martes, 2 de abril de 2019

VOLVERSE OCÉANO

"Dicen que antes de entrar en el mar, el río tiembla de miedo…
mira para atrás, para todo el día recorrido,
para las cumbres y las montañas,
para el largo y sinuoso camino que atravesó entre selvas y pueblos,
y ve hacia adelante un océano tan extenso,
que entrar en él es nada más que desaparecer para siempre.

Pero no existe otra manera.
El río no puede volver.
Nadie puede volver.
Volver es imposible en la existencia.
El río precisa arriesgarse y entrar al océano.

Solamente al entrar en él, el miedo desaparecerá,
porque apenas en ese momento,
sabrá que no se trata de desaparecer en él,
sino de volverse océano”

Khalil Gilbran
(Gracias a Yanet Tápanes)

domingo, 31 de marzo de 2019

DAME FUERZA...


"Mi oración, Dios mío, es esta:

Hiere, hiere la raíz de la miseria en mi corazón.
Dame fuerza para llevar ligero
mis alegrías y mis pesares.

Dame fuerza para que mi amor dé frutos útiles.
Dame fuerza para no renegar nunca del pobre,
ni doblar la rodilla al poder del insolente.

Dame fuerza para levantar mi pensamiento
sobre la pequeñez cotidiana.

Dame fuerza, en fin, para rendir mi fuerza
enamorado, a tu voluntad".

Rabindranath Tagore

viernes, 29 de marzo de 2019

DE LAS TINIEBLAS A LA LUZ (Domingo cuarto de Cuaresma).

El ser humano, lo han dicho muchos, y  de diversas maneras, es un ser social, es decir, que no se entiende a sì mismo si no es en relaciòn con otros; y su historia es la de su convivencia, la de los grandes esfuerzos y tropiezos para construir, pueblos y naciones, modos de convivir unos con otros en armonìa y paz. 

Pero es evidente que en ese proceso la humanidad ha sido torpe para vislumbrar el proyecto de Dios para sus hijos, reconocièndole a El como Padre y al pròjimo como hermanos, y a nosotros mismos, en activa relaciòn con ambos, para descubrir nuestro lugar en la creaciòn. De ahì que podamos decir que andamos como ciegos, que nuestra naturaleza està dañada para ver con claridad la obra de amor a la que somos convocados.

 Nos cuesta mucho reconocer nuestra ceguera. Creemos que vemos, y nuestras turbias miradas traen como consecuencias el odio, la violencia, la guerra, la persecusiòn del diferente, las ideologìas. Decimos que vemos, pero tan solo son bultos, y tropezamos una y otra vez con las mismas piedras. Podemods decir que, como humanidad, hemos alimentado un cùmulo de valores, criterios, actitudes y estructuras construidas por ciegos, al servicio de nuestra propia oscuridad, en las que nos sentimos muy a gusto aparentemente. 

 Lo peor de todo es que nos creemos videntes siendo ciegos; nos cuesta abrir los ojos de verdad y mirar cara a cara nuestra realidad, y nos regodeamos en nuestra falta de luz, como si todo lo que nos rodea nos resultara satisfactorio y caminamos entre sombras, en medio de alegrìas superficiales, con rumbo incierto, y expuestos a equivocarnos ante cada encrucijada

El mensaje de Jesùs, cuando habla de salvaciòn, tiene en cuenta nuestra condiciòn social; no es una salvaciòn privada, individual, sino que es una llamada a la gran comuniòn de amor en la que cabemos todos. Para ser partìcipes de ella necesitamos curar nuestra ceguera. Necesitamos una mirada nueva, una nueva visiòn, un abrir los ojos de verdad para vernos y verlo todo penetrado por la luz de Cristo, en quien Dios nos ha ofrecido la salvación. Cristo es la nueva luz que ilumina toda la oscuridad de nuestro mundo y disipa nuestra ceguera. La conversión empieza por reconocernos ciegos, y dejar que el colirio de la fe limpie nuestros ojos cansados y dormidos.

Necesitamos unir nuestro ojos, y nuestras miradas, a los ojos y la mirada de Dios, para participar de su bondad, su comprensiòn, su perdòn, su paciencia, su esperanza.  A ello nos convoca este Cuarto Domingo de Cuaresma, sobre todo en el Ciclo A, cuando presenta a Jesùs encontrando en el camino a un ciego de nacimiento, y ponièndole barro en los ojos le devuelve la vista. 

Pero tambièn en el Ciclo B leemos un pasaje de Juan (3, 14-21), con palabras de Jesùs que hablan tambièn de luz y tinieblas, y luego en el Ciclo C la concreciòn de todo este mensaje en la hermosìsima paràbola de San Lucas (15, 1-3.11-32), en la que aparece un padre bondadoso que ama y llama por igual a sus dos hijos  descarriados (ciegos de egoìsmo), invitàndoles a encontrar un hogar comùn. Los dos hijos son incapaces de ver la verdad de vivir juntos, cada uno en su camino, pero en comuniòn. 

 En la muerte y resurrecciòn de Cristo Dios estaba reconciliando al mundo consigo, sin pedirle cuentas de sus pecados, y les ha preparado una mesa sacramental para que se dispongan en la construcciòn de una humanidad nueva, iluminada, vacìa de tinieblas. Necesitamos que nuestro mundo sea un verdadero hogar en el que todos caben, y para ello precisamos descubrir al Padre amoroso que acoge a todos, y prepara para todos una mesa llena de manjares suculentos.

martes, 26 de marzo de 2019

MIS POEMAS 2018

El abismo.

Me toco una parte de la suerte del mundo, y jugaba con ella,

Inocente, como quien no conoce de veras su valor.

Hasta que un día despiertas y está ahí, doliendo,

Tan profundo y negro como puedas imaginar.

La vida se convirtió de improviso en un deporte de riesgo,

Fue duro, fue triste, fue largo.

Todavía me parece increíble haber llegado tan lejos,

Lo reconozco, algún mérito tengo, que peligra cuando caigo en la cuenta,

No de lo lejos, sino de lo hondo y lo arriesgado del camino.

He sido apenas un sobreviviente, un cobarde

Que no obstante camina por el filo de lo ambiguo,

Sin que importe abajo, ni pensar atrás, ni cantar victoria.

(26 febrero 2018).


El perro en el umbral.

Era el guardián celoso de la casa de sus dueños

Siempre ladrando su furia en el umbral

Me asustó alguna vez por la sorpresa.

Un día pasé y algo había cambiado

La casa eran dos casas ahora

Dos umbrales ajenos uno al otro

Y el perro dormitaba en la calle, cabizbajo.

Ya no ladra cuando paso

Ya no parece siquiera tener dueño.

Ahora es un perro que mira con tristeza

A los que pasan

Sin un solo ladrido.

(1 marzo 2018)


Donde sopla el Espíritu todo es muy complejo.

Esa paloma terrible, dice Merton, que no hace daño.

Y sin embargo su batir de alas lo trastorna todo.

A veces necesito escapar como si estuviera en la cárcel.

A veces necesito regresar como quien vuelve al hogar.

(4 marzo 2018)



Tú cuando vayas a orar

Piérdete en el corazón del misterio

Allí donde está el latido de la vida

Donde su voz dice: Hágase... y todo florece.

Donde el miedo es un poco de humo

Que disipa el viento.

El único lugar donde puedes hallarte

Completamente.

(6 marzo 2018)


CANCIÓN

Cargué mi oscuridad por mucho tiempo

Hasta que luego en un momento

Me rescató su claridad.



Su nombre que fue luz en mi camino

Palabras suyas junto a mi destino

Trocaron el vacío por la paz.



Ahora tú me hablas de mentiras,

De historias y razones

De dudas y orfandad.



Ahora me reclamas coherencia

Me exiges la decencia

Me muestras tu verdad.


Yo sé que la belleza es pasajera

Como también efímero es lo humano,

Más tengo entre mis manos

Su promesa de amor.


Tú crees que hay un vacío tras mi espera

Confundes el valor de lo profano

Sin ver que con mi mano va su mano

Tejiendo esta canción.


Yo te pregunto ahora por delante

Si tienes el talante que preciso

Para lograr romper todo el hechizo

De quien me dio la vida y mucho más.


Intenta a ver si puedes

Combatir mi credo con tu libertad
,

Y si es capaz esa utopía que proclamas

De darle alas a mi vida y avivar la llama

Como lo hizo desde entonces su amistad.


Mejor, avísame si puedo

Compartir mi credo con tu libertad
.

(15 marzo 2018)



Soy el hombre invisible.

Lo había leído me lo habían dicho

Ahora lo vivo.

Los ojos que se cubren de neblina

Cuando paso

Y el tiempo que se escapa

Entre mis manos.

Ayer tenía colores en el rostro

Palabras y vestidos

Las cosas han cambiado

De repente.

Soy el hombre invisible

Y me acostumbro

Qué remedio.

Lo había leído me lo habían dicho

Ahora lo vivo.

(21 marzo 2018).





Tanto camino anduve y no le he puesto nombre

Puedo ponerle luz, puedo ponerle hombre.

Si me preguntas tú de dónde saqué fuerzas,

Yo tan solo giré como gira la tierra
”.



Pero el camino luego se nombró a sí mismo,

A veces era amor, a veces era abismo.

Para este caminar no hacen falta respuestas,

Y algo aportó mi ritmo al girar de la tierra.



Tanto camino anduve y me siento cansado,

A veces acerté y estuve equivocado.

Vuelves a preguntar y digo con certeza;

Hubo un poco de todo, pero valió la pena.

………………………………………………………………………….



(12/13 mayo 2018, a partir de un viejo verso de juventud).

UN DIOS GRANDE Y GENEROSO

"Los cristianos hemos de apearnos de los conceptos de Dios, como los ateos que, en eso, nos llevan ventaja. Conceptos, todos podemos tenerlos, con tal de que no los confundamos con la realidad. El concepto de Dios no deja de ser un concepto de una realidad inefable y, si tienes ese concepto, por lo menos, que sea un concepto de un Dios bueno, generoso, magnánimo y lleno del verdadero amor. Pero, por favor, que no sea un concepto tan raquítico que lo convierta en un Dios justiciero, poderoso y vengador. Hagamos por lo menos un Dios más grande y generoso que nosotros".

Anthony de Mello
Autoliberación interior

viernes, 22 de marzo de 2019

EL CULTO VERDADERO ESTÁ EN LA VIDA (Tercer domingo de Cuaresma)

El ser humano, mujer u hombre, tiene muchos recursos para escapar de los verdaderos problemas de la vida. Los mecanismos de defensa nos hacen detenernos en cuestiones periféricas, entablamos cuestiones bizantinas, nos enzarzamos  en cosas que no tienen importancia; y sin embargo, las cuestiones fundamentales no las afrontamos. 

La religión y el culto, aun reconociendo su valor mediador y significación espiritual, han sido siempre, en su conjunto, una de las grandes ocasiones encontradas por el ser humano para encubrir su falta de seriedad y compromiso ante la vida. El culto  ha amparado a veces el egoísmo, la opresión, el abuso de las personas, la explotación del trabajador, la irresponsabilidad social. No le importa a la mujer de Samaría que se encuentra con Jesús el hecho de haber tenido una vida irregular, inestable afectivamente; desvía la conversación con el Maestro hacia la cuestión de la legitimidad del culto que ella celebra. Es un modo de engañarse, y esta manera de entender el culto que celebramos es alienante. 

Para muchas personas, los verdaderos problemas quedan relegados, y se pone todo el interés en discutir contra el progresismo o el integrismo, sobre si es más legítimo este modo de celebrar o el otro. Olvidamos que el culto verdadero no está en las formas, sino en la vida. El culto que no refleje las actitudes ante la vida y las situaciones humanas es falso. 

 Jesús de Nazaret aboga por la destrucción de toda liturgia farisaica y establece un culto en espíritu y verdad. La religión verdadera consiste en establecer condiciones justas para poder realizar la fraternidad, en conquistar la libertad para todos, en optar por los más débiles, en tomar en serio la comunión con los demás, en desarrollar todas las posibilidades de la persona humana. Así lo expresaron siempre los profetas de Israel, recordando a la clase dirigente y al pueblo cuál era el sacrificio y la ofrenda preferidos por Dios (textos que solemos leer siempre en este tiempo de Cuaresma).

En la LITURGIA DOMINICAL, en el Ciclo A, leemos el Evangelio de la mujer samaritana que encuentra a Jesús junto al pozo (Juan 4, 5-42); en el Ciclo B, Jesús expulsa a los mercaderes del templo (Juan 2, 13-25) y en el Ciclo C, es decir este año, el relato de la higuera estéril (Lucas 13, 1-9).  Si repasamos estos textos vemos que en el primero se habla del culto verdadero, en el segundo sobre el verdadero templo, y en el tercero sobre la verdadera religión, que implica dar frutos, cambiar, convertirse. 

TRES IDEAS:
1. El culto verdadero está en confiar en Dios a pesar de las pruebas por las que pasemos en el desierto de la vida.  Jesús tiene un alimento que le hace entrar en comunión con Dios: la voluntad del Padre. Cada vez que en la vida diaria obedece a la Palabra de su Padre, es como si celebrara la liturgia de sentarse a la mesa con Él y celebrar juntos una comunión verdadera.
2. El templo, en el que se ofrece el sacrificio y la alabanza a nuestro Dios, no es un edificio de piedra. El verdadero templo es la vida humana en el mundo. Viviendo en la sociedad, realizando la voluntad de Dios hasta la propia muerte, hacemos que se eleve ante Dios el incienso de un culto agradable. La Eucaristía nos muestra la vida santa que Jesús llevó y nos empuja a construir un templo para Dios en nuestra vida.
3. La liturgia que Dios espera de su pueblo es que se convierta y dé frutos dignos de conversión. Convertirse ante la salvación pascual que Dios nos ofrece. Nuestra Eucaristía tiene sentido si seguimos los pasos de la liberación pascual realizada por el pueblo en el Éxodo y si, unidos a la muerte de Jesús, fecundados por su Espíritu, somos capaces de dar frutos en abundancia.

jueves, 21 de marzo de 2019

EL POBRE ES LA CLAVE PARA ENTENDER A DIOS

Comparto una breve reflexión sobre una conocida parábola evangélica, la del pobre Lázaro y el rico sin nombre; son esos dos personajes y Abraham los protagonistas de esta historia. Cada uno de estos personajres representa una realidad concreta: Abraham es la voz de Dios, el rico representa a los muchos duros de corazón, y Lázaro a los tantos pobres de este mundo. 

En la parábola, Jesús abre una ventana al otro lado de la vida, el lado de Dios. No se trata del cielo, sino del lado verdadero de la vida, que la fe abre y que el rico sin fe no percibe. Y entonces bajo la experiencia de la muerte todo lo que pensó y creyó el rico se desvanece, y aparece ante él lo que es el valor real de la vida. 

Al lado de Dios, es decir a su luz, toda la ceguera del rico se desvanece, y los papeles cambian. El rico ve a Lázaro en el seno de Abraham y le pide que ser aliviado de su sufrimiento, pero descubre que el pobre Lázaro, a quien apenas miró en vida, es ahoras su único posible bienechor. Claro, que ahora es demasiado tarde, y aunque es un hombre religioso evidentemente, porque llama Padre a Abraham, y Abraham le llama hijo, eso no ha sido suficiente, y las palabras de Abraham están dirigidas no solo a él, sino también a todos los ricos vivos. 

 Los ricos pueden, mientras están vivos, convertirse en verdaderos hijos de Abraham, si supieran prestar atención y abrir la puerta a los Lázaros, al pobre, el único que en nombre de Dios puede ayudarlos. La salvación para el rico no es que Lázaro le traiga una gota de agua para refrescar su lengua, sino que él, el rico, abra al pobre la puerta cerrada y así llene el gran abismo que los separa, el del egoísmo y la dureza de corazón.

El rico quiere entonces que sus hermanos, aun en vida, no lleguen al lugar del tormento, y otra vez es Lázaro quien puede ayudarle en ese sentido, y además sólo a través de los pobres pueden los ricos devolver lo que deben y reparar la injusticia. Abraham le dice entonces al rico que ellos tienen la Escritura, a Moisés y a los Profetas, pero seguro que el rico nunca se dio cuenta de la que la Escritura tenía algo que ver con los pobres, porque la clave para entender lo que Dios dice es el pobre que estaba sentado a su puerta, al que él apenas miró. 

 Finalmente el rico acude a un último reclamo: Si ven a un muerto que les habla se convertiran. Abraham entonces les dice: Tampoco, ni aunque resucite un muerto, y la prueba la tenemos todos bien palpable: Jesús resucitó, y ahí siguen los muchos ricos y los muchísimos Lázaros de la historia: unos banqueteando y otros esperando las migajas del banquete. Porque practican una religión, esperan milagros, pero no pueden ver al Resucitado que les sale al encuentro en los muchos pobres, marginados, hambrientos, enfermos, rechazados de este mundo.

 La clave para entender la Biblia, el mensaje de Jesús, la Salvación, es el pobre; eso es lo que nos dice esta parábola, y no una exégesis del más allá. Es el reclamo de Dios para que, a tiempo todavía, elijamos el lado bueno de la vida: el de los que saben amar, compartir y dejarse tocar  el corazón por las necesidades de sus hermanos.