miércoles, 25 de enero de 2012

CITAS INTELIGENTES


Hay personas tan inteligentes que aprenden de la experiencia de las demás. Voltaire
Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo. B. Franklin
Tan pronto como confíes en ti mismo, sabrás cómo vivir. Goethe
El individuo ha luchado siempre para no ser absorbido por la tribu. Si lo intentas, a menudo estarás solo, y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo. Nietzsche
El miedo es el más ignorante, el más injusto y el más cruel consejero. Edmund Burke.
El hombre razonable se adapta al mundo; el que no lo es, insiste en que el mundo se adapte a él. Por tanto, todo el progreso depende del hombre no razonable. Bernard Shaw
¿Qué importa que el entendimiento se adelante,  si el corazón se queda?  Baltasar Gracián

viernes, 20 de enero de 2012

BUSCANDO A DIOS


 “Después de la Segunda Guerra Mundial, filósofos y teólogos lucharon con la idea de Dios, tratando de recatarla del literalismo que la había hecho increíble. Al hacerlo, con frecuencia, resucitaron las maneras premodernas, más antiguas, de pensar y hablar de lo divino”. Así escribe en su libro, “En defensa de Dios”, Karen Armstrong, y de él tomamos algunos pasajes para estas entradas, como un estímulo para la lectura completa de este libro.

Ludwig Wittgestein (1889-1951), dejó de creer que el lenguaje debiera limitarse a afirmar hechos, y reconoció que las palabras también trasmitían órdenes, hacían promesas y expresaban emociones. Volviendo la espalda a su inicial ambición moderna de establecer un solo método de llegar a la verdad, Wittgestein mantenía ahora que existía un número infinito de discursos sociales. Cada uno de ellos era significativo, pero sólo en su propio contexto. Por eso es un grave error “hacer de la creencia religiosa una materia susceptible de prueba a la manera en que lo es la ciencia”, dado que el lenguaje teológico funciona “en un plano enteramente diferente”. Tanto los positivistas y los ateos, que aplicaban las normas de racionalidad científica y el sentido común a la religión, como aquellos teólogos que trataban de probar la existencia de Dios, habían hecho un “daño infinito”, porque suponían que Dios era un dato externo, idea que a Wittgestein le resultaba intolerable. “Si yo penara en Dios como otro ser fuera de mí, sólo que infinitamente más poderoso, entonces consideraría que es mi deber desafiarle”. El lenguaje religioso es esencialmente simbólico; es repugnante si se interpreta de modo literal, pero desde un punto de vista simbólico tiene capacidad para manifestar una realidad trascendente de la misma manera que los relatos cortos de Tolstói.  Nunca llegaremos a conocer a Dios meramente hablando de Él. Tenemos que cambiar de comportamiento, “tratar de ser útiles a otras personas”, y dejar atrás el egoísmo.  Si alguien, un solo día, fuera capaz de hacer que toda su naturaleza se inclinara “en humilde resignación hasta el polvo”, Dios, por decirlo sí, vendría a él.
Rudolf Bultmann (1884-1976) insistía en que Dios debe ser desobjetivado y en que las Escrituras no trasmiten una información objetiva, y que sólo pueden ser entendidas si los cristianos se implican existencialmente en su fe. “Creer en la cruz de Cristo no significa preocuparse por un acontecimiento objetivo, sino más bien hacer nuestra la cruz”. Los europeos han perdido la sensación de que sus doctrinas son meros gestos hacia la trascendencia. Su enfoque literario muestra un malentendido total del propósito del mito, que “no es ofrecer un cuadro objetivo del mundo tal cual es… El mito no debe interpretarse cosmológicamente, sino existencialmente”. La interpretación bíblica no puede siquiera comenzar sin un compromiso personal, por eso la objetividad científica es tan ajena a la religión como al arte. La religión sólo es posible cuando las personas se sienten “inquietas ante la pregunta por su propia existencia y pueden escuchar la propuesta que hace el texto”.  El examen atento de los Evangelios muestra que Jesús no veía a Dios como “un objeto de pensamiento o la especulación”, sino como una demanda existencial, un “poder que obliga al hombre a una decisión, que le enfrenta con la demanda del bien”.Bultmann entendía que el sentido de lo divino no es algo que se capte de una vez por todas; llega a nosotros de forma repetitiva, por la atención constante a las demandas del momento. No hablaba de una experiencia mística exótica; habiendo vivido durante los años del nazismo, sabía con cuánta frecuencia hombres y mujeres se ven enfrentados, en esas circunstancias, a una exigencia interna que parece venir del exterior y que no pueden rechazar sin negar lo que es más auténtico para ellos. Dios es, por tanto, una demanda absoluta que arrastra al ser humano, más allá del interés propio y el egoísmo, hacia la trascendencia.
(Continuará...)

martes, 17 de enero de 2012

FELICES...


Felices quienes contemplan en las noches serenas
alguna estrella diferente que dé sentido a su vida
y lo apuestan todo por seguirla.
Felices quienes se enfrentan en el desierto de la vida
a lo desconocido, a las fieras que intentan devorarles,
a los propios miedos, al deseo de volver atrás.
Felices quienes llevan bien aferrado en su corazón
el mayor regalo que piensan gozar y ofrecer cuando,
en el momento oportuno, lleguen a su preciado destino.
Felices quienes miran más allá de las dificultades,
de los sufrimientos y de las alegrías, y prosiguen,
desde lo concreto, paso a paso, su propio camino.
Felices quienes no creen en apariciones
ni escuchan voces de lo alto,
sino que descubren la epifanía profunda del Misterio
en las personas y en los hechos diarios de la vida.
Felices quienes llegan al destino de su viaje
para adorar a Dios en la sencillez, solidaridad y pobreza
de los más vulnerables de la historia.
Felices aquellos a quienes Dios les revela,
en los detalles más nimios de la existencia,
los mayores misterios que les conducirán
a su más profunda humanidad.
Felices quienes declaran festivos los días
en los que reciben las manifestaciones de la presencia de Dios
cuando hay signos de paz, de liberación, de justicia,
de solidaridad y amor.
 (Miguel Ángel Mesa)

viernes, 13 de enero de 2012

LECTURAS COTIDIANAS


De José María Castillo, teólogo español siempre preocupado por ahondar en la humanidad de Jesús, es el comentario al evangelio de cada día que sigo este nuevo año; he aquí algunas ideas, indudablemente reconfortantes: “La felicidad está donde se encuentra lo más entrañablemente humano”; “Para Jesús es más importante lo humano que lo religioso”; “Cuando hacemos del Evangelio una ideología, nos identificamos con las ideas del Evangelio, pero no las vivimos”.
  Como parte de mi vida espiritual está también la lectura que propone el Oficio para cada día de la semana, y en esta primera del Tiempo Ordinario repasamos algunos pasajes de los Padres de la Iglesia: Clemente, Basilio, Ireneo, y Atanasio, así como pasajes del libro del Eclesiástico, verdaderamente hermosos.
 Otras lecturas cotidianas en estos días muestran lo variado de mis intereses; sigo al mismo tiempo los avatares de Tengo y Aomame en “1Q84”, de Haruki Murakami, repaso la historia de la filosofía y la teología en relación con la idea de Dios en “En defensa de Dios”, de  Karen Armstrong, y repaso la correspondencia del cubano Alfredo Guevara en relación con el cine revolucionario en el libro “¿Y si fuera una huella?”.
  También la música complementa mi visión espiritual, y estoy descubriendo los nuevos trabajos de Pedro Guerra, Ana Belén, Rosana y Pitingo, así como escuchando por vez primera a Antonio Orozco, La Húngara, y Pablo Arborán.
 Para este nuevo año, 2012, quisiera sobre todo encontrar un lugar donde servir a los demás, que los medios de prensa de mi país hablen realmente de lo que sucede en él, y que en lugar de pelear cada uno por el pedacito de tierra donde está, trabajemos todos por el bien de todos, sin afanes imperiales sí, pero también sin ideologías populistas, ni nacionalismos exaltados.

miércoles, 11 de enero de 2012

TIEMPOS NUEVOS


Es tiempo de soltar
Aquí dejo todo lo que me hace daño.
Es tiempo de ser más fluido con la gente, Conmigo mism@.
Es momento de dejar ir, de permitir que el viento me despeine
y me sacuda; que se lleve el resentimiento, que mi alma perdone deudas y deudores.
Es tiempo de que me perdone a mí mism@;                                           
ya me regañé bastante.
Fueron muchas las piedras que yo mism@ puse en mi camino;
los puentes dinamitados…
Para autocastigo ya estuvo bien;
elijo el camino de la aceptación;
es más barato.
Acepto y entiendo que merezco empezar de cero;
con alma transparente, y espíritu tranquilo.
En mi vida, a partir de ahora, lo que ha de ser, será.
Entiendo que por más que me angustie,
no agregaré un centímetro a mi estatura;
Jesús tenía razón.
Es tiempo de relajarme.
Dios no me está juzgando.
Así que, ¿por qué habría yo de hacerlo?.
Es hora de levar anclas... De liberar cosas, de soltar gente.
Nadie tiene porque ser como yo quiera. Así están perfectos.
Así ha funcionado hasta este momento su vida.
¿Qué mejor prueba podría pedir para convencerme?.
Me dedico a atender lo mío, a refundarme.
Viene bien tirar lo que ya no sirve, perdonar.
Entre ser feliz y tener razón, elijo lo primero.
Tener la razón es el peor de los desgastes,
pues te quita el sueño intentando corregir al universo.
Es hora de soltar, de confiar más en Dios
y menos en la apariencia de este mundo convulso.
Me dejo ir. La vida me conduce.
Quiero comenzar de nuevo con un corazón joven,
que brinque de gusto con los cantos que anuncian el día.
Como cuando éramos niños. ¿Te acuerdas?.
Un alma que sea capaz de asombrarse
con el amarillo de los girasoles,
de ver en el cielo un milagro pintado de azul
y no sólo un día más, llano y simple.
Es tiempo de soltar y maravillarme.
He estado demasiado ocupad@ para ver las estrellas.
Elijo mirar la sonrisa del sol.
Elijo abrazar al aire.
Me ama lo suficiente para mantenerme con vida.
¿Qué mejor prueba de amor?.
Afortunadamente, se me dio la facultad de elegir.
Elijo controlar a mis propios demonios.
Es más… he decidido darles vacaciones.
Es tiempo de soltar , de levar anclas,
de dejarme en paz.
De tanto pelear conmigo mism@, se me estaba olvidando
a que sabe la sonrisa.
Qué estupendo es cuando no controlas a nadie,
cuando no pides cuentas,
cuando tiras a la basura los rencores.
A partir de ahora quiero ser más just@;
la vida no es un tablero de ajedrez ni las personas caballos o alfiles.
Trato a la gente como me gustaría que me trataran.
Si algo nos debemos, te ofrezco un abrazo,
te pido una disculpa.
Yo ya me perdoné.
¿Podrías hacerlo tú también?. Yo te invito.
Renovación es una palabra muy comprometedora...
¡te obliga a caminar sin excusas!.
Sin nadie a quien echarle la culpa de nada.
Pero definitivamente es el camino al cielo.
Nada es casualidad, no hay accidentes en el mundo de la voluntad.
Por eso, elijo creer que Dios nos permitió crear este lazo.
Elijo creer que estemos dispuestos
a sembrar más sonrisas
en nosotros mismos y en la gente.
Te deseo que, ahora y siempre, estés llen@ de bendiciones.
Si sueltas ………………..,
tendrás las manos libres para recibir cosas nuevas……………

jueves, 5 de enero de 2012

UTOPIAS, para este nuevo año


Cómo voy a creer
que el mundo se quedó sin utopías

cómo voy a creer
que la esperanza es un olvido
o que el placer una tristeza

cómo voy a creer
que el universo es una ruina
aunque lo sea
o que la muerte es el silencio
aunque lo sea

cómo voy a creer
que el horizonte es la frontera
que el mar es nadie
que la noche es nada

cómo voy a creer
que tu cuerpo
no es algo más de lo que palpo
o que tu amor
ese remoto amor que me destinas
no es el desnudo de tus ojos
la parsimonia de tus manos
cómo voy a creer
que eres tan sólo lo que miro
acaricio o penetro

cómo voy a creer
que la utopía ya no existe
si tú  dulce
osada  eterna
si tú eres mi utopía.

Benedetti

sábado, 17 de diciembre de 2011

ME GUSTARÍA...


Cuando apenas era un adolescente, e incluso hasta cumplir los 30 años, y ya viviendo en un convento de frailes carmelitas descalzos, creí que mi destino era ser escritor. En aquellos años escribía constantemente, poesía, prosa, letras de canciones que yo tarareaba mientras vivía, y que llegaban a mí en cualquier circunstancia: una guagua, una clase, un paseo. Entonces era yo una persona tímida, callada, introvertida, incluso triste; pero todo ello ayudó a que creciera dentro de mí, lejos de miradas ajenas, un enorme mundo interior, un paisaje alternativo que ninguna realidad externa podía emular. Ya he dicho alguna vez que mi despertar espiritual lo transformó todo, y para bien; la interioridad consiguió equilibrarse con lo exterior, y me fui volviendo un ser humano más alegre y optimista, aunque ello supuso, creo, perder la capacidad de escribir, sobre todo de hacer poesía.
 De todo aquel mundo interior fueron responsables en buena medida mi condición de lector empedernido; leía de todo, tenía una sed de conocimiento insaciable; y también descubrí la música, sobre todo algunos cantautores que me han acompañado hasta hoy: Silvio, Amaury, Serrat…
 Me gustaría poder hablar aquí de todo eso: de libros, de música, de cine, y de cómo todo eso ha sido parte de mi vida a lo largo de estos 50 años. Me gustaría, por ejemplo, escribir algo sobre la obra de Amaury Pérez Vidal, al que he seguido desde que le oí cantar en la biblioteca municipal de mi pueblo, o en el teatro Carlos Marx, los Lunes de la Juventud cuando los que estábamos apenas ocupábamos 20 butacas. He seguido su obra musical desde entonces, y la considero, en lo autoral, una de las más ricas y sólidas de la isla.
 También de gustaría compartir cerca de mi creciente interés por el séptimo arte, y mi actual entusiasmo por estudiar la cinematografía española, y la documentalística cubana.
 Me gustaría hablar y escribir sobre estos temas, pero no sé si podré hacerlo, una vez que soy consciente de haber perdido aquella certeza de mi adolescencia y juventud, la de haber nacido destinado a escribir. Al mismo tiempo, a punto de cumplir 50 años, hay en mí un sentimiento de urgencia, quiero decir algo de lo que viví, que no se pierda.