domingo, 1 de enero de 2017

ESTE AÑO ME PERDONO.

"Me he sentado a tomar un café conmigo frente al espejo y me descubrí alzándome la ceja, como siempre; Pero esta vez me dije:  ¡Ya estuvo bueno de tanta dureza conmigo!
 Lo mejor es, simplemente, PERDONARME.
Me perdono por dejarme en último lugar infinidad de veces...
Me perdono por hacerme pedazos para completar a otros...
Me perdono por no tener tiempo para mí...
Me perdono por no hacerme caso, y tropezar con el mismo obstáculo una y mil veces.
Me perdono por poner mi salud como un pendiente y no como una prioridad...
Me perdono por haber hablado de más...
Me perdono por haberme callado...
Me perdono por confundir resignación con tolerancia...
Me perdono por mentirme...
Me perdono por no verme al espejo más seguido...
Me perdono por no ser más amable conmigo...
Me perdono por no tenerme paciencia ni tener constancia...
Me perdono por mi rudeza cuando se trata de mí...
Me perdono no encajar en un molde...
Me perdono por no permitirme muchas cosas...
Me perdono por no disfrutar de otras tantas...
Me perdono por no valorar los momentos que valen la pena y darme cuenta muy tarde...
Me dije:  debemos aprender a soltar, a dejar ir y sobre todo; ¡A perdonar!
 Debemos hacer frente común contra el mundo que está en nuestra contra... simplemente es el mundo y la gente es gente con lo bueno y con lo malo. A veces sólo estamos parados en el camino equivocado con alguien que viene a todo pulmón y nos arrasa sin miramientos.
No hay explicaciones ni justificaciones, es así y así sucede.
¿Sabes?, le dije a mi niño interior:  necesito tu apapacho, tu abrazo, tu complicidad,
 he aquí el trato... Menos reproches y más amor, menos revivir el momento y más perdón.
¿Y si me perdono? Ampliamente y de verdad, sin echarme en cara después mi errores, sin pensar en un problema toda la noche, sin sentir una punzada con un recuerdo corrupto cruzándome la mente.
¿Y si perdono mis errores y mi pasado? Sí, me perdono, me acepto, me acomodo las piezas y me reseteo la memoria y el corazón para poder perdonarme... 
¡Si, me perdono para empezar a vivir! "

(Tomado de servilletasyalgomás.eu, con unos pequeños retoques para que nos sirva a todo el mundo).


sábado, 24 de diciembre de 2016

LA PALABRA CREADORA.

En su libro La Bendición Original, del que hemos hablado en otras entradas, Mathew Fox ofrece una traducción del Capítulo I del Evangelio de San Juan, diferente de la que estamos habituados a leer y que se ajusta a su propuesta de una espiritualidad basada en la creación y en la llamada que todos tenemos a continuar, en nuestra realidad toda, la obra creadora de la palabra de Dios (Dabhar en hebreo).


Apunta Fox que "la palabra hebrea Dabhar significa Energía Creadora de Dios. "  "Implica hechos y acciones, no sólo palabras. Logros, no charla. Creación, no verbalización. Por ésto, en el Génesis leemos 'Dios dijo Haya luz y hubo luz, Dios dijo Haga brotar la tierra vegetación y así fue...
La palabra creadora de Dios, Dabhar..desea encarnarse en nosotros. "
Añade que si empezamos a traducir también el Nuevo Testamento en líneas que son más hebraicas y menos antropomórficas, escucharíamos así el primer capítulo del Evangelio de Juan:


"Al principio era la Energía Creadora:
la Energía Creadora estaba con Dios y la Energía Creadora era Dios.
Era con Dios en el principio.
A través de ella todas las cosas fueron hechas,
ninguna cosa llegó a existir si no fue a través de ella.
Todo lo que nacía albergaba vida 
y esa vida era la luz de los hombres,
una luz que brilla en las tinieblas,
una luz que las tinieblas no pudieron subyugar...
La Energía Creadora era la luz verdadera 
que ilumina a todo hombre
y estaba viniendo a este mundo...
Estaba en el mundo que tenía su existencia a través de ella,
y el mundo no lo sabía...
Pero a todos aquellos que la aceptaron
les dio el poder para convertirse en hijos de Dios...
La Energía Creadora se hizo carne, y habitó entre nosotros,
y vimos su gloria,la gloria que es suya como Unigénito del Creador,
lleno de gracia y lleno de verdad (Juan I, 1-5,9,10,12,14) "


MATHEW FOX. La Bendición Original. 
Ediciones Obelisco 2002

QUERIDOS AMIGOS Y AMIGAS DEL BLOG, LES DESEAMOS UNA FELIZ NAVIDAD.

sábado, 17 de diciembre de 2016

EL GRANITO DE TRIGO...

"Iba yo pidiendo, de puerta en puerta, por el camino de la aldea, cuando tu carro de oro apareció a lo lejos, como un sueño magnífico. Y yo me preguntaba, maravillado quién sería aquel Rey de reyes.

Mis esperanzas volaron hasta el cielo, y pensé que mis días malos se habían acabado. Y me quedé aguardando limosnas espontáneas, tesoros derramados por el polvo. La carroza se paró a mi lado.

 Me miraste y bajaste sonriendo. 

Sentí que la felicidad de la vida me había llegado al fin. Y de pronto tú me tendiste tu diestra diciéndome: 
'¿Puedes darme alguna cosa?''.
¡Ah, qué ocurrencia la de tu realeza! ¡Pedirle a un mendigo! 

Yo estaba confuso y no sabía qué hacer. Luego saqué despacio de mi saco un granito de trigo, y te lo di.


Pero qué sorpresa la mía cuando, al vaciar por la tarde mi saco en el suelo, encontré un granito de oro en la miseria del montón. 

¡Qué amargamente lloré de no haber tenido corazón
 para dárteme todo! "

RABINDRANATH TAGORE

viernes, 2 de diciembre de 2016

MEDITO Y PINTO Y MEDITO Y..


"En mi vida ha habido desde siempre dos intereses fundamentales : el arte y la meditación. Ambos íntimamente relacionados. 
 Los espacios interiores que experimento en meditación, se convierten en paisajes en mi pintura; la inquietud de mi mente se traduce en mis  basureros.
Al pintar experimento estados meditativos. En meditación realizo mi unión con la naturaleza y la naturaleza a su vez me conduce a la meditación. La experiencia interior es la de unidad en la diversidad. Esto me sensibiliza con todo lo que me rodea. Respeto la diversidad y la libre expresión, tanto en la vida como en el arte. "




TOMÁS SÁNCHEZ  (Cuba, 1948)

Tomado de su página en Facebook

(Las obras que traemos son Laguna Interior-pensamiento-nube y Meditador en la orilla. Ambas, como su autor, altamente valoradas).

jueves, 24 de noviembre de 2016

ALEGRIA.

"Cuando  hablamos de la obra de Dios, no nos referimos a una tenebrosa fuerza última que sentimos de alguna manera y en algún lugar, ni al destino que, cual férreo anillo, mantiene unido el mundo, ni tampoco a una de esas ideas en las que compendiamos lo que para nosotros es el valor supremo, lo mejor, lo excelso, lo bello, lo verdadero. De ninguno de estos dioses podríamos decir:  «Mi espíritu se alegra en él».

 Sólo podemos alegrarnos en aquel al que llamamos «Dios, mi salvador».

 Así designamos a aquel que ha venido a ayudarnos y que con su sola presencia nos dice que estamos necesitados de ayuda.  Sea lo que sea de todo lo demás, él es quien nos ayuda, quien cuida de nosotros, quien nos trae salvación en medio de las desgracias de nuestra existencia. Ése es el Dios salvador. Y en este Dios puede y debe uno, incluso necesariamente, alegrarse. 

Sobre los otros dioses cabe reflexionar, cabe doblegarse con rostro sombrío ante el destino, cabe correr afanosamente tras consuelos elaborados por uno mismo o seguir con fanatismo las propias ideas. Pero ¿dónde está ahí la alegría? 

La alegría es lo más raro e infrecuente del mundo. De seriedad y entusiasmo fanáticos, y de celo sin sentido del humor, ya tenemos bastante en el mundo. Pero ¿qué ocurre con la alegría? Esto nos remite al hecho de que el conocimiento del Dios vivo es algo infrecuente. En Dios, mi salvador, nos alegramos cuando lo hemos encontrado o cuando él nos ha encontrado a nosotros.

KARL BARTH. Instantes.




jueves, 17 de noviembre de 2016

LO QUE NO SABEMOS.

"Tenía un rostro. Los que lo habían conocido podrían describirlo...¿por qué el Evangelio no ha conservado el menor rastro..?..Me cuesta imaginar que Lucas, que se interesaba apasionadamente por la figura de Jesús y era tan curioso respecto a los detalles, no se hubiera preguntado si era alto o bajo, guapo o feo, barbudo o lampiño y que no se hubiera planteado la cuestión. Lo más difícil de comprender era quizás la respuesta...

Los relatos de las apariciones de Jesús el día después del sabbat que los cristianos llamarán domingo difieren según los Evangelios....una mujer, un grupo de mujeres...Pedro y Juan...los guardias caídos como muertos...Cleofás y el otro en Emaús...,los pescadores en la playa...  El rasgo más emotivo de estos relatos es que al principio no lo reconocen. En el cementerio es el jardinero. En el camino, un viajero. En la playa, un viandante que pregunta a los pescadores "¿pican?". No es él y por eso, extrañamente, lo reconocen. Es el que siempre han querido ver, oír, tocar, pero no como esperaban verlo, oírlo, tocarlo. Es todo el mundo y no es nadie. Es el primer llegado, es el último mendigo. Es aquél del que decía, y debieron de recordarlo: 'Tuve hambre y no me disteis de comer. Tuve sed y no me disteis de beber. Estuve en la cárcel y no me visitasteis.' Quizás también se acordaron de esta fórmula fulgurante que no han conservado los Evangelios, sino un apócrifo :
 'Corta la madera: estoy ahí. Levanta la piedra: me hallarás debajo. Mira a tu hermano: ve a tu Dios.'

¿Y si fuera por esto por lo que nadie describió su rostro? "

EL REINO. Novela de Emmanuel Carrere. Anagrama, 2015.  (Escritor. Novelista y guionista francés que se declara agnóstico, tras un período de su vida en que se consideró cristiano católico)  

miércoles, 9 de noviembre de 2016

NUESTRA IDENTIDAD.


 " Las bienaventuranzas son de alguna manera el carné de identidad del cristiano, que lo identifica como seguidor de Jesús. Estamos llamados a ser bienaventurados, seguidores de Jesús, afrontando los dolores y angustias de nuestra época con el espíritu y el amor de Jesús. Así, podríamos señalar nuevas situaciones para vivirlas con el espíritu renovado y siempre actual: 

Bienaventurados los que soportan con fe los males que otros les infligen y perdonan de corazón; 

Bienaventurados los que miran a los ojos a los descartados y marginados mostrándoles cercanía; 

Bienaventurados los que reconocen a Dios en cada persona y luchan para que otros también lo descubran; 

Bienaventurados los que protegen y cuidan la casa común; 

Bienaventurados los que renuncian al propio bienestar por el bien de otros; 

Bienaventurados los que rezan y trabajan por la plena comunión de los cristianos...

 Todos ellos son portadores de la misericordia y ternura de Dios, y recibirán ciertamente de él la recompensa merecida."

PAPA FRANCISCO 1ro de noviembre de 2016