"Vuelve, por favor, vuelve, quien quiera que seas, religioso, infiel, hereje o pagano. Aunque hayas hecho cien promesas y cien veces las hayas roto, esta puerta no es la puerta de la desesperanza y la frustración. Esta puerta está abierta para todos. Ven, ven, tal como seas". (Rumi)
“Los poemas, las obras de arte, son apretones de manos que se prolongan a lo largo del tiempo, indefinidamente. A veces, durante toda una vida. Apretones de manos de tal intensidad que inscriben su calor en lo más profundo de nuestra palma, y el fuego clarísimo que propagan se extiende suavemente por nuestra sangre, hasta llegar a nuestro corazón, donde se instala. Apretones de manos vivos para siempre, por más tiempo que puedan permanecer en el olvido, y que un hecho insignificante basta para sacarlos del fondo de nuestra memoria, restituyéndolos en toda su frescura y actualidad. Una mano que vuelve, oportunamente, a posarse de pronto en nuestro hombro, a acariciarnos furtivamente las sienes o a hacernos un simple gesto. Un pequeño signo de belleza cuando creímos que ésta ya estaba aniquilada; un pequeño signo de fraternidad cuando parecía que ésta ya estaba perdida. Pequeño en su discreción, infinito en su generosidad”.
“El lunes estaba ayudando a limpiar a unas ancianas del pabellón de dependientes por demencia senil, que no controlan ningún tipo de necesidad fisiológica, y al bajar al comedor para servir las meriendas, me preguntó un grupo: ¿y tú vienes aquí porque también tienes votos de monja? Me eché a reír a carcajada limpia, claro. Pero respondí.
Les dije que yo también tengo votos firmes y perpetuos. Tres más uno, les dije. Ya con eso los dejé intrigados. Y les expliqué que había hecho tres votos de humanidad por el reino de los cielos (sin prescindir de ningún órgano ni sentido): voto de ser realmente humana conmigo misma; voto de ser realmente humana para los demás; y voto de ser realmente humana para el planeta. Y el cuarto voto es el de no sumisión. Se quedaron “alucinados”, jeje. Pero algo entendieron, no creas, porque hubo varios y varias que dijeron: “así tendrían que ser todos los votos”.
Así que ya ves, como yo también tengo vocación de servicio fundamentada en mi fe y seguimiento de Jesús, soy compañera “profesional” tuya, aunque “sin título reconocido”, no lo tengo “convalidado” por las autoridades institucionales porque no pertenezco al funcionariado oficial eclesiástico (clero y órdenes religiosas). Pero esa fundamentación y ese seguimiento son los que mueven a actuar en mi espacio, en mi tiempo, en mi vida. Unas veces lo hago mejor y otras más torpemente, tengo fallos y cometo errores, y me equivoco, pero todo eso forma parte también de mi humanidad”.
Cuando te pones a escarbar en la memoria
vas escogiendo del pasado aquellas cosas
que te apuntalan, que te afirman, que te enrocan
que te protegen de algunas sombras.
Yo tan esclavo como el labio de la boca,
yo tan atado como el niño a su pelota,
tan desarmado como un Rey sin su corona,
como una barca sobre las olas.
Sin ti me faltaría el alfabeto,
sin ti consigo hacerme tan pequeño
que si alguien hace así desaparezco,
como un globo de gas que se va al cielo.
No sé muy bien si soy el hilo o la cometa,
no sé si soy el corazón o la cabeza,
nunca sabré si soy el alma o la materia,
si soy el palo, si soy la vela.
Entre los dos nos inventamos lo imperfecto
con la apariencia de hacer siempre lo correcto
que sabe nadie lo que nos pasa por dentro
a quién le importa si yo te quiero.
Gracias a la gestión de una buena amiga llegó a mis manos el último libro de Leonardo Padura, “La memoria y el olvido”, que recoge artículos y crónicas publicadas por el conocido escritor y periodista cubano a lo largo de la ultima década. Su mirada incisiva e inteligente sobre la realidad nacional, y algunos otros tópicos, hacen de este libro una ventana abierta a la Cuba verdadera de estos tiempos.
Lo mismo diría yo de los materiales fílmicos que recogen las Muestras del Audiovisual Cubano; pienso de modo particular en algunos documentales filmados en la Sierra Maestra, corazón histórico de la isla; vuelvo a preguntarme aquí la razón por la cual un programa como la Mesa Redonda de la televisión nacional, no trasmite y comenta estos trabajos, que nacen de la mirada de generaciones jóvenes, y darían pie para interesantes reflexiones sobre la Cuba profunda.
Pero, aunque se escriba sobre el llamado “quinquenio gris”, y se edite, a propósito de la actual Feria el Libro de La Habana, una buena cantidad de libros de Virgilio Piñera, seguimos leyendo episodios increíbles en el mundo cultural cubano, como el que sucedió con la proyección en una televisión de provincia con el corto de ficción “El grito”.
Es curioso, aun cuandoen los últimos 50 años los cubanos no han tenido socialmente una formación religiosa cristiana, su mentalidad y su moral siguen siendo básicamente católicas, con todos los tabúes que en relación con la sexualidad han lastrado el mensaje cristiano desde San Agustín hasta el presente.
Para un acercamiento novedoso a la persona de Jesús y una actualización de su mensaje recomiendo el libro “Jesús, hoy”, de Alberto Nolan, publicado en Sal Terrae, que parte de una frase que nos cuestiona: “Seamos cristianos o no, no nos tomamos a Jesús en serio.”
Y para hablar de música, llegó a mis manos un disco en tres volúmenes del recordado dúo cubano romántico Clara y Mario, que me ha hecho pasar un rato agradable evocando momentos puntuales de mis dos primeras décadas de vida. La música siempre me salva, acompañándome en los momentos más difíciles; en estos días he escuchado el excelente disco de Pitingo, versionando temas cubanos en su estilo gitano, titulado “Malecón Street” (2011), de esos que acompañan siempre, y también a Pedro Guerra (“El mono espabilado”, 2011). Algunos nombres nuevos para mí en música: Pablo Alborán, Sara Tavares, Antonio Orozco. La música consuela y reconforta, enriquece y reconduce el dolor.
He podido ver dos recientes cintas cubanas: “Verde, verde”, y “Juan de los muertos”; esta última en una copia malísima, tomada en un cine directamente, moviéndose constantemente, pero como adelanto y para tener una idea, está bien. Ya esperaré una versión mejor más adelante. En cuanto a “Verde, verde”, creo que es un poco artesanal en cuanto arealización, concepto teatral, y ciertas pretensiones simbólicas que no siempre son comprensibles, pero el conflicto es interesante y desafía mentalidades rígidas y prejuicios sociales. En cine español varios títulos: “Amigos”, “Pájaros de papel”, “No controles”, “Flores de otro mundo” y “Carne de neón”. Disfruto muchísimo del cine español, empato bien con buena parte de sus conflictos, y algunos de sus personajes están muy bien hilvanados y actuados. La película “Amigos” es una comedia que va en la misma línea de “Primos”, que vi recién, y “No controles”, es una comedia romántica, ligera y sin el vuelo de las otras, pero entretenida. En “Flores de otro mundo”, película de 1999, aparece una realidad muy actual, compleja y dolorosa, y “Carne de neón” es una excelente película, buena historia, buenas actuaciones, en la línea espectáculo del cine norteamericano, pero sin perder el arte que caracteriza al cine europeo. En estas películas aparecen dos actores jóvenes que parece están en su momento de gloria en el cine español: Unax Ugalde, y Mario Casas, porque aparecen con mucha frecuencia; a mi parecer el segundo se repite un poco en sus caracterizaciones (También lo vi en “El barco”), pero tiene madera, me recuerda a Barden, lo mismo que el primero me hace pensar en Jorge Sanz.