lado de la hija de un rey? Un día el soldado se
las arregló para verla y le dijo que ya no podía vivir sin ella. La
princesa quedó tan impactada por la profundidad de sus sentimientos que
le dijo: "Si puedes esperar por 100 días con sus noches bajo mi balcón
yo seré tuya". Dicho esto, el soldado salió y esperó un día, dos...
luego diez, veinte. Cada noche la princesa lo buscaba y allí estaba él,
sin moverse. Siempre allí, lloviera o relampagueara. Las aves se posaban
en su cabeza, las abejas lo aguijoneaban, pero él no se movía. Después
de 90 noches, se veía seco y pálido. Brotaron lágrimas de sus
ojos. No pudo detenerlas. No tuvo ni siquiera fuerzas para dormir. Y
todo ese tiempo, la princesa lo observaba. Cuando la nonagésima novena
noche llegó... el soldado se levantó, tomó su silla, y se marchó...
Toto: -¿Qué? ¿Justo al final?
Alfredo: -¡Justo al final, Toto! No me preguntes qué significa, no lo sé. Si logras descifrarlo, me lo dices.
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