viernes, 27 de abril de 2012

DEJADME...

"Esta tarde, permitidme estar triste. ¿Acaso no puedo (como otros hombres) estar cansado de mí? ¿Acaso no me es lícito sentirme vacío o caer en el abismo o fracturar mis huesos en la trampa que yo mismo me he tendido? Oh, amigo mío, yo también he de pecar y peco. Yo también debo herir a mis semejantes y, puesto que no soy ninguna excepción, ser odiado por ellos. No me prohibáis, por tanto, probar vuestro mismo veneno amargo (el amor más que cualquier otra cosa) tan fácilmente se transmuta. No me neguéis (una vez más) sentirme colérico, resentido, desilusionado, anhelar morirme. Mientras la vida y la muerte se debaten dentro de mí, dejadme tranquilo: puedo ser feliz, incluso más que otros hombres, en esta agonía. Tan sólo rogad (quienquiera que seáis) por mi alma. Recordadle a Dios mi nombre, Porque, en mi amargura, Apenas converso con Él; y Él, mientras está ocupado en destruirme no quiere escucharme." The Collected Poems: Thomas Merton

HIMNO A LA MATERIA

Bendita seas tú, áspera Materia, gleba estéril, dura roca, tú que no cedes más que a la violencia y nos obligas a trabajar si queremos comer. Bendita seas, peligrosa Materia, mar violenta, indomable pasión, tú que nos devoras si no te encadenamos. Benditas seas, poderosa Materia, evolución irresistible, realidad siempre naciente, tú que haces estallar en cada momento nuestros esquemas y nos obligas a buscar cada vez más lejos la verdad. Bendita seas, universal Materia, duración sin límites, éter sin orillas, triple abismo de las estrellas, de los átomos y de las generaciones, tú que desbordas y disuelves nuestras estrechas medidas y nos revelas las dimensiones de Dios. Bendita seas, Materia mortal, tú que, disociándote un día en nosotros, nos introducirás, por fuerza, en el corazón mismo de lo que es. Sin ti, Materia, sin tus ataques, sin tus arranques, viviríamos inertes, estancados, pueriles, ignorantes de nosotros mismo y de Dios. Tú que castigas y que curas, tú que resistes y que cedes, tú que trastruecas y que construyes, tú que encadenas y que liberas, savia de nuestras almas, mano de Dios, carne de Cristo, Materia, yo te bendigo. Yo te bendigo, Materia, y te saludo, no como te describen, reducida o desfigurada, los pontífices de la ciencia y los predicadores de la virtud, un amasijo, dicen de fuerzas brutales o de bajos apetitos, sino como te me apareces hoy, en tu totalidad y tu verdad. Te saludo, inagotable capacidad de ser y de transformación en donde germina y crece la sustancia elegida. Te saludo, potencia universal de acercamiento y de unión mediante la cual se entrelaza la muchedumbre de las mónadas y en la que todas convergen en el camino del Espíritu. Te saludo, fuente armoniosa de las almas, cristal límpido de donde ha surgido la nueva Jerusalén. Te saludo, medio divino, cargado de poder creador, océano agitado por el Espíritu, arcilla amasada y animada por el Verbo encarnado. Tú, Materia, reinas en las serenas alturas en las que los santos se imaginan haberte dejado a un lado; carne tan transparente y tan móvil que ya no te distinguimos de un espíritu. ¡Arrebátanos, oh, Materia, allá arriba, mediante el esfuerzo, la separación y la muerte; arrebátame allí en donde al fin sea posible abrazar castamente al Universo. (Fuente: Himno del Universo, de Pierre Teilhard de Chardin)

jueves, 12 de abril de 2012

FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!!!


“El mundo en poco tiempo ha tomado rumbos imprevisibles. Unos, motivados por los desastres naturales, y otros, por los desastres que provocan la injusticia y la violencia inhumana. Y en todos quedan muchas víctimas, personas que padecen sufrimientos muy fuertes, y algunas quedarán marcadas para siempre. Es triste y mueve a la compasión, a la solidaridad de sentimiento. Pero lo más triste es el daño y las consecuencias que pueden llegar a causar la deshumanización y todas sus manifestaciones sobre las personas, los pueblos, las culturas.
Todas estas situaciones trágicas causadas por desastres naturales, epidemias, guerras…dan que reflexionar también sobre el siempre opinable papel de Dios en todo ello. Yo tengo la convicción, cada día más fuerte, de que poner a Dios como causa “gratificadora”  y  causa “permisora” de desgracias, es limitarlo a ser un dios entre dioses, convertirlo en un monigote. La infinitud de la grandeza de Dios es la creación y la vida. Todo lo demás, todo el resto es, y todos somos, actuación y evolución en libertad, gozo y sufrimiento en libertad. En esa renuncia de Dios a su poder, es en dónde se manifiesta precisamente como Dios”.

(E.L.)

SABIDURÍA


“Al principio del Mundo, Olofin llamó a Odduá y le pidió que hiciera
la vida. Odduá llamó a Obbatalá y le dijo: “Ya está hecho el Mundo.
Está hecho lo bueno y lo malo, lo bonito y lo feo, lo chiquito y lo
grande; ahora hay que hacer el Hombre y la Mujer”. Obbatalá hizo el
Hombre y la Mujer, pero se olvidó hacer la muerte. Pasaban los años, y
los hombres y las mujeres cada vez se ponían más viejos, pero no se
morían. Eran tan viejos que tenían que reunirse como hormigas para
cargar entre todos una ramita de árbol, y se necesitaban más de
ochenta brazos para cortar una calabaza. La tierra se llenó de viejos
que tenían miles de años y que seguían mandando de acuerdo con sus
viejas leyes; los jóvenes tenían que obedecerlos y cargar con ellos,
porque siempre habían sido así las cosas. Pero cada día, la carga se
hacía más pesada. Tanto clamaron los más jóvenes que un día sus
clamores llegaron a oídos de Olofin, y Olofin vio que el Mundo no era
tan bueno como él lo había planeado. Y vio que el dolor se había
adueñado de la tierra, y que todo se iba cayendo bajo el peso de tanto
tiempo, y sintió que él también estaba viejo y cansado para volver a
empezar lo que tan mal le había salido. Entonces Olofin le dijo a
Odduá que llamara a Ikú para que se encargara del asunto. Y vio Ikú
que había que acabar con el tiempo en que la gente no se moría. Hizo
Ikú entonces que lloviera y lloviera sobre la tierra durante treinta
días y treinta noches sin parar, y todo fue quedando bajo el agua.
Sólo los niños y los más jóvenes pudieron treparse en los árboles
gigantes y subir a las montañas más altas. Y la tierra entera se
convirtió en un gran río sin orillas. Hasta que en la mañana del día
treinta y uno para de llover. Los jóvenes vieron entonces que la
tierra estaba más limpia y más bella, y corrieron a darle gracias a
Ikú, porque había acabado con la inmortalidad”.

(Citado por Paul A.
Schroeder en Tomás Gutiérrez Alea. The Dialectics of a Filmaker.
Routledge, 2002, p 151)

AMOR DE RESURRECCIÓN


ESTO ES AMOR....

“Vuelo en alas del amor por toda la casa. Tengo la impresión de andar dos pasos por el suelo y cuatro por el aire. Esto es amor: Y es consuelo. No me preocupo si es consuelo. No estoy apegado a las consolaciones. Amo a Dios. El amor me lleva por todas partes. No quiero hacer nada más que amar. Y cuando suena la campana tengo que dominarme apretando los dientes, porque este amor, amor secreto, amor escondido y amor oscuro, bulle dentro de mí y fuera de mí, donde no me cuido de hablar sobre él. En todo caso carezco de tiempo y de fuerzas para tratar tales materias. Sólo me queda tiempo para la eternidad, es decir, para el amor, el amor, el amor.
El amor me empuja por todo el monasterio, me hace moverme de un lado a otro, el amor es lo único que me permite seguir adelante. El amor, cuando comienza, lleva un paso tan rápido que hay que sujetarse bien para no caer. Cualquier ritmo de celeridad es demasiado lento para el amor; en tanto que ninguna velocidad es excesiva para uno cuando se deja arrastrar por el amor. Tras ello sólo queda bogar de continuo sobre su corriente.
Esto me abrasa. Estoy completamente agostado por el deseo, y sólo acierto a pensar en una cosa: permanecer en el fuego que me quema”.


Thomas Merton

jueves, 29 de marzo de 2012

VISITA DEL PAPA A CUBA


Cuando se publique esta entrada ya habrá concluido la visita del papa Benedicto XVI a Cuba; a diferencia de cuando estuvo Juan Pablo II, esta vez no participé directamente en ninguna celebración, pero seguí con atención por la radio y la televisión  cuando pude de cada momento del recorrido papal, presentaciones, comentarios y opiniones de la gente de a pié. Puedo decir que estuve ausente físicamente, pero no distante de este momento importante para la Iglesia cubana; y también digo que sentí nostalgia viendo tantas personas conocidas participando, pero no tristeza, porque lo que vivo responde a un llamado de mi conciencia, y de este paso no me arrepiento en absoluto. Ya comentaré en otra ocasión sobre lo que he sentido respecto a esta Iglesia particular de la que sigo formando parte, pero ahora mismo la razón de este comentario es compartir brevemente algunas impresiones sobre la visita papal, y no voy a desviarme de ese objetivo.
 Escuchamos muchas opiniones previas a esta visita, y escucharemos muchas otras una vez que el papa regrese a Roma. Con unas estoy de acuerdo, y con otras no, pero todas juntas permiten comprender mejor las expectativas que este viaje del “Peregrino de la Caridad” suscitó entre los cubanos de dentro y fuera de la isla. En principio, tanto la Iglesia como el gobierno saldrán fortalecidos, y la visibilidad de lo religioso, lo católico en este caso, en grado mucho mayor que en 1998, también tendrá su repercusión social. En sentido general creo que la visita ha sido buena, positiva, más allá de los muchos matices que una u otra parte se puedan señalar como negativos.
 Ahora, yo quiero decir lo que me gustó y no me gustó, como primera impresión, y ya luego, cuando pueda leer con calma los mensajes y repercusiones, si tengo despierta la  inspiración y el ánimo, comentaré a un nivel más profundo. La cobertura mediática ha sido amplia, pero los locutores, tanto de radio como televisión del país, que acompañaron los diferentes eventos mostraban una gran ignorancia en materia religiosa. Como solemos decir aquí: “Estaban perdidos”. Creo que, dados los tiempos que corren en la política actual de nuestro gobierno, deberían preparar a las personas apropiadas para cubrir este tipo de eventos. Por su parte el sacerdote, que acompañó, como en la visita de Juan Pablo II, a la comentadora de televisión, en las dos misas, usaba un lenguaje devocional y arcaico cuando explicaba lo que iba aconteciendo. Creo que es necesario elevar también el nivel de nuestro pueblo en materia religiosa, pero no retrotrayéndolo en el tiempo, sino ofreciéndole una visión más actual e inteligente de la liturgia y simbología católicas.
 También me pareció inapropiado rezar el “Padrenuestro” en latín en la misa, pues la inmensa mayoría del pueblo, y unos cuantos sacerdotes, no podían rezarlo en ese idioma “oficial” de la Iglesia Católica. No hablo de algunos otros signos litúrgicos que expresan una visión tradicionalista, propios de este pontificado, pero sí llamó mi atención que el papa en sus discursos no tocó los típicos temas morales católicos, como por ejemplo, el aborto, y que sus expresiones de devoción mariana fueron siempre sobrias y al margen de la eucaristía. Eso me gusta. También quedará para la memoria afectiva la emoción del arzobispo de Santiago de Cuba en sus palabras de acogida al papa, y los aplausos espontáneos que suscitó la mención de su predecesor, Pedro Meurice.  La música litúrgica, siempre cubana, la disciplina de la gente que participó en las eucaristías, y actos de recibimiento y acogida, resultan también destacables; y aunque el papa no hizo mención alguna a las “religiosas” sino a los religiosos en general, ellas estaban allí como siempre, en alegre y variada manifestación; me alegró ver algunas monjas Carmelitas Descalzas en la plaza, y a la madre Teresa María recibir la comunión de manos del pontífice.
 En fin, que ahora veremos los frutos de esta visita, en nuestra Iglesia, y en el corazón de cubanos y cubanas; habrá que leer pausadamente las homilías y discursos que Benedicto XVI nos ha dejado, y aprovecharnos de su magisterio espiritual. Me sumo gozosamente a la acción de gracias por este regalo del Espíritu, a pesar de todas las críticas que se puedan suscitar en torno al viaje del pontífice a la isla.
 El tiempo dirá, pero la lluvia que caía en la despedida del papa vuelve a ser un signo de esperanza para Cuba, necesita urgentemente de bendición.

Nota: Y a propósito, si la palabra “vicario” significa “en lugar de”, entonces el papa es vicario de Pedro, no de Cristo, porque Cristo es insustituible, y sigue caminando en la historia, con nosotros.
 Y el latín no fue el idioma de la primera comunidad cristiana, la de Jerusalén, en todo caso el arameo o el griego Koiné.
Y es mejor decir (para evitar ambigüedades), que cada misa es reflejo, expresión, eco, del Jueves Santo, y no que el Jueves Santo Jesús celebró la primera misa. Y tampoco decir que ese día, celebrando la Pascua, en lugar del cordero habitual, tenían pan y vino; ese día seguro hubo cordero, además de pan y vino, pero el sacrificado ya no es el cordero, sino Jesús, el Cristo, que expresa de modo nuevo esa entrega sacrificial.

SALVARTE A TÍ en nosotros


“Corren malos tiempos, Dios mío. Esta noche me ocurrió algo por primera vez: estaba desvelada, con los ojos ardientes en la oscuridad, y veía imágenes del sufrimiento humano. Dios, te prometo una cosa: no haré que mis preocupaciones por el futuro pesen como un lastre en el día de hoy, aunque para eso se necesite cierta práctica… Te ayudaré, Dios mío, para que no me abandones, pero no puedo asegurarte nada por anticipado. Sólo una cosa es para mí cada vez más evidente: que tú no puedes ayudarnos, que debemos ayudarte a ti, y así nos ayudaremos a nosotros mismos. Es lo único que tiene importancia en estos tiempos, Dios: salvar un fragmento de ti en nosotros. Tal vez así podamos hacer algo por resucitarte en los corazones desolados de la gente. Sí, mi Señor, parece ser que tú tampoco puedes cambiar mucho las circunstancias; al fin y al cabo, pertenecen a esta vida…Y con cada latido del corazón tengo más claro que tú no nos puedes ayudar, sino que debemos ayudarte nosotros a ti y que tenemos que defender hasta el final el lugar que ocupas en nuestro interior…Mantendré en un futuro próximo muchísimas más conversaciones contigo y de esta manera impediré que huyas de mí. Tú también vivirás pobres tiempos en mí, Señor, en los que no estarás alimentado por mi confianza. Pero, créeme, seguiré trabajando por ti y te seré fiel y no te echaré de mi interior.
(12 de julio de 1942)
Etty Hillesum