miércoles, 9 de septiembre de 2015

LOS TRES FILTROS

"Cuentan que una persona le preguntó a Sócrates:
—¿Sabes lo que me ha dicho tu amigo de ti?
—Espera, — interrumpió el sabio. — pasa primero lo que
me quieres decir por tres filtros.
— ¿Tres filtros?
— Así es: antes de decir cualquier cosa es necesario pasar eso por tres filtros. Primero por el filtro de la verdad. ¿Estás seguro que eso es verdad?
— No, sólo lo escuché.
— Es decir, que no sabes si es verdad o no. Pasémoslo por el segundo filtro; el filtro de la bondad. ¿Me quieres decir algo bueno de mi amigo?
— No, todo lo contrario.
— Entonces, — continuó Sócrates, — me quieres decir algo malo pero ni siquiera estás seguro de si es verdad o no. Probemos el tercer filtro, el de la utilidad. ¿Me es necesario escuchar lo que me quieres contar?
— No, no tienes necesidad de hacerlo.
— Bueno, — concluyó Sócrates, — si en lo que me quieres contar no hay verdad, ni bondad ni utilidad ¿para qué decirlo entonces?"


Tomado de Genial.com

domingo, 6 de septiembre de 2015

INMIGRANTES

"El fenómeno migratorio constituye un dato importante en las
relaciones entre los países y los pueblos. Proviene de desigualdades injustas e insidiosas, y de derechos no reconocidos al acceso a los bienes más esenciales: comida, agua, casa, salud, trabajo, paz, vida de familia. Los inmigrantes buscan mejores condiciones de vida o salidas en búsqueda de paz y de salvar sus vidas y las de sus familias, y llaman a las puertas de Europa.
Los problemas que surgen para su acogida solamente se pueden resolver colaborando todos los países y teniendo como meta el respeto a la persona: el hombre es el valor fundamental, vale más que todas las estructuras sociales en las que participa. La persistente desigualdad en el ejercicio de los derechos humanos fundamentales ahoga a tantos hombres y mujeres, niños, jóvenes y ancianos. Es un imperativo para todos el reconocimiento de la igualdad esencial entre las personas humanas. Nace de su misma dignidad trascendente y está inscrita en la gramática natural que se desprende cuando contemplamos el proyecto de Dios sobre toda la creación. Contemplemos al ser humano desde el valor que Dios le da."

CARLOS OSORO, Arzobispo de Madrid

viernes, 4 de septiembre de 2015

JUNTO CON TODO LO BUENO

"Esfuérzate para que Dios sea grande en ti, ten a Dios en todas tus idas y venidas.
Aférrate a Dios y Él efectuará todo lo bueno.

Lo que antes buscaste, ahora te busca.
Lo que antes perseguiste, ahora te persigue.
Lo que antes dejaste, ahora te deja.
Quien realmente se aproxima a Dios, tiene consigo todo cuanto es divino y hace que huya de él todo cuanto le es ajeno.

Si buscas a Dios lo encontrarás
 junto con todo lo bueno."

MEISTER ECKHART. (Treinta días con un gran maestro espiritual)

jueves, 27 de agosto de 2015

"OLVIDA" LA CABEZA

"Dependemos demasiado de la cabeza. Pensamos sobre las cosas
cuando corresponde sentirlas. Cuando pienso, creo distancia no sólo respecto a las cosas, sino también respecto a las personas. Me hago una idea de la persona, en vez de relacionarme con ella. La cabeza siempre está inquieta. Contínuamente pienso en una cosa tras otra,  Está claro que la inteligencia es valiosa y que sin ella no hubiéramos llegado tan lejos, que sin ella no hubiera dominado mi vida, sin embargo, a menudo me impide disfrutar del momento, pues la inteligencia no es capaz de detenerse en el presente. Por el contrario, mis sentidos me introducen en el arte de vivir el momento. En los sentidos siempre estoy totalmente en el presente, Siento, observo, escucho, huelo, saboreo, toco: aquí y ahora.

El poeta Otto Julius Bierbaum (1865-1910) nos invita a abandonar el dominio exclusivo de la cabeza para entregarnos a los sentidos y a través de ellos, a la vida. Este es su camino para experimentar el placer de vivir: 

Olvídate un poco de la cabeza y
abrázate sin pensar a la amada vida
con la intensidad de las flores.
Olvídate de tus aspiraciones y de tus ambiciones
y con una sencillez sagrada, sé libre
de la coacción que te impone el cerebro.
Desde luego que te ha llevado muy lejos
y te ha dado mucha sabiduría.
pero la vida más profunda 
no se conoce, sólo se siente.
Dentro de la tierra fecunda, fresca de primavera,
las raíces tiernas de las flores sienten
más por ella que tú.
Sé también un hijo de la tierra.
¡Para que no se haga extraña en tu sentir
dirígele hoy los sentidos! "

ANSELM GRÜN. El pequeño libro de la alegría.


sábado, 22 de agosto de 2015

PARA LLEGAR A ......







(TOMADO DE INTERNET)

miércoles, 19 de agosto de 2015

ANCLA EL PRETÉRITO

"Frecuentar las sillas que dejamos,
los pájaros encuentran allí la tarde.
Saber si en el patio nos espera
el juguete,
los árboles que trepamos
y esos frutos
que no quisieron
madurar.

Buscar el columpio
en la distancia de otros soles,
hallar sus asientos vacíos
de risas de vuelos,
palos vencidos
ante el peso
de las estaciones.

Tantear el agua turbia
guardada en el aljibe,
atisbar en el fondo
las ruinas de la casona
y descubrir que ya nada,
nada conserva tus ojos de niño."

 ANA CECILIA BLUM. Ancla el Pretérito. Áncoras. 2015

jueves, 13 de agosto de 2015

FIESTA Y DESCANSO

“Hoy hablaremos de la fiesta. Y decimos inmediatamente que la fiesta es un invento de Dios. Recordamos la conclusión de la
narración de la creación, en el Libro del Génesis que hemos
escuchado: «El séptimo día, Dios concluyó la obra que había hecho, y cesó de hacer la obra que había emprendido. Dios bendijo el séptimo día y lo consagró, porque en él cesó de hacer la obra que había creado» (2,2-3). Dios mismo nos enseña la importancia de dedicar un tiempo a contemplar y a gozar de lo que en el trabajo ha sido bien hecho. Hablo de trabajo, naturalmente, no sólo en el sentido del arte manual y de la profesión, sino en el sentido más amplio: cada acción con la cual nosotros los hombres y mujeres podemos colaborar a la obra creadora de Dios.

Por lo tanto, la fiesta no es la pereza de quedarse en el sofá o la
emoción de una tonta evasión... No, la fiesta es en primer lugar una mirada amorosa y grata sobre el trabajo bien hecho; festejamos un trabajo….

 También en el ambiente de trabajo, a veces - ¡sin fallar a los deberes! - nosotros sabemos "filtrar" alguna chispa de fiesta: un cumpleaños, un matrimonio, un nuevo nacimiento, como también una despedida o una nueva llegada..., es importante. Es importante hacer fiesta. Son momentos de familiaridad en el engranaje de la máquina productiva: ¡nos hace bien!

Pero el verdadero tiempo de la fiesta, suspende el trabajo
profesional, y es sagrado, porque recuerda que el hombre y la mujer que han sido hechos a imagen de Dios, el cual no es esclavo del trabajo, sino Señor, por lo tanto también nosotros no debemos ser nunca esclavos del trabajo, sino "señores". 

Hay un mandamiento para esto, un mandamiento que se aplica a todos, ¡ninguno es excluido! Y en cambio sabemos que hay millones de hombres y mujeres, e incluso ¡niños esclavos del trabajo! En este tiempo existen esclavos ¡Son explotados, esclavos del trabajo y esto es en contra de Dios y en contra de la dignidad de la persona humana! La obsesión por el beneficio económico y el eficientismo de la técnica amenaza los ritmos humanos de la vida, porque la vida tiene sus ritmos humanos.

El tiempo del reposo, sobre todo el dominical, está destinado a nosotros para que podamos gozar de aquello que no se produce y no se consume, no se compra y no se vende. Y por el contrario
vemos que la ideología de la ganancia y del consumo quiere devorar también la fiesta: y también ésta a veces se reduce a un "negocio", un modo para ganar dinero y gastarlo. Pero ¿es para eso que trabajamos? La codicia del consumir, que comporta el desperdicio, es un virus feo que, entre otros, nos hace estar más cansados que antes. Perjudica el verdadero trabajo, consume la vida. Los ritmos desregulados de la fiesta causan víctimas, a menudo jóvenes.

Finalmente, el tiempo de la fiesta es sagrado porque Dios habita en modo especial. La Eucaristía dominical lleva a la fiesta toda la gracia de Jesucristo: su presencia, su amor, su sacrificio, su hacerse comunidad, su estar con nosotros... Y es así, como cada realidad recibe su sentido pleno: el trabajo, la familia, las alegrías y los cansancios de cada día, también el sufrimiento y la muerte; todo se trasfigura por la gracia de Cristo.”

FRANCISCO. 12 de agosto de 2015