"Vuelve, por favor, vuelve, quien quiera que seas, religioso, infiel, hereje o pagano. Aunque hayas hecho cien promesas y cien veces las hayas roto, esta puerta no es la puerta de la desesperanza y la frustración. Esta puerta está abierta para todos. Ven, ven, tal como seas". (Rumi)
sábado, 22 de agosto de 2015
miércoles, 19 de agosto de 2015
ANCLA EL PRETÉRITO
"Frecuentar las
sillas que dejamos,
los pájaros encuentran allí la tarde.
Saber si en el patio nos espera
Saber si en el patio nos espera
el juguete,
los árboles que trepamos
y esos frutos
que no quisieron
madurar.
Buscar el columpio
en la distancia de otros soles,
hallar sus asientos vacíos
de risas de vuelos,
palos vencidos
ante el peso
de las estaciones.
Tantear el agua
turbia
guardada en el aljibe,
atisbar en el fondo
las ruinas de la casona
y descubrir que ya nada,
nada conserva tus ojos de niño."
ANA CECILIA BLUM. Ancla el Pretérito. Áncoras. 2015
jueves, 13 de agosto de 2015
FIESTA Y DESCANSO
“Hoy hablaremos de la fiesta. Y decimos inmediatamente que la fiesta es un
invento de Dios. Recordamos la conclusión de la
escuchado: «El séptimo día, Dios concluyó la obra que había hecho, y cesó de hacer la obra que había emprendido. Dios bendijo el séptimo día y lo consagró, porque en él cesó de hacer la obra que había creado» (2,2-3). Dios mismo nos enseña la importancia de dedicar un tiempo a contemplar y a gozar de lo que en el trabajo ha sido bien hecho. Hablo de trabajo, naturalmente, no sólo en el sentido del arte manual y de la profesión, sino en el sentido más amplio: cada acción con la cual nosotros los hombres y mujeres podemos colaborar a la obra creadora de Dios.
Por lo tanto, la fiesta no es la pereza de quedarse en el sofá o la
emoción de una tonta evasión... No, la fiesta es en primer lugar una mirada amorosa y grata sobre el trabajo bien hecho; festejamos un trabajo….
emoción de una tonta evasión... No, la fiesta es en primer lugar una mirada amorosa y grata sobre el trabajo bien hecho; festejamos un trabajo….
También en el ambiente de trabajo, a
veces - ¡sin fallar a los deberes! - nosotros sabemos "filtrar"
alguna chispa de fiesta: un cumpleaños, un matrimonio, un nuevo nacimiento,
como también una despedida o una nueva llegada..., es importante. Es importante
hacer fiesta. Son momentos de familiaridad en el engranaje de la máquina
productiva: ¡nos hace bien!
Pero el verdadero tiempo de la fiesta, suspende el trabajo
profesional, y es
sagrado, porque recuerda que el hombre y la mujer que han sido hechos a imagen
de Dios, el cual no es esclavo del trabajo, sino Señor, por lo tanto también
nosotros no debemos ser nunca esclavos del trabajo, sino "señores".
Hay un mandamiento para esto, un mandamiento que se aplica a todos, ¡ninguno es
excluido! Y en cambio sabemos que hay millones de hombres y mujeres, e incluso
¡niños esclavos del trabajo! En este tiempo existen esclavos ¡Son explotados,
esclavos del trabajo y esto es en contra de Dios y en contra de la dignidad de
la persona humana! La obsesión por el beneficio económico y el eficientismo de
la técnica amenaza los ritmos humanos de la vida, porque la vida tiene sus
ritmos humanos.
El tiempo del reposo, sobre todo el dominical, está destinado a nosotros
para que podamos gozar de aquello que no se produce y no se consume, no se
compra y no se vende. Y por el contrario
vemos que la ideología de la ganancia y del consumo quiere devorar también la fiesta: y también ésta a veces se reduce a un "negocio", un modo para ganar dinero y gastarlo. Pero ¿es para eso que trabajamos? La codicia del consumir, que comporta el desperdicio, es un virus feo que, entre otros, nos hace estar más cansados que antes. Perjudica el verdadero trabajo, consume la vida. Los ritmos desregulados de la fiesta causan víctimas, a menudo jóvenes.
vemos que la ideología de la ganancia y del consumo quiere devorar también la fiesta: y también ésta a veces se reduce a un "negocio", un modo para ganar dinero y gastarlo. Pero ¿es para eso que trabajamos? La codicia del consumir, que comporta el desperdicio, es un virus feo que, entre otros, nos hace estar más cansados que antes. Perjudica el verdadero trabajo, consume la vida. Los ritmos desregulados de la fiesta causan víctimas, a menudo jóvenes.
Finalmente, el tiempo de la fiesta es sagrado porque Dios habita en modo
especial. La Eucaristía dominical lleva a la fiesta toda la gracia de
Jesucristo: su presencia, su amor, su sacrificio, su hacerse comunidad, su
estar con nosotros... Y es así, como cada realidad recibe su sentido pleno: el trabajo,
la familia, las alegrías y los cansancios de cada día, también el sufrimiento y
la muerte; todo se trasfigura por la gracia de Cristo.”
FRANCISCO. 12 de agosto de 2015
jueves, 6 de agosto de 2015
DIOS COMO AMANTE
"Suponiendo millones de planetas con conciencia
en millones de galaxias, como es lo correcto,
me sorprende que teniendo en todos tantos amores
tengas esta relación tan especial conmigo, como
por ejemplo en el aeropuerto de Denver al cambiar
de avión
yo aparentemente solo en el barullo de pasajeros:
estábamos sentados juntos como dos novios."
"No tengo otro le he dicho
y repetido muchas veces.
Y oí que decía dentro de mí
no con palabras propiamente
o sí con palabras confusamente
pero precisas, decía dentro de mí
o desde el fondo del universo:
Y yo no tengo otro más que tú."
ERNESTO CARDENAL. Telescopio en la noche oscura.
viernes, 31 de julio de 2015
ABRIR LAS MANOS
“El bien ilimitado
de Dios es tuyo si solo extiendes la mano, aquí y ahora. La única condición es
sentirte listo para reclamar tu herencia divina de abundancia ilimitada.
Pero antes de poder
recibir más amor, felicidad y riqueza, debes hacer espacio en tu conciencia.
Deja ir tus viejos conceptos de limitación y escasez y perdónate a ti y a los
otros por errores pasados. Podrás crear un espacio que acoja nuevas y mayores
formas de bien en tu hogar y trabajo cuando dejas ir posesiones que ya no
necesitas.
Cuando te deshaces
amorosamente de pertenencias, trabajos o relaciones que ya han llenado su
propósito en tu vida, le das la bienvenida a un tiempo vibrante y próspero.
Tu vida es un canal
por donde recibes los regalos de Dios. Controlas el flujo de la abundancia con
tus actitudes, pensamientos y acciones. Así como los canales de agua se pueden
atascar, tu vida puede obstruirse con ideas de miedo, avaricia, pobreza y
resentimiento. Limpia tu mente de cosas inservibles y ábrete a un mayor flujo
del bien.
Deja ir la creencia
de que algo o alguien fuera de ti puede prevenir tu bien. Y participa en la
circulación de bendiciones aportando generosamente y sabiendo que vas a recibir
en abundancia.
Mantén tus
pensamientos centrados en la gratitud y ten fe en el flujo constante de bien en
tu vida. Perdónate a ti y a otros por heridas pasadas y recibe la abundancia de
un corazón en paz.
Con gratitud, toma
en cuenta aquello que realmente te enriquece: tu alma, un regalo de Dios que
nunca te pueden quitar. Ninguna circunstancia, cambio en la vida y ni siquiera
la muerte, pueden tocarla. El regalo de tu alma está más allá de lo que pueden
ofrecer el dinero, la posición social o cualquier posesión.
No importa lo que
esté pasando en el mundo exterior, céntrate en tu interior. Con sabiduría y
comprensión explora las cosas que saquen a relucir lo mejor en ti y en los
demás. Vive con valor y convicción.
Despeja tu mente
para ver la divinidad en todo. Y afirma que los campos están listos para tu
cosecha ahora, en lugar de posponer tu bien para el futuro. Reconoce y agradece
todo lo que tienes ahora.
Ábrete a recibir
todo lo que deseas. Verás como las ideas empiezan a aparecer en ti. Ponlas en
práctica a través de tus pensamientos, emociones y acciones.
Ya sea que las
ideas sean para buscar una solución creativa, una invención ingeniosa o un
nuevo trabajo, han nacido de la actividad divina en ti.
Sobre todo,
siéntete agradecido siempre por lo bueno que tienes en la actualidad y por las
bendiciones constantes que te esperan en el camino.”
Tomado de QuePasaSemanal.com
jueves, 23 de julio de 2015
TE DESEO TIEMPO
"No te deseo un regalo cualquiera,
te deseo aquello que la mayoría no tiene,
si lo usas adecuadamente podrás obtener de él
lo que quieras.
lo que quieras.
Te deseo tiempo para tu quehacer y tu pensar,
no sólo para tí mismo sino también para dedicárselo a los demás.
Te deseo tiempo, no para apurarte y andar con prisas,
sino para que siempre estés contento.
Te deseo tiempo, no sólo para que transcurra
sino para que te quede; tiempo para asombrarte y tiempo para tener confianza
y no sólo para que lo veas en el reloj.
Te deseo tiempo para que toques las estrellas
y tiempo para crecer, para madurar, para ser tú.
Te deseo tiempo para tener esperanza otra vez y para amar,
no tiene sentido añorar.
Te deseo tiempo para que te encuentres contigo mismo,
para vivir cada día, cada hora, cada minuto como un regalo.
También te deseo tiempo para perdonar y aceptar.
Te deseo de corazón que tengas tiempo.
Tiempo para la vida y para tu vida. "
(Tomado de Internet)
NOTA:
Hemos recibido un mensaje de la hija de la escritora alemana ELLI MICHLER (ALEMANIA
1923-2014) donde nos informa que
este poema es de su madre.
Elli Michler
Publicado en: Elli Michler, "Dir zugedacht",
© Don Bosco Verlag, Munich,
https://www.donbosco-medien.de/te-deseo-tiempo/b-494/205
https://www.donbosco-medien.de/vida-obra-la-poesia-te-deseo-tiempo/b-494/214
viernes, 17 de julio de 2015
EL SILENCIO.
"Dijo el Maestro:
"Cautivado por la melodiosa voz con que el Maestro cantaba versos en sánscrito, un experto en ese idioma dijo:
ANTHONY DE MELLO. Un minuto para el absurdo.
Cuando estabas en el seno materno, estabas en silencio.
hasta el día en que te lleven a la tumba.
Entonces volverás a estar en silencio.
Trata de capturar ese silencio que conociste en el seno materno,
que volverás a conocer en la tumba y que incluso ahora subyace a este ruidoso intervalo que llamamos vida,
porque ese Silencio es tu más profunda esencia".
Siempre he sabido que no hay en la tierra
otro idioma como el sánscrito
para expresar las realidades divinas.
No seas estúpido, le dijo el Maestro,
el idioma de la divinidad no es el sánscrito,
sino el Silencio."
ANTHONY DE MELLO. Un minuto para el absurdo.
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