jueves, 21 de abril de 2016

VIDA.




"Con tantos palos que te dio la vida
y aún sigues dándole a la vida sueños.
Eres un loco que jamás se cansa
de abrir ventanas y sembrar luceros.
Con tantos palos que te dio la noche,
tanta crueldad, y frío y tanto miedo.
Eres un loco de mirada triste
que sólo sabe amar con todo el pecho,
fabricar papalotes y poemas y otras patrañas
que se lleva el viento.
Eres un simple hombre alucinado,
entre calles, talleres y recuerdos.
Eres un pobre loco de esperanzas
que siente como nace un mundo nuevo.
Con tantos palos que te dio la vida
y no te cansas de decir te quiero”.


Fayad Jamís

martes, 12 de abril de 2016

PERDONAR LIBERA.

Sí, perdonar libera. El rencor hunde en la amargura. Esclaviza. Hace amos al agravio y al agraviador. Es inevitable transitar los escalones que siguen a una ofensa y el rencor es uno de ellos. Es humano. Pero no hay que detenerse en ese escalón. Si se sigue ascendiendo, si se quiere seguir ascendiendo, se puede llegar al perdón, y hasta ni acordarse más del agraviador. Llega a no doler ya más. Se puede, y es lo más sano. La misma vida se encarga de ayudar. Esto no quiere decir, en absoluto, desmemoria. La memoria es necesaria, imprescindible. Pero no se puede vivir  en el pasado, mirando solamente atrás,  como la mujer de Lot,  porque también nos convertiríamos en estatuas de sal: inertes, detenidos, e inútiles.



"El perdón no debe ser ocasional, algo excepcional, sino que debe integrarse sólidamente en la existencia y ser la expresión habitual de las disposiciones de unos hacia otros. Deberás empezar por dominar la reacción de tu corazón ante la ofensa recibida -tu rencor, tu obstinación en tener razón- y deberás sentirte verdaderamente libre.

Pero el perdón da el paso decisivo al renunciar al castigo del otro. Con ello abandona el principio de equivalencia, en el cual se contrapone el dolor al dolor, el perjuicio al perjuicio, la expiación a la falta, para entrar en el de la libertad interior. Aquí también se restablece un orden, no con pasos y medidas rígidas, sino con una victoria creadora. El corazón se ensancha [...]. 

Jesucristo relaciona el perdón de los hombres con el de Dios. Este es el primero en perdonar, y el hombre no es más que su criatura. Por tanto, el perdón humano surge del perdón divino del Padre. El que perdona se asemeja al Padre... 

Jesucristo es el modelo de esta actitud. Él es el perdón viviente. que no sólo ha perdonado la culpa, sino que ha restaurado la verdadera "justicia"...  Vivimos de la obra redentora de Jesucristo, pero no podemos disfrutar de la redención sin contribuir a ella"

 R. Guardini. El Señor (I)



miércoles, 6 de abril de 2016

LA SOLEDAD SONORA....

"Mi Amado, las montañas,
los valles solitarios nemorosos,
las ínsulas extrañas,
los ríos sonorosos,
el silbo de los aires amorosos.

La noche sosegada
en par de los levantes de la aurora,
la música callada,
la soledad sonora,
la cena que recrea y enamora.

Cazadnos las raposas
que está ya florecida nuestra viña,
en tanto que de rosas
hacemos una piña
y no parezca nadie en la montaña.

Detente, cierzo muerto;
ven, austro, que recuerdas los amores,
aspira por mi huerto,
y corran sus olores,
y pacerá mi Amado entre las flores."
...
SAN JUAN DE LA CRUZ. Cántico Espiritual (fragmento).

domingo, 27 de marzo de 2016

HERMANOS EN CRISTO VIVO.

"Hermano mío que estás aquí al lado, hermana mía con quien comparto, seguro, la tierra que pisamos. No es mucho, pero es lo esencial. Respetado sea tu nombre en todas las lenguas del mundo. Hagamos juntos una tierra que no explote a nadie, que a nadie relegue a los márgenes. Una tierra en la que todo aquello que es un regalo: el agua, el alimento, el viento, el suelo...esté en manos de todos, y de esta forma el Reino de aquel al que llamamos Padre vaya viniendo a la tierra, al mar, a cada rincón donde un hermano se siente amado y dispuesto a amar.
Que nuestro pan, hermano, sea el de hoy, y si alguno de los dos no tiene pan, llame a la puerta del otro; tal vez nos quedemos con el estómago vacio, pero nunca con el corazón reseco; porque mi mesa es tu mesa y mi casa no es mi casa, es la casa de todos. 
Y perdóname si en algún momento todo esto se me olvida y de repente creo que, de repente, nuestro Padre no es tan nuestro, y es más mío. Perdóname y ayúdame. Recuérdame entonces que el dolor del mundo es también mío y que si yo voy diciendo que mi Padre es nuestro, no puedo volver mis ojos, parar mis manos.  Y no te preocupes, este pacto es mutuo. 
Si yo en algún momento me siento ofendido por tí, te lo haré saber. De esta forma podremos construír de nuevo.
Que la forma de librar del mal a nuestra tierra es sintiendo sus males, y a partir de la vida compartida con el hermano, construír, caminar, amar. Así sea, hermano."

ROBERTO BORDA DE LA PARRA.

Amigos y amigas del blog: que la Pascua nos renueve y nos ayude a crecer, solidarios y confiados en la Vida.  

viernes, 25 de marzo de 2016

viernes, 18 de marzo de 2016

JESÚS, EL COHERENTE.

“La muerte de Jesús no es comprensible aislándola de su actividad histórica. Al encontrarnos con un juicio, una condena a muerte y una ejecución, no tenemos más remedio que acudir a los datos sobre la actividad del personaje, para encontrar las causas reales (oficiales o no) que le llevaron a la muerte. La pasión y muerte es el término de un proceso, el resultado al que le llevó la proclamación de su doctrina (su teoría) y la praxis subsiguiente.

Al final de la vida de Jesús, todos los grupos, instituciones e intereses de la sociedad,se han aliado contra él, a pesar de sus intereses contrapuestos.  No hacia falta que Jesús fuera el hijo de Dios para que pudiera tener conciencia de la inevitabilidad de su muerte.  En realidad, si Cristo era un hombre medianamente inteligente y sensible,  podía prever con bastante seguridad la posibilidad de su muerte.  Todos los datos coincidían en la predicción:  por un lado el testimonio de los profetas del Antiguo Testamento, la misma muerte de Juan el Bautista, la creciente violencia de las autoridades con las que se enfrenta y que en repetidas ocasiones quieren agredirle o capturarle, la reflexión veterotestamentaria sobre el justo oprimido y el siervo sufriente, que tan viva está en el pueblo... Los evangelios ofrecen una gran abundancia de testimonios y predicciones en los que se indica la conciencia que tenia Jesús de su futura muerte violenta.  

Jesús es consciente de la tragedia. No cambia su actitud, ni altera el sentido de su misión.  No se trata de una actitud estoica, indiferente al dolor, ni de una dinámica necrofílica. Cristo ama la vida, no la muerte, y no busca la pasión, ni quería  el sufrimiento... Cristo, como cualquier hombre, siente miedo y rechazo ante el dolor y le asusta el sufrimiento y se vuelve a Dios en Getsemaní pidiendo que, si es posible, se le evite esa prueba.  Es la reacción normal de un hombre sano ante el sufrimiento. Jamás se nos dice en los evangelios que Jesús buscara la cruz, y en diversas ocasiones se indica que quieren apresarlo y que él procura esquivarles y no darles ocasión de que lo capturen. No busca la muerte, ni la desea, pero está dispuesto a asumirla como pago por su conducta.

Jesús es libre ante la muerte, en el sentido de que la asume y la acepta como precio que tiene que pagar por mantener su fidelidad a si mismo, a Dios, y a los hombres, a los que se dirige.  Con la misma consecuencia con que ha hablado de las persecuciones y de la necesidad de afrontar la muerte, sabe encararse con ella, no con una impavidez estoica, sino con la decisión que surge de un compromiso libremente asumido.  Hasta el final permanece fiel a su proyecto histórico, y asume el miedo que le produce sin apartarse de su camino. 

Esa fidelidad la mantiene hasta la prueba final, que es la que se expresa en el calvario.  El grito de Jesús, recogido de diversa forma por los evangelistas,.. y que la multitud interpreta como una llamada a Elías…, es el sufrimiento del hombre inocente, víctima de la opresión e injusticia humana. Vive el sinsentido del dolor inexplicable, ¿por qué Dios permite esto?, y se queja ante un Dios al que interpela, porque lo sabe presente en su mismo silencio y en su aparente ausencia. El quejido de Jesús expresa la complejidad de sentimientos que le embargan: soledad ante el abandono de los suyos, impotencia ante las burlas y el menosprecio de los que le rodean ,.. conciencia del fracaso en su intento de convertir a su pueblo, y también, la angustia y la perplejidad ante un Dios silencioso y que no actúa.  Los evangelistas oscilan al marcar su angustia y su confianza en Dios, y es que su grito probablemente ininteligible y balbuciente es explicitado por cada uno de ellos teológicamente.  Se nos dice que muere abandonando en Dios su causa y poniendo en él su último aliento.

 Los teólogos indican las diversas citas de salmos del Antiguo Testamento, a las que pueden aludir esas expresiones que nos cuentan los evangelistas.  En último extremo, nunca sabremos con segundad la mezcolanza de afectos, sentimientos, interrogantes y aspiraciones de los últimos momentos de Cristo.  En todo caso, no hay la menor alusión a que el sufrimiento le haya endurecido, y muere como ha vivido: perdonando a los otros y abandonándose en Dios. Su muerte, una vez más, remite al significado que él mismo ha anunciado en vida. 

 En cualquier caso, no cabe duda del sentido consciente de donación y de entrega a los hombres que el mismo dio a su muerte en la alianza de la cena, y en el ofrecimiento de su vida como rescate por muchos. Hasta el final, persevera en actitud de servicio a los demás, y de fidelidad profética a la misión de Dios. 

 La cena es el último signo del hombre consciente, que libremente asume la fidelidad a Dios y a su propia obra, y que se entrega en un gesto de amor y de donación. "


JOSÉ M. CASTILLO Y JUAN A. ESTRADA.  El Proyecto de Jesús.

BUEN CAMINO HACIA LA PASCUA, AMIGAS Y AMIGOS DEL BLOG.

jueves, 10 de marzo de 2016

CAMINANTE

"Partir no es devorar kilómetros, atravesar los mares, volar a velocidades supersónicas. Partir es ante todo abrirnos a los otros, descubrirlos, salir a su encuentro. Abrirnos a las ideas, incluidas las contrarias a las nuestras; significa tener el aliento de un buen caminante.

 Dichoso el que comprende y vive este pensamiento: «Si no estás de acuerdo conmigo, me enriqueces». Tener junto a nosotros a alguien que siempre está de acuerdo de manera incondicional, no es tener un compañero, sino una sombra.

 Es posible viajar solo. Pero un buen caminante sabe que el gran viaje es el de la vida, y éste exige compañeros. Bienaventurado quien se siente eternamente viajero y ve en cada prójimo un compañero deseado.

Un buen caminante se preocupa de los compañeros desanimados y cansados. Intuye el momento en que empiezan a desesperar. Los recoge donde los encuentra. Los escucha. Y con inteligencia y delicadeza, pero sobre todo con amor, vuelve a darles ánimos y gusto por el camino.

Ir hacia adelante sólo por ir hacia adelante no es verdaderamente caminar. Caminar es ir hacia alguna parte, es prever la llegada, el desembarco. Ahora bien, hay caminos y caminos. Para las minorías abrahánicas, partir es ponerse en marcha y ayudar a los otros a emprender con nosotros la misma marcha a fin de construir un mundo más justo y más humano."



HELDER CÁMARA