sábado, 27 de abril de 2013

viernes, 26 de abril de 2013

COMENZANDO SIEMPRE...

«La raza humana empieza en cada hora. Es algo que olvidarnos con demasiada facilidad ante la imponente realidad de la vida pasada, de la llarnada historia universal, del hecho de que cada niño nace con una determinada disposición de origen histórico, es decir, heredada de las riquezas de toda la raza humana; y también nace en una determinada situación de origen histórico, es decir, producida a partir de las riquezas de los acontecimientos mundiales. Este hecho no debe ensombrecer otro no menos importante, a saber: que, a pesar de todo, en esta hora como en todas las demás, lo que no ha sido invade la estructura de lo que es, con diez mil rostros que nadie había visto antes, con diez mil almas aún por crecer, pero dispuestas a hacerlo -un acontecimiento creador como nunca lo hubo, la novedad que surge, el poder potencial original-o Esta potencialidad, que fluye sin control, aunque gran parte de ella se despilfarra, es la realidad niño: este fenómeno de unicidad, que va más allá del mero hecho de engendrar y nacer, es el don de recomenzar una y otra vez».
 
Martín BUBER

EL PRÍNCIPE Y LA RANA

"Él era un auténtico príncipe azul
más estirado y puesto que un maniquí,
que habitaba un palacio como el de Sissí
y salía en las revistas del corazón,
que cuando tomaba dos copas de más
la emprendía a romper maleficios a besos.
Más de una vez, con anterioridad,
tuvo Su Alteza problemas por eso.

Un reflejo que a la luna
se le escapó,
en la palma de un nenúfar
la descubrió;
y como en él era frecuente,
inmediatamente
la reconoció.

Ella era una auténtica rana común
que vivía ignorante de tal redentor,
cazando al vuelo insectos de su alrededor
sin importarle un rábano el porvenir.
Escuchaba absorta a un macho croar
con la sangre alterada por la primavera,
cuando a traición aquel monstruoso animal
en un descuido la hizo prisionera.

A la luz de las estrellas
le acarició
tiernamente la papada
y la besó.
Pero salió rana la rana
y Su Alteza en rana
se convirtió.

Con el agua a la altura de la nariz
descubrió horrorizado que para una vez
que ocurren esas cosas, funcionó al revés;
y desde entonces sólo hace que brincar y brincar.
Es difícil su reinserción social.
No se adapta a la vida de los batracios
y la servidumbre, como es natural,
no le permite la entrada en palacio.

Y en el jardín frondoso
de sus papás,
hoy hay un príncipe menos
y una rana más".

Joan Manuel SERRAT

jueves, 25 de abril de 2013

UNA HERMOSA LEYENDA...

El Hilo Rojo es una leyenda anónima de origen Japonés, que dice que entre dos o más personas que están destinadas a tener un lazo afectivo existe un hilo rojo, que viene con ellas desde su nacimiento.
El hilo existe independientemente del momento de sus vidas en el que las personas vayan a conocerse y no puede romperse en ningún caso, aunque a veces pueda estar más o menos tenso, pero es, siempre, una muestra del vínculo que existe entre ellas.
El texto literal viene a decir: Un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias. El hilo se puede estirar o contraer, pero nunca romper.
Se dice que ese hilo esta atado al dedo meñique.

martes, 23 de abril de 2013

HABLAR DE DIOS

Cuando vamos a hablar de Dios es importante tener presente que nuestro lenguaje es ambiguo, y puede revelar o velar  al mismo tiempo la realidad que intentamos comunicar. De ahí que debamos sopesar cada  afirmación que hacemos, midiendo los vocablos que utilizamos para referirnos a lo divino. Lo mismo sucede cuando nuestro modo de hablar es demasiado institucional, demasiado teológico, demasiado particular o sectario, y pretendemos ser comprendidos más allá de nuestro grupo de referencia concreto. Una buena parte del rechazo a Dios por parte de la humanidad es esencialmente un rechazo al Dios que presentamos en nuestros discursos, que es en esencia el Dios que la gente conoce. Una nueva evangelización supone un nuevo discurso sobre Dios, menos dogmático y más espiritual, que no significa más piadoso, sino menos atado a conceptos culturalmente desfasados. También deberíamos huir de un discurso rico en florilegios pero vacío de contenido, que definitivamente no dice nada a quienes nos escuchan y vienen buscando una respuesta a sus búsquedas mas espirituales y vitales. Comunicar a Dios es comunicar la vida que esta en El y quiere ser comunicada; nuestras palabras han de llegar a los que escuchan como palabras de vida.
(Yo:23 de mayo de 2008)

jueves, 18 de abril de 2013

PARA LAS PREOCUPACIONES....

Un psicólogo en una sesión grupal levantó un vaso de agua, todo el mundo esperaba la típica pregunta: ¿Está medio lleno o medio vacío? Sin embargo, preguntó:

- ¿Cuánto pesa este vaso?
Las respuestas variaron entre 200 y 250 gramos.
El psicólogo respondió: "El peso absoluto no es importante, depende de cuánto tiempo lo sostengo.
Si lo sostengo 1 minuto, no es problema, si lo sostengo una hora, me dolerá el brazo, si lo sostengo 1 día, mi brazo se entumecerá y paralizará.
El peso del vaso no cambia, pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado, más difícil de soportar se vuelve."

Y continuó: "Las preocupaciones son como el vaso de agua.
Si piensas en ellas un rato, no pasa nada.
Si piensas un poco más empiezan a doler y si piensas en ellas todo el día, acabas sintiéndote paralizado, incapaz de hacer nada."

Es una gran verdad, no te parece?
Recuerda soltar el vaso!!

APRENDER DE LA HISTORIA...



La iglesia católica antigua
Esto es lo que quería decir en sus orígenes la frase “iglesia católica”. La palabra “católica” quiere decir “universal”; pero también quiere decir “según el todo”. En ambos sentidos, frente a los herejes, la iglesia del siglo segundo comenzó a darse el título de “católica”. Lo que esto quería decir era, en primer lugar, que se trataba de la iglesia universal. No era, como en el caso de los gnósticos, algún pequeño grupo surgido en Roma o en Alejandría, que se limitaba a unos pocos lugares. Era la iglesia que existía tanto en Roma como en Alejandría, Antioquía, Cartago, y aun allende los confines del Imperio. Y, en lo esencial de su doctrina, esa iglesia concordaba. Por otra parte, esa iglesia era también “católica” por cuanto predicaba y enseñaba el evangelio “según el todo”.
Su visión no era parcial, como la de los gnósticos o la de Marción. Entre los gnósticos, algunos decían poseer el Evangelio de Santo Tomás, mientras que otros decían conocer los secretos revelados a Santiago o a alguno otro de los apóstoles. Marción creía que sólo Pablo había interpretado el evangelio correctamente. Frente a tales visiones parciales, la iglesia opuso su visión “católica”, es decir, su visión “según el todo”. No un solo Evangelio, sino cuatro, serían la base de sus enseñanzas acerca de Jesucristo. Además de las epístolas de Pablo, su Nuevo Testamento incluiría las de otros apóstoles. Y, en lugar de basar su autoridad sobre tal o cual apóstol, la iglesia “según el todo” la basaría sobre todos los apóstoles.
Desde el punto de vista histórico, es importante comprender esto, puesto que muchos interpretan mal el propósito de la iglesia al confeccionar el canon del Nuevo Testamento, o al insistir en la sucesión apostólica. Cuando se hizo el canon, y cuando primero apareció la doctrina de la sucesión apostólica, lo que se pretendía no era promover una actitud rígida, sino todo lo contrario, es decir, responder a la rigidez de los herejes, cuyas doctrinas no eran “según el todo”. La iglesia del siglo segundo estaba consciente de que esa multiplicidad de autoridades —cuatro Evangelios, todos los apóstoles— podría traer dificultades en cuestiones de detalles, pues no todas las autoridades concordaban en todo. Pero, aun a ese precio, la iglesia prefirió ser “según el todo”, y rechazar la estrechez de los herejes.

Tomado de: “Historia del cristianismo”, tomo I
Justo L. Glez.