viernes, 21 de noviembre de 2014

LOS RITOS




"Los ritos ponen el cuerpo en sintonía con el alma; hacen visible lo invisible; nos ponen conscientemente en presencia de Dios. Cuando llevamos a la oración tanto nuestro cuerpo como nuestra mente, hacemos que la vida espiritual sea tan real como todas las demás cosas que hacemos. Tan real como nuestro trabajo, como nuestro descanso, como las cosas que hacemos para entretenernos. Y así hacemos que nuestra vida sea completa.

La vida espiritual se alimenta de cosas muy terrenales: agua, luz, gestos, pan y vino. Así vemos lo divino en lo ordinario. Y entonces, en virtud de lo ordinario, descubrimos en todas partes lo divino.

Cualquier gesto que hagamos con la suficiente frecuencia -un abrazo, una sonrisa, una genuflexión...- tiene el poder de transformarnos. Nos convertimos en lo que hacemos.

Cuando tratamos las cosas ordinarias con reverencia, Dios se hace accesible en ellas. Cuando logramos reconocer a Dios en las cosas ordinarias, éstas se vuelven también sagradas.


Decía Ernest Hemingway "No confundas nunca el movimiento con la acción". El rito adecuado, la verdadera acción, deben realizarse conscientemente. Debemos saber por qué. hacemos lo que hacemos y qué nos dice ello a nosotros, así como qué dice de nosotros. La mera repetición de acciones sin significado no es oración, sino una especie de robótica espiritual."




JOAN CHITTISTER. Escuchar con el corazón.



martes, 18 de noviembre de 2014

LIBERARSE DEL MIEDO


Krishnamurti habla del miedo en la conferencia Libertad, Pensamiento, Placer y Dolor (Londres, 1969)  

K: ¿Puede la mente llegar de hecho a estar libre del miedo? Me parece que ésa es  una de las preguntas básicas y esenciales que deben ser formuladas y resueltas definitivamente. Hay temores físicos y temores psicológicos. Existen los miedos físicos al dolor y los miedos psicológicos, el recuerdo de haber sufrido dolor en el pasado, y la idea de que puede repetirse ese dolor en el futuro. Existen también los miedos a la vejez y a la muerte, los miedos a la inseguridad física, a la incertidumbre del mañana, a no lograr ser un gran éxito, a no llegar a realizar la ambición de ser alguien..  a la destrucción, a la soledad, a no amar o no ser amado, etc. Existen los miedos conscientes al igual que los miedos inconscientes. ¿Puede la mente estar completamente libre de todo esto? Si la mente dice que no puede, entonces se ha incapacitado ella misma, se ha distorsionado y es incapaz de percibir, de comprender; incapaz de estar quieta, en completo silencio. Es, pues, una mente que en la oscuridad busca la luz sin jamás encontrarla y, por lo tanto, inventa una "luz" hecha de palabras, conceptos, teorías.
..
Interlocutor: ¿No existe el miedo espontáneo?

K: ¿Llamaría usted miedo a eso? Cuando usted sabe que el fuego quema, cuando ve un precipicio, ¿es miedo alejarse? Cuando se aparta ante un animal salvaje, una serpiente, ¿es eso miedo, o es inteligencia? Esa inteligencia puede ser el resultado del condicionamiento, porque usted ha sido condicionado a los peligros de un precipicio, de otro modo podría caer, y ello sería el final. Esa inteligencia le advierte que tenga cuidado; ¿es miedo esa inteligencia? ¿Pero es ésa la inteligencia que funciona cuando nos dividimos en nacionalidades, en grupos religiosos? Al dividirnos entre "tú" y "yo", "nosotros" y "ellos", ¿actuamos con inteligencia? Lo que opera en esta división, lo que ocasiona peligros, lo que separa a la gente, lo que provoca guerras, ¿es inteligencia en acción, o es miedo? Eso es miedo, no inteligencia. En otras palabras, nos hemos fragmentado; una parte de nosotros actúa, si es necesario, inteligentemente, como cuando evitamos un precipicio o un autobús que pasa, pero no somos lo bastante inteligentes para ver los peligros del nacionalismo, los peligros de la división entre los seres humanos. De manera que una parte de nosotros -una parte muy pequeña- es inteligente, y el resto no lo es. Donde hay fragmentación tiene que haber conflicto y miseria; la esencia misma del conflicto es la división y la contradicción en nosotros mismos. Esa contradicción no puede ser integrada. Una de nuestras ideas más peculiares es la de que debemos integrarnos a nosotros mismos. No sé lo que eso realmente significa. ¿Quién es el que va a integrar las dos naturalezas divididas y en oposición? ¿No es parte de esa división el propio integrador? Sin embargo, cuando uno ve la totalidad de ello, cuando la percibe sin opción alguna, entonces no hay división.

J. KRISHNAMURTI.
 El Vuelo del Aguila. Conferencias y discusiones.


miércoles, 12 de noviembre de 2014

VIDA, MÁS QUE MEMORIA


“Al final de una cena, un conocido actor de teatro entretenía a los invitados declamando textos de Shakespeare. 
Después se ofreció a que le pidieran alguna pieza extra. Un tímido sacerdote preguntó al actor si conocía el salmo 22.
El actor respondió: ‘Sí, lo conozco, pero estoy dispuesto a recitarlo con una condición, que después lo recite usted"
El sacerdote se sintió un poco incómodo, pero accedió.
El actor hizo una bellísima interpretación, con una dicción perfecta:


‘El Señor es mi Pastor, nada me falta:
 en verdes praderas me hace recostar;
 me conduce hacia fuentes tranquilas
 y repara mis fuerzas;
 me guía por el sendero justo,
 por el honor de su nombre.

 Aunque camine por cañadas oscuras,
 nada temo, porque tú vas conmigo:
 tu vara y tu cayado me sosiegan.
 Preparas una mesa ante mí,
 enfrente de mis enemigos;
 me unges la cabeza con perfume,
 y mi copa rebosa.

 Tu bondad y tu misericordia me acompañan
 todos los días de mi vida,
 y habitaré en la casa del Señor
 por años sin término.’

 Al final, los invitados aplaudieron vivamente.
Llegó el turno del sacerdote, que se levantó y, tras un momento de silencio y cerrando los ojos, recitó lentamente las mismas palabras del Salmo. Esta vez, cuando terminó, no hubo aplausos, sólo un profundo silencio...
El actor se mantuvo en silencio unos instantes, después se levantó y dijo: ‘Señoras y señores, espero que se hayan dado cuenta de lo que ha sucedido esta noche:
yo conocía el Salmo, pero este hombre conoce al Pastor”.


(Tomado de red católico de javier)

martes, 11 de noviembre de 2014

NI MUROS, NI CRÍMENES

Al cumplirse 25 años de dos hechos, casi coincidentes en fecha, en los que reflexionar.

“El asesinato de cinco jesuitas y dos empleadas de la UCA (Universidad Centroamericana, de San Salvador), el 16 de Noviembre de 1989, coincidió, en aquel mismo año y en aquel mismo mes, con la caída del muro de Berlín…."

"La coincidencia (con la pequeña distancia de pocos días) entre los asesinatos de la UCA, en El Salvador, y la caída del Muro, en Berlín, representa las dos caras de la lucha por la conquista de la igualdad y de la libertad, los dos pilares sobre los que se pueden (y se tienen) que edificar los derechos humanos y la paz en el mundo. Por la conquista de este ideal sufrieron y murieron, tanto los que cayeron en el muro de Berlín como los que fueron asesinados en El Salvador..."

"Por caminos opuestos, y a primera vista contradictorios, unos y otros murieron por la misma causa: la lucha por la libertad y la dignidad. A fin de cuentas, cuando se trata de alcanzar la libertad, lo mismo da que la opresión venga de la derecha o de la izquierda. En un caso y en otro, se les roba a los seres humanos lo más grande que se les puede quitar, su dignidad.."

"La enseñanza que nos deja patente todo esto, es un hecho que da mucho que pensar: por el camino de la represión y la dominación, lo que hacemos es levantar muros y fronteras que nos dividen, nos separan y nos alejan..."

"No hay cosa que me dé más pena que la gente que no piensa, porque es incapaz de pensar. Quienes piensan siempre lo que piensan otros, ésos son los que viven siempre a merced de lo que interesa a otros, no de los que les conviene a ellos. Y esto, ahora más que nunca, abunda demasiado para desgracia de todos.”


J.M.CASTILLO
 El “ RECUERDO PELIGROSO” DE JESUS.  (fragmentos del artículo) 

miércoles, 5 de noviembre de 2014

TAMBIEN


Ese otro que también me habita

acaso propietario, invasor quizás o exiliado en este cuerpo ajeno o de ambos,
ese otro  a quien temo o ignoro, felino o ángel,
ese otro que está solo siempre que estoy solo, ave o demonio,
esa sombra de piedra que ha crecido en mi adentro y en mi afuera,
eco o palabra, esa voz que responde cuando me preguntan algo,
el dueño de mi embrollo, el pesimista y el melancólico y el
inmotivadamente alegre
ese otro, también te ama.

Darío Jaramillo Agudelo


viernes, 31 de octubre de 2014

BIENAVENTURADOS



En la pista de las Bienaventuranzas

“Sólo desde el Amor incondicional se comprende este camino;
sólo el Amor hace un corazón desprendido, capaz de compartir;
sólo el Amor sufre y llora solidariamente con todos;
sólo el Amor tiene de hambre y sed de justicia universal;
sólo el Amor entrega el corazón a quien no se lo merece;
sólo el Amor limpia el corazón de intenciones desalmadas;
sólo el Amor trabaja por el bienestar, la solidaridad, la armonía, la paz;
sólo el Amor da la cara y soporta persecución por la justicia.”

(fragmento)
RUFO GONZALEZ


lunes, 27 de octubre de 2014

DIOS NO ES UN GENERAL

Dios no es un general, y su Reino no es un cuartel. El lenguaje de algunos comentaristas de la Escritura le hace parecer tal, porque utilizan palabras o imágenes no apropiadas, sacadas de nuestra imperfecta comprensión de Dios y de la realidad. Por ejemplo, se dice que María “toda su vida obedeció perfectamente”, o que ya desde el Antiguo Testamento Dios se preocupó por “indicarnos el camino correcto, para evitar las consecuencias que implica apartarse de lo establecido por él”. Se habla de un Dios Padre, que quiere nuestra felicidad, pero se ignora luego nuestra capacidad y libertad para elegir. No hay “obediencia perfecta”, porque el ser humano está siempre en camino, buscando como realizar el proyecto que lleva en su corazón, y para ello debe acertar y errar, una y otra vez. Suele vincularse voluntad de Dios con nuestras normas humanas de convivencia, lo aceptado socialmente, lo que impone la Tradición, olvidando que a menudo es necesario saltarse todo eso para seguir a Dios y su proyecto. Así la religión se convierte con frecuencia en el control social, exacerbando los sentimientos de culpa, manteniendo a raya nuestra impulsiva naturaleza. Nuestro discurso religioso discrimina, hace diferencias, crea privilegios, y entiendo que todo eso es ajeno a Dios. Cuando hablamos de lo excepcionales que pueden ser ciertas personas, los que la Iglesia ha canonizado u otros, no estamos estimulando la experiencia de Dios, sino frenándola: ellos eran especiales, nosotros no. Pero en realidad, todos somos especiales para Dios, todos somos únicos: María era especial para Dios y tuvo un lugar especial en su proyecto amoroso para la Humanidad, pero yo también soy así para Dios, y cada hombre y mujer de este mundo. También en mí Dios pone su semilla, también yo debo “dar a luz” a Dios en mi existencia. Cuando Jesús dice que su madre y sus hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen no está ni rechazando ni confirmando su vínculo con María, sino poniendo los fundamentos de una “nueva comunidad”, no fundada en lazos familiares o consanguíneos, sino en el amor mutuo, en un Dios que une, que derriba fronteras, que no es un patriarca, sino el “Abba”. Finalmente, creo que no es que Dios se revele a los seres humanos formalmente, dando un discurso o promulgando una ley inapelable, sino que se manifiesta en la Vida, y allí ellos le descubren, para luego plasmar esa experiencia en los libros que recoge la Escritura, y que trasmiten una sabiduría perenne a la que se accede únicamente desde el corazón.

Fray Manuel de Jesús, ocd.