lunes, 10 de marzo de 2014

DESIERTO Y PARAÍSO

La Cuaresma cristiana comienza siempre con la lectura del relato de las tentaciones de Jesús en el desierto. Coinciden los expertos bíblicos y los teólogos en el hecho de que no es un relato propiamente "histórico", sino que quiere interpretar a Jesús, su misión, su camino, su destino. Es relevante el hecho de que se vincule la ida al desierto de Jesús con el Espíritu, y que en el relato tanto Jesús como el Diablo echen mano a la Escritura para argumentar y defender un camino. El Diablo quiere que Jesús se aproveche de su condición, de su relación con Dios, cosa que Jesús rechaza.   El relato nos hablaría sobre todo de los conflictos de las primeras comunidades cristianas a la hora de interpretar y seguir el camino de Jesús.

La vida humana es DESIERTO, y aclaro, no es un desierto, sino que hay en esa vida una dimensión de desierto claramente identificable a nivel espiritual. Así, el camino de Israel a través del desierto del Sinaí durante 40 años se convierte en modelo de nuestro propio itinerario de fe, eso si somos capaces de mirar más allá de lo concreto y particular, e interpretamos las claves que se esconden en el relato. El paso de la esclavitud a la libertad, la resistencia del pueblo a asumir las exigencias de esa libertad y la añoranza de la servidumbre, las dudas sobre si está Dios o no con ellos, la roca que mana el agua o el maná que calma el hambre, el cansancio, los ídolos o falsos dioses, la relación de Moisés con Dios... En fin, que hay mucha riqueza en esta historia, aprovechable para pensar en nuestra búsqueda de Dios en la vida cotidiana.

El DESIERTO es, por lo anterior,  en la Biblia, un LUGAR TEOLÓGICO... ¿Qué significa esto? Que a partir de la realidad física y geográfica del desierto, como lugar árido, apartado, lugar de paso, los creyentes descubren en él también un espacio espiritual donde Dios se manifiesta de un modo peculiar. El desierto es el lugar de la tentación, el lugar del Enemigo, pero es al mismo tiempo el lugar del encuentro con Dios: donde la Palabra se hace más clara, maduramos en la fe, hacemos amistad con Dios, y aprendemos a reconocerle. Entonces, como diría El Pequeño Príncipe, la arena del desierto resplandece, y podemos encontrar un pozo en cualquier parte. El DESIERTO es, definitivamente, el lugar de lo invisible, donde todo se oculta bajo un velo misterioso, y se revela sólo a quien busca de la mano de la confianza y del amor.

Yo me atrevo a decir por todo lo anterior que, desde el punto de vista espiritual, DESIERTO Y PARAÍSO confluyen de alguna manera en el mismo espacio. Cuando somos capaces de reconocer a Dios obrando en la vida y la historia del ser humano y de su creación, entonces lo que antes parecía puro desierto empieza a verse también como vergel, como lugar de creación, como paraíso. Volviendo a retomar las imágenes del párrafo anterior, la arena comienza a resplandecer como si el desierto revelara lo que esconde bajo la arena, y la búsqueda del agua de vida que alivia nuestra sed interior, con aquellos y aquellas que también sienten el llamado de una mayor libertad y vida plena, hace que aparezca un pozo cantor justo después del mayor momento de oscuridad.

Cuando en el segundo domingo de Cuaresma leemos el pasaje evangélico de la Transfiguración, estamos también, con los discípulos, asomándonos al paraíso. Los lugares altos son siempre espacios de epifanía, de manifestación de Dios; en la Biblia son lugares geográficos también, al mismo tiempo que lugares espirituales o simbólicos. El monte donde Jesús predicó las Bienaventuranzas no es un pico elevado, pero expresa un momento sublime, particular, epifánico también, del ministerio de Jesús. Quiero decir con esto que en medio de nuestro "desierto" cotidiano vivimos también momentos de revelación, de luz, de "paraíso", es decir, "momentos altos" en los que recibimos lo necesario para seguir haciendo nuestro camino hacia la libertad.

El itinerario de Cuaresma está señalizado por estas y otras claves espirituales que nos preparan para tener una vivencia más honda y actualizada de la resurrección de Cristo, que acontece en nosotros aquí y ahora. Por eso esta invitación a reflexionar en lo que implica que la vida humana sea desierto y monte alto o paraíso al mismo tiempo. Estas imágenes, según mi propia experiencia, son sanadoras y transformadoras de la persona humana, y contribuyen a la maduración espiritual y a la superación de tentaciones y obstáculos para una vida plena, vivida en el amor.

Manuel Enrique Valls, ocd.

(Esta entrada puede sufrir modificaciones)

domingo, 9 de marzo de 2014

SIEMPRE HAY ALGUIEN...

"Cada uno escoge su belleza, su sacrificio, su prioridad. cada uno carga su cruz, traza su destino y se lanza. Cada uno asume su riesgo, danza con su música, prefiere una forma de alcanzar el fin. Eso es propio de cada uno, y si lo comparte no debe esperar nada a cambio, la sorpresa, lo que crea el vinculo, el encantamiento es cuando, asumido el riesgo de compartirse sin esperar nada a cambio recibe una expresión asombrada en una mirada una boca que se abra no acreditando, una frase que sale casi sin voz por la emoción y la alegría de encontrar un igual un compañero un par: "No me lo puedo creer!! Tu también!!!" Y uno descubre que a pesar de los malos augurios, de los desengaños, de lo inmerecido, de lo injusto. Siempre hay alguien que te mira y te ve y te ama por lo que eres y no por lo que los demás ven Y en ese momento uno siente que vale mucho la pena vivir en paz con uno mismo aun y con todas sus consecuencias Porque la peor traición, la mayor deslealtad, la mas innombrable infidelidad es la que cometemos con nosotros mismos en la espera inútil e imposible de agradar a todos al mismo tiempo, olvidando quienes somos y en que creemos".

(Joaquin Pérez)

sábado, 8 de marzo de 2014

LAS ENSEÑANZAS DE BUDA... 3

Buda insiste en el tema de ROMPER LAS ATADURAS. Es un obstáculo estar atado a cualquier cosa, incluyendo las propias enseñanzas. Por eso dice que es necesario desprenderse tanto de las verdaderas como de las que no lo son (Esto es a mi parecer muy sanjuanista). Romper las ataduras del apego es la manera más hábil e inteligente de practicar. Estudiamos las doctrinas para comprender y practicar, no para acumular conocimiento. El conocimiento que no se usa hábilmente constituye un obstáculo para la comprensión. Si conseguimos desprendernos de nuestros conocimientos, prejuicios y obstinación, estaremos libres para alcanzar una comprensión más profunda. Es como subir una escalera: si no dejamos un escalón para alcanzar el otro, nunca llegaremos a lo más alto. Si creemos que el escalón en el que estamos es el más alto no seguiremos subiendo la escalera. Esta actitud es un obstáculo producido por el conocimiento.


Un día, mientras un joven padre estaba ausente de su casa en una aldea rural, una banda de ladrones llegó, robaron las cosas, raptaron a los niños y quemaron la aldea. Cuando el padre volvió regresó a la aldea quedó my desconsolado, y al ver entre las cenizas unos huesos calcinados en lo que había sido su casa se echó a llorar golpeándose el pecho. Más tarde celebró los ritos funerarios para su hijo, guardó sus cenizas en un saquito bordado, se lo colgó del cuello e iba con é a todas partes. Al cabo de algunos meses cuando la aldea se había reconstruido por completo, el hijo del hombre consiguió escapar de los ladrones y encontrar el camino de vuelta a casa. El muchacho llegó ante la puerta de su padre y llamó a la puerta, pero el padre, sosteniendo la bolsita de cenizas entre sus manos y con el rostro cubierto de lágrimas estaba decidido a no dejar entrar al muchacho. Él estaba convencido de que su hijo había sido asesinado, y que todo era un intento de engañarlo, aunque el muchacho le decía una y otra vez su nombre. Al final el muchacho desistió y el padre y el hijo se separaron para siempre. Si nos quedamos atrapados en el obstáculo del conocimiento, aunque la verdad llame a la puerta no la dejaremos entrar.

Una persona que haya quedado atrapada en una doctrina o un sistema de pensamiento puede sacrificar millones de vidas para poner en práctica esa teoría que ella considera la verdad absoluta, el único camino que conducirá a la humanidad a la felicidad. Con un revolver en la mano, alguien puede matar a una, cinco, e incluso diez personas. Pero si alguien se aferra a una doctrina o a un sistema de pensamiento, puede matar a decenas de miles de personas.

( Notas tomadas de los comentarios de Thich Nhat Hanh, al Sutra sobre cómo conocer la mejor forma de atrapar una serpiente).


jueves, 6 de marzo de 2014

DICHOSO EL HOMBRE QUE CONFÍA EN LA VIDA...

Dice el libro del Deuteronomio: "Te pongo delante vida y muerte, bendición y maldición. Elige la vida, y vivirás tú y tu descendencia, amando al Señor tu Dios, escuchando su voz, pegándote a él, pues él es tu vida y tus muchos años en la tierra...". El texto nos invita pues, a elegir la vida siempre como el camino para ser plenamente humanos. Solemos decir que elegir a Dios es elegir la vida, pero también es cierto que elegir la vida es elegir a Dios. Uno de los grandes obstáculos para alcanzar la sabiduría espiritual es la dualidad, separar en nuestra mente y comprensión de la realidad lo que está unido; Dios es vida, es la vida, por tanto elegir la vida es elegir a Dios, y vivir es manifestar y alabar a Dios.
 Cuando oramos diciendo: "Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor", estamos diciendo al mismo tiempo, no tengo dudas, dichoso el hombre que ha puesto su confianza en la vida, y no otra cosa es la fe. Es creer en Dios, y en consecuencia, creer, confiar, en la vida.
En esta misma dirección interpretamos una frase de Jesús en los Evangelios: "El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz de cada día y venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí causa la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se perjudica a sí mismo?".
Jesús nos invita a que, sin temor, abracemos la vida, la de cada día, porque al hacerlo, confiadamente, abrazamos a Dios. Al decidir seguir a Cristo y buscar a Dios no renegamos de la vida. El cristiano no puede ser anti vital, todo lo contrario. Pero a veces, con palabras y gestos, con actitudes concretas, parecemos negadores de la vida.
 Cuando en el texto anterior se vincula la vida con la cruz no asumimos la existencia como algo negativo, sino como algo imprevisible, sobre lo que no tenemos control; tanto la alegría como la tristeza, el éxito como el fracaso, la ganancia y la pérdida, forman parte de la vida. Aceptarlo todo con confianza es abrazar la cruz, creyendo que a fin de cuentas, para quien vive en comunión con Dios amor, todo será bien. No controlamos tampoco las acciones de los demás, no podemos prever cataclismos naturales o movimientos sociales violentos, o sistemas políticos no respetuosos de nuestros derechos, pero en cuanto hombres y mujeres de fe seguimos creyendo en el amor como valor supremo, y abrazando la vida como máxima expresión del amor.
A veces cuando intentamos expresar nuestra fe no medimos adecuadamente nuestras palabras, y el sentido o alcance que tendrán en otras personas. Por ejemplo, leyendo un comentario a las lecturas de este jueves después de Ceniza, encuentro estas afirmaciones:
"Ir en pos de Cristo significa seguirlo e imitarlo", y luego dice: "El cristiano ante todo ha de seguir a Cristo. Y para seguir a Cristo ha de imitarlo, ha de copiar sus virtudes". El uso del término clásico de "imitación de Cristo" implica hoy saber que no se trata de copiar a Jesús, sino de imitar sus actitudes ante la vida, cultivar los valores evangélicos. Cada persona humana es única, no es copia de otra, ni siquiera de Jesús llamado el Cristo. Yo diría más bien que es Cristo quien va despertando en nosotros, en la misma medida en que despierta la vida.
 "Negarse a sí mismo", ¿Qué significa? Por supuesto que no es negarse a vivir, tampoco negar la vida, despreciarla; el texto al que aludimos antes dice que es: "reprimir las pasiones, posponer los propios intereses, la propia comodidad, renunciar a todas las cosas" para conservar así la amistad de Dios. También habla de que es imposible seguir a Cristo haciendo el propio capricho o la propia voluntad, incluso afirma: "Es imposible seguir a Cristo sin renunciar al propio juicio". En fin, que uno acaba entendiendo que es imposible ser un ser humano normal y seguir a Cristo; porque si es necesario rechazar las pasiones, no tener intereses personales, renunciar a toda comodidad, a las cosas, al juicio propio... entonces estamos rechazando esta vida humana que compartimos, y en la que ademas buscamos y encontramos a Dios.
 Se trata definitivamente de esa dualidad de la que antes hablamos; ¿Acaso en nuestras pasiones no está Dios? ¿No está tampoco en nuestros esfuerzos, anhelos, búsquedas personales?  ¿He de rechazarme siempre, rechazar lo propio, no pensar... para seguir a Cristo y estar en comunión con Dios?
Dios aparece con frecuencia en nuestro modo de hablar como el oponente, el rival, de lo que es humano en nosotros. Y así, entonces, Dios y la vida serían contrarios. Y ante los ojos de los no creyentes, el cristiano sería enemigo de lo más humano, lo más natural, de esta existencia humana nuestra. No digo que lo sea, sino que nuestro modo de hablar parece expresar eso. Es difícil cambiar mentalidades arraigadas durante mucho tiempo, sembradas además con mucho empeño, pero no hay que cansarse de trabajar para que esa realidad que llamamos Dios sea mejor conocida y amada, más allá de cualquier frontera.
En cada momento de nuestra vida espiritual debemos aprovechar los recursos que se ponen a nuestro alcance para afianzar nuestro compromiso con la vida, que es definitivamente nuestro compromiso con Dios. Estos cuarenta días de camino que tenemos por delante son días de desierto y también de montañas, marcados con agua y fuego, para al final recuperar la vida que por nuestras faltas de fe, esperanza y amor, hemos perdido.

lunes, 3 de marzo de 2014

CUARESMA 2014: PROPUESTA ESPIRITUAL.

Cada día, durante toda la vida, hemos de arrojar de nuestros corazones el odio, el rencor, la envidia, los celos que se oponen a nuestro amor a Dios y a los hermanos. La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua. Comienza con el texto de Marcos 1, 15: “Se ha cumplido el plazo y está llegando el Reino de Dios. Conviértanse y crean en el Evangelio”. La Cuaresma se concentra en estos dos temas: nos representamos nuestro propio desierto y las tentaciones que allí nos asaltan, y procuramos convertirnos para dar paso a Dios en nuestra vida. 

Es tiempo para revisar en que etapa del camino cristiano y espiritual estamos, tiempo de arrepentirnos de nuestros pecados y de cambiar algo de nosotros para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo. En la Cuaresma, Cristo nos invita a cambiar de vida. La Iglesia nos invita a vivir la Cuaresma como un camino hacia Jesucristo, escuchando la Palabra de Dios, orando, compartiendo con el prójimo y haciendo obras buenas, para construir la comunidad de Jesús. Nos invita a vivir una serie de actitudes cristianas que nos ayudan a descubrir a Cristo en nosotros: “Ya no soy yo, es Cristo quien vive en mí”. La Cuaresma es el tiempo de perdón y de reconciliación fraterna. En Cuaresma, aprendemos a conocer y apreciar la Cruz de Jesús. Con esto aprendemos también a tomar nuestra cruz con alegría para participar de la resurrección. No hay resurrección sin cruz, no hay Pascua sin cuaresma.

El miércoles de ceniza es la puerta de entrada a la Cuaresma, tiempo de gracia y renovación; como todos los años, escucharemos las fuertes y desafiantes palabras del profeta Joel: Rasguen el corazón, no los vestidos: conviértanse al Señor su Dios. Son una invitación a todos, nadie está excluido: 

1. Rasguen el corazón y no los vestidos de una penitencia artificial, puramente exterior. 

2. Rasguen el corazón y no los vestidos de un ayuno formal y de cumplimiento que nos sigue manteniendo satisfechos, y que no está centrado en el compartir, en la solidaridad. 

3. Rasguen el corazón y no los vestidos de una oración superficial y egoísta que no llega a las entrañas de la propia vida para dejarla tocar por Dios, que más que rezos no se convierta en relación de amistad, en algo tan vital como el respirar. 

4. Rasguen los corazones, abran sus corazones, porque sólo en un corazón rasgado, abierto, puede entrar el amor misericordioso del Padre que nos ama y nos sana. Rasguen los corazones dice el profeta, y Pablo nos pide casi de rodillas “déjense reconciliar con Dios”. 

Cambiar el modo de vivir es el signo y fruto de este corazón, abierto y reconciliado, por un amor que nos sobrepasa. Ésta es la invitación de este tiempo, frente a tantas heridas que nos dañan y que nos pueden llevar a la tentación de endurecernos, frente a la rutina o el pesimismo espiritual, frente a una culpabilidad no liberadora.

Rasguen los corazones para experimentar en la oración silenciosa y serena la suavidad de la ternura de Dios. Rasguen los corazones para poder amar con el amor con que somos amados, consolar con el consuelo que somos consolados y compartir lo que hemos recibido.


Propuesta de proyecto cuaresmal 2014

«Ningún acto de virtud puede ser grande si de él no se sigue también provecho para los otros... Así pues, por más que te pases el día en ayunas, por más que duermas sobre el duro suelo, y comas ceniza, y suspires continuamente, si no haces bien a otros, no haces nada grande». (San Juan Crisóstomo)

Propósito general: 

Vivir la cuaresma a la luz del Evangelio de cada domingo (No hay mejor retiro que seguir la propuesta litúrgica de la Iglesia), y con el auxilio de un maestro, San Juan de la Cruz.

Propósitos específicos: 

Profundizar mi relación con el Dios de Jesucristo y dejarnos transformar por él.

Revisar cuales son los principales obstáculos con los que nos encontramos en nuestra vida cotidiana como creyentes.

Motivar el encuentro con Jesús por medio de los hermanos, y sus necesidades concretas, en especial en los más pobres o marginados.

Estrategias: 

1. Meditando el Evangelio de cada domingo durante la semana, partir de la lectura comunitaria para hacer una lectura personal.

2. Promoviendo la experiencia de Dios por medio de la oración y la vivencia de los sacramentos, en especial del la Eucaristía y la penitencia.

3. Elegir un libro como lectura espiritual para este tiempo

4. Comprometernos en alguna labor caritativa o solidaria.

5. Siendo testimonio para la gente que nos rodea, con nuestras actitudes y modo de vivir. 

6. Organizar un retiro como comunidad.



Temas para la reflexión según el evangelio de cada semana y una frase de San Juan de la Cruz que acompaña dicho tema.

1. Las tentaciones (Desierto)

2. Transfiguración (Montaña)

3. La mujer samaritana (Agua)

4. El ciego de nacimiento (Luz)

5. Resurrección de Lázaro (Vida)

6. Retiro (Hacer resumen de todo el camino, mirando a las celebraciones que siguen)

Frases de San Juan de la Cruz para cada semana: 

1. Las tentaciones (“La virtud y fuerza del alma en los trabajos de paciencia crece y se confirma”) 

2. Transfiguración (“El que de los apetitos no se deja llevar, volará ligero según el espíritu, como el ave a que no falta pluma”) 

3. La mujer samaritana (“El alma enamorada es alma blanda, mansa, humilde y paciente”) 

4. El ciego de nacimiento (“En la tribulación acude luego a Dios confiadamente y serás esforzado y alumbrado y enseñado”). 

5. Resurrección de Lázaro (“A la tarde te examinarán en el amor; aprende a amar como Dios quiere ser amado y deja tu condición”).


Fr. Jesús Romero, ocd.
  Fr. Manuel Valls, ocd.

domingo, 2 de marzo de 2014

LA MEJOR PREPARACIÓN PARA INICIAR LA CUARESMA...

El tema de los pasajes bíblicos que leemos en este octavo domingo del año cristiano, previo al inicio de Cuaresma, es la confianza. 
Encuentro tres verdades espirituales importantes en ellos:

1. Podemos contar siempre con Dios y con su amor. Si el amor de madre es para nosotros lo máximo, dice la Escritura, Dios ama más que una madre.
2. Dios es el único que puede juzgar, porque su juicio brota de un conocimiento de la realidad que tiene su fundamento en el amor. El amor lo hace todo diferente, el amor hace buena la cosa amada. Por eso no hay que juzgar antes de tiempo.
3. No debemos agobiarnos, ni vivir cargados de culpas por nuestro pasado, o de inquietud por el futuro. Lo único real, Dios mismo, está aquí y ahora, en el presente. A cada día le basta con lo suyo.

 Con esta confianza hemos de mirar la Cuaresma que comenzaremos el próximo miércoles, adentrándonos en la senda del amor con renovada alegría. En este camino litúrgico, camino de comunidad, Dios se hace presente, así como en nuestros buenos propósitos para este tiempo, y Dios siempre es salvación para nosotros.

Manuel Valls, ocd

sábado, 1 de marzo de 2014

CUARESMA: EL AMOR ES MÁS FUERTE QUE LA MUERTE

El próximo miércoles se abre la puerta ritual por la que nos adentramos los cristianos en el tiempo litúrgico de CUARESMA; un año más para celebrar, hacer memoria, de la pasión, muerte y resurrección de Jesús, llamado Cristo, es decir, mesías, salvador. No hay mejor camino de crecimiento espiritual que estas celebraciones anuales, porque en ellas repasamos, y actualizamos los misterios esenciales de nuestra fe; ellas construyen la comunidad de Jesús, sanan nuestro ser y despiertan al Cristo interior. Por eso, además de ser una celebración eclesial y comunitaria, lleva también una participación y compromiso personal. Cada uno ha de preparar su propio camino cuaresmal, ha de encontrar las claves para vivir este tiempo litúrgico, para aprovechar los recursos que la comunidad cristiana nos ofrece, enriqueciéndolos con nuestros propios rituales. Cuaresma no consiste en inventarse penitencias, a veces exageradas, sino que básicamente supone quitar lo superfluo para sensibilizarnos con el otro, con el prójimo. Usando palabras bíblicas: "No te cierres a tu propia carne". Cuaresma tiene sentido porque apunta a la Pascua y la prepara; por eso no es tiempo triste, sino un tiempo de gozo interior, confiando en la vida que late en cada persona o acontecimiento. Es la certeza, actualizada, de que el amor es más fuerte que la muerte.

Manuel Valls, ocd.