Etty Hillesum nació en
Middlburg (Países Bajos) en 1914. Hija de Louis Hillesum, doctor en
Lenguas Clásicas, y Rebeca Bernstein ; perteneció a la burguesía judía
de Amsterdam. Tenía dos hermanos, Jaap y Mischa, que murieron junto a
ella y sus padres en Auschwintz, el 30 de noviembre de 1943. Sus Diarios
recogen, en nueve cuadernos, con una letras pequeña y difícil de leer,
la experiencia de una mujer singular, que entre 1941 y 1942, años de
guerra, trató de vivirlo todo, desde una especial sensibilidad
espiritual y un profundo anhelo de vida.
Los textos que estamos compartiendo están tomados de su Diario, publicados en castellano por ANTROPOS Editorial, 2007.
“Creo
que debo hacerlo: por la mañana, antes de empezar a trabajar, “meterme
en mi interior”, escuchar lo que hay dentro de mí. Sumergirme dentro de
mí misma. También se le puede llamar meditar. Esa palabra me provoca
todavía algo de horror. Pero, ¿por qué no? Estar una media hora sola
conmigo misma. No es suficiente sólo mover por la mañana en el cuarto de
baño los brazos, las piernas y todos los demás músculos. El ser humano
se compone de cuerpo y alma. Y una media hora de gimnasia y otra media
de “meditación” pueden ser la base de un fundamento sólido para la
tranquilidad y la concentración de un día entero”.

“La
finalidad de la meditación debería ser: convertirse por dentro en una
gran y amplia llanura, sin un alevoso matorral que impida la vista. Que
crezca algo de “Dios” dentro de uno mismo, tal como hay algo de “Dios”
en la Novena Sinfonía de Beethoven. Que también surja algo de “amor” por
dentro, no un amor de lujo de una media hora en el que sumirse con
orgullo gracias a un par de sentimientos sublimes, sino un amor con el
que poder influir en las pequeñas acciones cotidianas”.
“De
nuevo arrestos, terror, campos de concentración; se llevan a cualquier
padre, hermana o hermano. Busco el sentido de la vida y me pregunto si
no tiene sentido en absoluto. Pero este es un tema que cada uno tiene
que arreglar consigo mismo y con Dios. Tal vez cada existencia tenga su
propio sentido y se necesite una vida entera para encontrarlo”.