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lunes, 3 de enero de 2022

CERRANDO CICLOS (AL COMENZAR UN NUEVO AÑO)

Una de las cosas más difíciles de nuestra vida, es asumir que algo ha llegado a su fin, pero por más doloroso que sea, hay vínculos que deben romperse y dar por finalizada una etapa. Y es que, en ocasiones, para ser feliz tenemos que aprender a decir adiós.

Hoy es hora de cerrar ciclos y empezar un nuevo capítulo en mi vida, de liberarme de las cadenas que me atan a lo que fue, pero ya no es, de dejar atrás pedazos que ya no encajan. Es hora de tomar un poco de valor y ponerme de pie, agarrar las maletas y cerrar la puerta de ese cuarto oscuro para mirar al frente y caminar abriendo paso a un nuevo mundo. Es hora de aprender a volar.

Yo nunca olvidaré a las personas que han sido parte de mi vida, y no importa el motivo por el que ya no forman parte de mi presente, porque cada una de ellas me dejó una experiencia, me enseño algo que tenía que aprender. Algunas hicieron más bonito mi mundo, me ayudaron a ser mejor persona, me dieron increíbles momentos de felicidad, me dieron la mano cuando caí o me ofrecieron un hombro para llorar cuando lo necesité. Otras, me traicionaron, me causaron dolor, vulneraron mi autoestima, me enseñaron lo que no es el amor, o simplemente, me enseñaron a no ser como ellas. Y si hoy se quedaron atrás, es porque definitivamente, ya no encajan en mi presente.

Y aferrarme al pasado, el dejar puertas entreabiertas y alimentar ilusiones sin fundamento, es como llevar a mis espaldas una pesada mochila que sólo sirve para no dejarme avanzar. No es nada fácil cerrar ciclos y se requiere mucha valentía, pues sólo yo sé lo que he vivido, lo que he perdido y las heridas que debo sanar, pero intento recordarme que detrás de un final siempre existe una nueva oportunidad para volver a ser feliz. Y aunque el pasado no puedo borrarlo ni editarlo, no hay peor error que vivir de lo que ya no tiene sentido.

Hoy me perdono si alguna vez tomé decisiones equivocadas, y sin quererlo, hice daño a alguien que me amaba. Hoy perdono a quien, consiente e inconscientemente, me lo hizo a mí o me hizo sentir que no era suficiente. Me libero del dolor y el sufrimiento por un pasado que no volverá y cierro puertas que pesan en mi interior aceptando que el hubiera no existe, y lo que viví, sólo podía ser de esa manera.

De las experiencias se aprende, y al final, de todo se sale. Nuestras vidas están compuestas de etapas y cada una de ellas cumple un propósito y aunque el pasado no lo voy a olvidar, lo dejo donde pertenece. Es de valientes arrancar la tristeza, mirar al horizonte y emprender el vuelo. Es de valientes recomenzar y dejar de atormentarse por aquello que no volverá. Y hoy es un buen día para mirarme al espejo y empezar a amarme. Hoy decido hacer de mí un nuevo capítulo en mi vida, una persona feliz por sí misma, no por los recuerdos, ni por alguien más. Es hora de cerrar ciclos, de vivir el presente y volver a ser yo, porque mejores cosas me esperan y me quieren entera.

Cerrar ciclos. No por orgullo, ni por incapacidad, ni por soberbia, sino porque, sencillamente, aquello ya no encaja en tu vida. Cierra la puerta, cambia el disco, limpia la casa, sacude el polvo. Deja de ser quien eras, y transfórmate en el que eres.

(Tomado de Internet)

lunes, 14 de junio de 2021

ESTRATEGIAS DE MANIPULACIÓN MEDIÁTICA (Sylvain Timsit)

𝟭. 𝗟𝗮 𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮𝘁𝗲𝗴𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗱𝗶𝘀𝘁𝗿𝗮𝗰𝗰𝗶𝗼𝗻. El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. ”Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales.
𝟮. 𝗖𝗿𝗲𝗮𝗿 𝗽𝗿𝗼𝗯𝗹𝗲𝗺𝗮𝘀 𝘆 𝗱𝗲𝘀𝗽𝘂𝗲𝘀 𝗼𝗳𝗿𝗲𝗰𝗲𝗿 𝘀𝗼𝗹𝘂𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀. Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.
𝟯. 𝗟𝗮 𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮𝘁𝗲𝗴𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗴𝗿𝗮𝗱𝘂𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱. Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.
𝟰. 𝗟𝗮 𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮𝘁𝗲𝗴𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗱𝗶𝗳𝗲𝗿𝗶𝗿. Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.
𝟱. 𝗗𝗶𝗿𝗶𝗴𝗶𝗿𝘀𝗲 𝗮𝗹 𝗽𝘂𝗯𝗹𝗶𝗰𝗼 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝗰𝗿𝗶𝗮𝘁𝘂𝗿𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗽𝗼𝗰𝗮 𝗲𝗱𝗮𝗱. La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantil. ¿Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad.
𝟲. 𝗨𝘁𝗶𝗹𝗶𝘇𝗮𝗿 𝗲𝗹 𝗮𝘀𝗽𝗲𝗰𝘁𝗼 𝗲𝗺𝗼𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹 𝗺𝘂𝗰𝗵𝗼 𝗺𝗮𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗲𝗹 𝗰𝗿𝗶𝘁𝗶𝗰𝗼. Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido crítico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…
𝟳. 𝗠𝗮𝗻𝘁𝗲𝗻𝗲𝗿 𝗮𝗹 𝗽𝘂𝗯𝗹𝗶𝗰𝗼 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝗶𝗴𝗻𝗼𝗿𝗮𝗻𝗰𝗶𝗮 𝘆 𝗹𝗮 𝗺𝗲𝗱𝗶𝗼𝗰𝗿𝗶𝗱𝗮𝗱. Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores
𝟴. 𝗘𝘀𝘁𝗶𝗺𝘂𝗹𝗮𝗿 𝗮𝗹 𝗽𝘂𝗯𝗹𝗶𝗰𝗼 𝗮 𝘀𝗲𝗿 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗹𝗮𝗰𝗶𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗰𝗼𝗻 𝗹𝗮 𝘃𝘂𝗹𝗴𝗮𝗿𝗶𝗱𝗮𝗱. Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…
𝟵. 𝗥𝗲𝗳𝗼𝗿𝘇𝗮𝗿 𝗹𝗮 𝗮𝘂𝘁𝗼𝗰𝘂𝗹𝗽𝗮𝗯𝗶𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱. Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!
𝟭𝟬. 𝗖𝗼𝗻𝗼𝗰𝗲𝗿 𝗮 𝗹𝗮 𝗮𝘂𝗱𝗶𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗺𝗲𝗷𝗼𝗿 𝗱𝗲 𝗹𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗲𝗹𝗹𝗮 𝗺𝗶𝘀𝗺𝗮 𝘀𝗲 𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗲. En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

(Tomado de: Facebook)

viernes, 7 de febrero de 2020

LAS RELIGIONES... según Javier Melloni

En la etimología de la palabra "religión" se halla la clave de lo que buscamos: las religiones son un religare, un relegere y un religere de la aspiración humana por lo Esencial. 

Religare implica “crear vínculos”, "establecer lazos" con la triple dimensión de la realidad: la divina, la humana y la cósmica. A cada uno de los tres ámbitos le corresponde una característica: las creencias están en relación con Dios; los códigos de comportamiento se relacionan con el grupo humano, y en los ritos nos ponen en relación con el mundo y la naturaleza, en tanto que nos sitúan en las coordenadas de tiempo y espacio.

Relegere significa "releer", "interpretar" el misterio de Dios, el sentido de la vida y de la muerte, de la existencia de cada uno, el porqué del mal... Las religiones son recortes posibles de infinito para hacerlo inteligible y asumible a escala humana. El Misterio permanece inalcanzable, siempre más allá de cualquier interpretación que se haga de él.

Las religiones son dedos apuntando la luna, pero no son la luna. Indican una dirección a seguir hacia un Allá –oculto en cada Acá- que trasciende cualquier palabra y cualquier vehículo, porque Dios permanece siempre más allá de todo y también siempre más acá en todo.

Religere significa elegir una y otra vez, con plena libertad y lucidez, el camino que uno siente ser llamado a recorrer. Las religiones proporcionan el marco donde ejercer el continuo acto de elección por la Vida, estimulando actos cada vez más lúcidos y libres.

Las tres posibles etimologías tienen en común el re- que las precede. El prefijo indica que estos vínculos no son estáticos sino que están en movimiento, en la medida en que son capaces de adaptarse a las situaciones cambiantes que se dan en cada tiempo y generación. Sin este prefijo de reduplicación y de dinamismo, las religiones pueden convertirse en prisiones que, al no renovarse, caen en la inercia o constriñen y acaban en coacción.

Los tres ámbitos que abrazan las religiones (el divino, el humano y el cósmico) están implicados en cada religión simultánea y recíprocamente, ya que el modo de concebir la divinidad marca el modo de comprender la humano y de relacionarse con el cosmos, así como el modo de comprender lo humano determina nuestra relación con lo divino y con lo cósmico, y nuestro modo de estar y relacionarnos con el mundo determina nuestras imágenes de Dios y nuestras relaciones con los demás. Por ello, toda religación es al mismo tiempo una interpretación de la realidad. El modo de vincularse crea una determinada comprensión y desarrolla unos determinados valores.

Los textos sagrados contienen la “revelación” de esos códigos de comportamiento y los momentos fundantes de los actos que después se ritualizarán.

Cada religión ofrece una constelación de creencias, criterios de conducta y rituales para que las personas experimenten que no están solas ni aisladas, sino que forman parte de un tejido de vínculos y relaciones que los hacen entrar en comunión con el Todo, liberándolos de la soledad, de la confusión o de la incertidumbre. Cada religión ofrece el legado de una larga tradición donde los diversos elementos tienen coherencia en su conjunto.

Podemos identificar tres grandes constelaciones religiosas en la humanidad: las religiones cósmicas, las personalistas y las oceánicas. En la triple apertura que todas ellas hacen posible hacia lo divino, lo humano y lo cósmico, las religiones cósmicas –fundamentalmente las aborígenes- viven su experiencia humana y de lo sagrado a partir del contacto con la naturaleza; las religiones personalistas –el judaísmo, el cristianismo y el islam- ponen su acento en la dimensión ético-comunitaria y en el valor de cada persona, ya que emanan de la experiencia de un Dios personal; y las religiones oceánicas se caracterizan por la noción de un Todo en el que las individualidades emergen y se sumergen continuamente. Cada religión contiene los elementos que el ser humano requiere para hacer su camino de transformación hacia el origen, pero cada una de ellas ordena estos elementos de un modo particular y único.

Ninguna religión se considera “inventada” por una persona, sino que está fundada a partir de un acontecimiento que sobrepasa la realidad humana y que tiene un origen sagrado. Por esto hablamos de revelación, porque se considera que algo o alguno ha traspasado el velo del Misterio por iniciativa de lo divino que querer mostrarse. Pero el revelarse del Misterio desvela tanto como vela, porque Dios, lo divino, lo trascendente, está atravesado por un excedente que lo preserva en su inagotablidad.

No es posible comprender una religión sin captar su núcleo fundante, aquella experiencia o acontecimiento originario que la excede desde el comienzo y la atrae a la vez desde el fin, porque en toda experiencia religiosa, lo que está al inicio está al final y lo que está al final está al inicio, a la vez que se está llamado a ser vivido en el presente. No es posible captar ese núcleo sin abrirse a la experiencia integral que comporta. Por ello es tan difícil comprender en verdad un camino religioso que no sea el propio.

Hay algo muy importante a considerar: las religiones, siendo vías hacia el absoluto, tienen el peligro de absolutizarse a sí mismas. Aunque ellas mismas tienen el antídoto para no caer en este peligro, ya que todas se remiten a un Origen que las trasciende. En el caso del judaísmo, el nombre de YHVH es un no-Nombre, porque es un nombre impronunciable; en el islam, Allah Akbar, “Dios es siempre mayor”, recuerda que toda imagen o apropiación de Dios es idolatría; en el hinduismo, Brahman solo ha mostrado una cuarta parte de su ser; en el budismo, el vacío (sunyata) preserva de toda tentación de substantivación, lo mismo que en el taoísmo, donde el Tao, el flujo de todas las cosas, no se deja atrapar en ninguna.

Para nosotros, en el cristianismo, se trata del dinamismo del acontecimiento pascual: la muerte y resurrección de Jesús suceden fuera del perímetro de Jerusalén, rasgando el velo del templo. Esto significa que ninguna religión puede delimitar el espacio sagrado donde se manifestará Dios, sino que Dios sobrepasa todos los lugares que le asignamos.

En definitiva, las religiones se han gestado en el corazón de las comunidades y culturas humanas para proporcionar tanto en las personas como en las comunidades la triple apertura a la realidad: hacia la trascendencia abren a la vía mística; hacia las relaciones interpersonales abren la vía ética; y hacia el cuidado y respeto por la tierra abren la vía ecológica.

Siendo completas cada una en sí mismas, hoy descubrimos más que nunca la necesidad de compartir su sabiduría y sus hallazgos milenarios para poder habitar en esta casa común.


Javier Melloni
(Tomado de Internet: Amigos de fe adulta)

domingo, 16 de diciembre de 2018

TAMBIÉN TÚ PUEDES SER LUZ

"No sólo la vida en general, sino que nosotros mismos contribuimos a la oscuridad del mundo, así como sombras oscuras en un paisaje negro. Despertamos en nosotros escasísima confidencia. Pero ahora este hombre de Nazaret nos viene y nos invita a reflejar la imagen de Dios, y nos demuestra cómo. Él dice: tú también puedes ser luz, así como Dios es luz. Porque lo que está alrededor tuyo no es el infierno, sino un mundo esperando llenarse con fe y esperanza. Este mundo es tu hogar, tanto y seguramente como el Dios quien lo creó e hizo, es el Amor. Tal vez tú no lo crees, pero tú puedes amar este mundo. Es un lugar de Dios. Tiene un propósito. Su belleza no es engaño. En él, tú puedes llevar una vida con sentido".

Jörg Zink