martes, 10 de junio de 2014

LOS 10 LADRONES DE TU ENERGÍA...

Interesante este texto atribuido al Dalai Lama, que aparece por facebook; nunca sobra lo que nos ayuda a centrar nuestro camino en lo que es importante y esencial: 

1- Deja ir a personas que sólo llegan para compartir quejas, problemas, historias desastrosas, miedo y juicio de los demás. Si alguien busca un bote para echar su basura, procura que no sea en tu mente.

2- Paga tus cuentas a tiempo. Al mismo tiempo cobra a quién te debe o elige dejarlo ir, si ya es imposible cobrarle.

3- Cumple tus promesas. Si no has cumplido, pregúntate por qué tienes resistencia. Siempre tienes derecho a cambiar de opinión, a disculparte, a compensar, a re-negociar y a ofrecer otra alternativa hacia una promesa no cumplida; aunque no como costumbre. La forma más fácil de evitar el no cumplir con algo que no quieres hacer, es decir NO desde el principio.

4- Elimina en lo posible y delega aquellas tareas que no prefieres hacer y dedica tu tiempo a hacer las que sí disfrutas.

5- Date permiso para descansar si estás en un momento que lo necesitas y date permiso para actuar si estás en un momento de oportunidad.

6- Tira, levanta y organiza, nada te toma más energía que un espacio desordenado y lleno de cosas del pasado que ya no necesitas.

7- Da prioridad a tu salud, sin la maquinaria de tu cuerpo trabajando al máximo, no puedes hacer mucho. Tómate algunos descansos.

8- Enfrenta las situaciones tóxicas que estás tolerando, desde rescatar a un amigo o a un familiar, hasta tolerar acciones negativas de una pareja o un grupo; toma la acción necesaria.

9- Acepta. No es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar.

10-Perdona, deja ir una situación que te esté causando dolor, siempre puedes elegir dejar el dolor del recuerdo.

Dalai Lama.

domingo, 8 de junio de 2014

SI ME VES CANSADO.....

SI ME VES CANSADO...

8 de junio de 2014 a la(s) 12:48

Si me ves cansado, fuera del sendero,
ya casi sin fuerzas para hacer el camino...
Si me ves sintiendo que la vida es dura,
porque ya no puedo, porque ya no sigo...

Ven a recordarme cómo es un comienzo,
ven a desafiarme con tu desafío.
Muéveme en el alma, vuélveme al impulso,
llévame a mí mismo...

Yo sabré entonces encender mi lámpara 
en el tiempo oscuro y entre el viento frío
volveré a ser fuego desde brasas quietas
que alumbren y revivan mi andar peregrino.

Vuelve a susurrarme aquella consigna
del primer paso para un principio.
Muéstrame la garra que se necesita
para levantarse desde lo caído.
Si me ves cansado fuera del sendero,
sin ver más espacios que el de los abismos.

Trae a mi memoria que también hay puentes,
que también hay alas que no hemos visto...
Que vamos armados de fé y de bravura,
que seremos siempre lo que hemos creído.
Que somos guerreros de la vida,
y todo nos guía hacia nuestro sitio.

Que un primer paso y que un nuevo empeño
nos lleva a la forma de no ser vencidos.
Que el árbol se dobla, se agita, se estremece,
deshoja y retoña pero queda erguido.
Que el único trecho que da el adelante
es aquél que cubre nuestro pie extendido...

Si me ves cansado, fuera del sendero,
solitario y triste, quebrado y herido,
siéntate a mi lado, tómame las manos,
entra por mis ojos hasta mi escondrijo.
Y dime se puede e insiste: se puede,
hasta que yo entienda que puedo lo mismo.

Que tu voz despierte, desde tu certeza,
al que de cansancio se quedó dormido.
Y tal ves, si quieres, préstame tus brazos,
para incorporarme, nuevo y decidido.
Que la unión es triunfo cuando ambos
vamos con el mismo brío...

Si me ves cansado, fuera del sendero,
lleva mi mirada hacia tu camino,
hazme verlas huellas, que allá están marcadas,
de un paso tras otro por donde has venido...
Y vendrá contigo una madrugada,
la voz insistente para un nuevo inicio.
Que abriré otro rumbo porque sí, he creído,
que siempre se puede, se puede, MI AMIGO.


Autor desconocido
(Tomado de facebook)

sábado, 7 de junio de 2014

PENTECOSTÉS: Entrar a la Pascua de la vida cotidiana

Este fin de semana celebramos la fiesta litúrgica de PENTECOSTÉS: pasar de la Pascua litúrgica a la Pascua de la vida cotidiana.

Pentecostés es salir de nuestros sepulcros de miedo e inseguridad, para vivir en la alegría y la paz del Resucitado. Al mostrar sus heridas, Jesús dice:no hay que temer al dolor y a la muerte, yo estuve en el sepulcro, he salido y he vencido. Ahora todos los sepulcros están abiertos, no teman...

Ser cristiano es vivir sin miedos: es abrirse a la novedad de Dios, a la multiplicidad de sus dones, a la diversidad y a la unidad de su creación. .

Nuevo nacimiento (Bautismo): "Con Espíritu Santo y fuego".

Nueva vida (Evangelio, camino cristiano): "Como el Padre me ha enviado, así les envío yo".

Nueva comunidad (Iglesia): De la torre de Babel a Pentecostés. "A cada uno se le da una manifestación del Espíritu para el bien común"

"Para percibir en nosotros algo del Espíritu Santo en Pentecostés, podría servir de ayuda ponerse simplemente contra el viento, cerrar los ojos y percibir con todos los sentidos el viento, cómo acaricia suavemente mis mejillas, cómo sopla fuertemente, cómo lo pone a uno en movimiento. Quien entienda el viento como símbolo del Espíritu de Dios podrá sentir inmediatamente el Espíritu de Dios en el viento. No es simple imaginación, es realidad. El Espíritu de Dios está en el viento, está en este momento cuando el viento sopla sobre mí, me limpia, me reanima, me acaricia y me arrulla. En el viento, siento la vida de la Naturaleza, pero, al mismo tiempo, experimento en él también la vida del Espíritu Santo, sí el Espíritu Santo mismo".

Anselm Grün

jueves, 5 de junio de 2014

A LA ESPERA DEL ESPÍRITU... 3

Lucas utiliza también en su relato de Pentecostés la imagen del lenguaje: “Quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse”. Como antes dijimos, aquí nos remitimos evidentemente al relato del Génesis, y la Torre de Babel. Frente al orgullo humano, y afán de poder y endiosamiento, Dios tomó una determinación: “Confundamos su lenguaje, de modo que no entienda cada cual el de su prójimo”. 

Cuando las personas no se entienden, no pueden trabajar juntas; si se entienden, pueden lograr muchas cosas. Cuando se pierde el lenguaje común, las comunidades se destruyen. Pentecostés viene a ser como una respuesta de Dios a la mezcla de lenguas de Babilonia; Dios desea que todas las personas vuelvan a hablar un mismo idioma y por tanto sean capaces de crear algo nuevo y duradero.

La Iglesia también necesita de ese lenguaje nuevo para ser entendida en su predicación del Evangelio: hablar de forma compasiva, de forma familiar y cercana, de forma alegre y entusiasta. El lenguaje del Espíritu sana y libera.

El otro aspecto a resaltar es el vínculo del Espíritu Santo con la construcción de la comunidad. Siempre que nos reunimos en el nombre de Jesús se renueva y actualiza el milagro de Pentecostés. Comunión de amor, oración unánime, proyecto común. Dice Lucas: “Acabada su oración, retembló el lugar donde estaban reunidos, y todos quedaron llenos del Espíritu Santo y predicaban la palabra de Dios con valentía”.

El Espíritu mueve la comunidad, la desinstala, la desacomoda, la abre, la sacude, la agita… para que no se duerma, ni olvide cuál es su propósito. El Espíritu Santo es el que construye la Iglesia, haciendo que personas tan diversas, tengan “un solo corazón y una sola alma”, y tengan sus bienes en común.

En nuestra realidad habitual, percibimos que hace falta que el Espíritu renueve y transforme, nuestras vidas y comunidades, porque falta amor, libertad interior, fuerza orante, impulso evangelizador….

No vamos a terminar sin mencionar lo que llama Pablo en la Carta a los Corintios (1 Cor 12, 8-11), los DONES del Espíritu Santo, esos que por la efusión del Espíritu se conceden a los cristianos, a nivel personal, para que los pongan al servicio de la comunidad. Pablo habla de “carismas”: dones, capacidades, características que Dios concede a cada individuo., y que se nos regalan en momentos concretos de la vida. A menudo nos quedamos en pedir lo que sentimos que nos falta, pedimos por la salud física y espiritual, pero Pablo nos invita a ampliar esa mirada sanadora y solidaria, y reconocer los dones y capacidades que suscita el Espíritu en nosotros para aportar lo nuestro en la comunidad eclesial. Cada uno es valioso a su manera, cada uno tiene algo que dar a los demás. Y luego, dice Pablo, recordar que el don más importante es siempre el AMOR, sin el cual los otros talentos estarían vacíos.

La tradición de la Iglesia reconoce 7 dones: sabiduría e inteligencia, consejo y fortaleza, ciencia y piedad, y temor de Dios.


En Pentecostés celebramos la plenitud humana, la belleza y perfección del ser humano, creado y redimido por Dios. El número 50 es simbólico, e implica madurez, jubileo, alegría, perdón de las deudas, según diferentes relatos bíblicos. Pentecostés es la fiesta de la vida, de la vida plena a la que el Señor nos llama; es el ascenso de nuestra propia humanidad al Cielo, en medio de la vida cotidiana. Y es, por supuesto, la fiesta del nacimiento de la Iglesia, la comunidad de Jesús, en la que se nos invita a romper la estrechez y los muros, para convertirnos en levadura de amor, perdón, liberación y humanidad plena.


miércoles, 4 de junio de 2014

NUBES Y OLAS

"Madre, los que viven allá arriba en las nubes, me gritan; '¡Oye, jugamos desde que empieza hasta que acaba el día; jugamos con la aurora de oro y con la luna de plata!'
Yo les pregunto: '¿Pero cómo voy a subir hasta donde estáis vosotros, tan alto?'.
Y me contestan: '¡Vente hasta el borde de la tierra, alza las manos al cielo y te levantaremos con las nubes!'.
'¡Mi madre me está aguardando en casa! -digo yo-, ¿cómo podré dejarla y subir?'.
Y ellos se sonríen y pasan flotando.
Pero yo sé un juego más bonito que ese, madre. Mira, yo seré la nube y tú la luna. Te taparé con mis dos manos y el techo será nuestro cielo azul.

Los que viven en las olas me gritan: '¡Cantamos desde el amanecer hasta la noche; vamos más allá siempre y no sabemos a dónde vamos!'.
Yo les pregunto: 'Pero, ¿cómo podré irme tan lejos con vosotros?'.
Me responden: '¡Vente a la orilla del mar, aprieta bien los ojos, y espera, y te arrastraremos con las olas!'.
Yo les digo: 'Mi madre no quiere nunca que salga anochecido. ¿Cómo podré dejarla y huir?'.
Y ellos se sonríen y pasan bailando.
Pero yo sé un juego mejor que ese, madre. Yo seré la ola y tú serás la playa desconocida. Me echaré a rodar y romperé riéndome en tu pecho. ¡Y nadie sabrá en el mundo dónde estamos tú y yo!".


Tagore, “La Luna Nueva”.

martes, 3 de junio de 2014

A LA ESPERA DEL ESPÍRITU... 2

Seguimos hablando del Espíritu, que aparece como agua, fuego y aire en la Escritura; como aliento, tormenta, forjador de un lenguaje renovado, creador de comunidad. Y citamos algunos pasajes de Anselm Grün, en su libro "La resurrección de cada día"...


"Con su Espíritu, Dios desea despertar la vida que hay en nosotros, que ha perdido fuerza en el agotamiento cotidiano. Muchos anhelan hoy fuerza y vida verdadera. Tienen la impresión de que aquello que viven no corresponde a la vida real. Dios creó el universo a través del Espíritu. Desea recrearnos. Al respirar, en cada inspiración, podemos pensar que Dios nos renueva constantemente a través del aliento de su Espíritu".

"El Espíritu Santo desea encender una luz para nuestros sentidos. No se trata de algo puramente espiritual, sino de encender nuestros sentidos, iluminarlos, tomar conciencia de Dios en este mundo. Si mantenemos despiertos nuestros sentidos, nuestra vida será según lo dispuesto por Dios. Recién estaremos plenamente presentes en el mundo. Nuestros sentidos nos vinculan a la realidad".

"El Espíritu Santo es el amor que irriga nuestro corazón. Cada uno de nosotros tiene el anhelo último de amar y ser amado. El Espíritu Santo nos habilita para amar, pero también es el amor del Padre que fluye dentro de nuestro corazón. En el Espíritu Santo podemos sentirnos totalmente amados por Dios. El amor divino fluye a través de nuestro corazón y nuestro cuerpo".

Luego, volvemos a las dos imágenes que utiliza Lucas en su relato de Pentecostés: El Espíritu Santo aparece como un huracán ("De pronto vino del cielo un ruido como de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban"), y aparece como fuego ("Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos"). La Biblia describe al Espíritu de Dios como aliento, respiración y tormenta; si confiamos en la fuerza del Espíritu, él podrá empujarnos siempre hacia adelante, hacia una vida nueva.
El fuego, por su parte, tiene un valor sagrado, y puede purificar y renovar, y además es imagen de vitalidad, de fuerza interior, de alegría y entusiasmo. Pentecostes nos recuerda que adentro no tenemos cenizas frías, sino una brasa que pugna por recobrar su fuerza para encendernos, cuerpo y alma.

 Nos faltaría recordar dos dimensiones de la acción del Espíritu: que procura un lenguaje nuevo, un nuevo modo de hablar y comunicar una experiencia, y luego, una nueva comunidad, un modo nuevo de vivir unidos (ambas cosas, en contraste simbólico con la experiencia de Babel, en el AT).





lunes, 2 de junio de 2014

A LA ESPERA DEL ESPÍRITU...

Estamos ahora, al final de la Pascua, a la espera del Espíritu.... y no porque tenga que venir ahora a nosotros, en nosotros está, sino porque se nos olvida, y buscamos a Dios y su accionar  fuera de nosotros, pidiendo casi siempre lo que ya tenemos. Pude ser pedagogía del Espíritu que eso suceda a veces, pero estaría bien tomar consciencia de nuestra condición de "ciudadanos y portadores del Cielo", según la reflexión que hacíamos en este domingo de la Ascensión.
 Como hemos estamos acompañando el camino pascual con algunas reflexiones, a partir de la lectura de un texto de Anselm Grün, vamos a seguir en lo posible este hilo y compartir algunas ideas que valgan para vivir esta semana, y la primera es invitar a la recitación del himno "Veni creator Spiritus", que compusiera el monje benedictino Hrabanus Maurus en el año 809, y que a pesar del tiempo transcurrido, sigue expresando el anhelo con que hoy hacemos el camino de la vida y de la fe...

Ven, Espíritu Creador, 
visita las mentes de los tuyos; 
llena de la gracia divina 
los corazones que tú has creado.
Tú, llamado el Consolador, 
Don del Dios Altísimo; 
Fuente viva, Fuego, Caridad 
y espiritual Unción.

Tú, con tus siete dones, 
eres Fuerza de la diestra de Dios. 
Tú, el prometido por el Padre. 
Tú pones en nuestros labios tu Palabra.

Enciende tu luz en nuestras mentes, 
infunde tu amor en nuestros corazones, 
y, a la debilidad de nuestra carne, 
vigorízala con redoblada fuerza.

Al enemigo ahuyéntalo lejos, 
danos la paz cuanto antes; 
yendo tú delante como guía, 
sortearemos los peligros.

Que por ti conozcamos al Padre, 
conozcamos igualmente al Hijo 
y en ti, Espíritu de ambos, 
creamos en todo tiempo.

Gloria al Padre por siempre, 
gloria al Hijo, resucitado 
de entre los muertos, y al 
Paráclito por los siglos y siglos. 
Amén.


Hay tres imágenes bíblicas que representan al Espíritu Santo, además de la famosa paloma. Me refiero a : el AGUA, el AIRE, y el FUEGO.

AGUA para lo seco y árido de nuestra vida; queremos que Dios nos irrigue, nos refresque, con esta "agua de vida" que salta en nuestro interior.
AIRE para  la asfixia de cada jornada, para cuando la vida nos ahoga; queremos aire nuevo en nuestra vida, frescor, ánimo renovado.
FUEGO que arde y transforma, purifica y renueva, ilumina y abre camino.

ESPÍRITU SANTO es siempre novedad, nuevo nacimiento, renovación (nuestra y de la Iglesia), para despertar la vida que hay en nosotros. Es también consuelo y apoyo, amor y salvación.