domingo, 26 de mayo de 2019

LA ETERNIDAD ES EL AMOR

"Todos nosotros, sin importar en qué etapa de la vida estemos, deberíamos aprender a vivir a la luz de la eternidad. Según nos dan a entender las sagradas escrituras, la eternidad no se trata de una vida sin fin tal como la conocemos; la que conocemos aquí pronto acabará. La eternidad es una vida nueva, libre de los poderes destructivos de la muerte, una vida plena donde reina el amor. La promesa de una vida eterna tiene menos que ver con la duración del tiempo y más que ver con cierto tipo de vida: una vida de paz, compañerismo y abundancia. Y esa vida puede comenzar ahora".

(Johann Christoph Arnold)



"¿Dices que no tienes fé?
Ama, y tendrás fe.
¿Dices que estás triste?
Ama, y serás alegre.
¿Dices que estás solo?
Ama, y romperás tu soledad. 
¿Dices que estás en el infierno?
Ama, y descubrirás que estás en el cielo".

(Carlo Carretto)

viernes, 24 de mayo de 2019

GUARDAR Y CUMPLIR SU PALABRA (Sexto domingo de Pascua)

El hombre justo vive en tensión con la estructura del mundo en el que se tiene que mover.  El conflicto lo provoca la injusticia, la incomprensión, las coacciones del medio ambiente, los sistemas económicos y sociales que rigen la convivencia. Hay quienes se conforman con estar en desacuerdo, mientras que otros se dedican a realizar su transformación individual, y esperan que, por el proceso imprevisible del tiempo, todo cambie y evolucione. 

Pero no basta con eso; no es suficiente pensar lo recto y desear el cambio. Debemos esforzarnos por "cumplirlo con la ayuda de Dios". La estructura de este mundo está poseída por un espíritu de injusticia, y el hombre justo, con su acción, ha de trabajar para expulsar este espíritu del mal. En el proceso de esta lucha hay que tener confianza: "Que no tiemblen sus corazones ni se acobarden". El Espíritu de Dios está presente en el mundo para transformarlo, convenciéndolo de su injusticia y liberándolo de las estructuras de pecado. 

 En esta lucha para condseguir la justicia y la liberación no hay espacios acotados. El orden temporal, en todos sus aspectos, debe ser invadido por la crítica y transformación del Espíritu del Resucitado. Afirmar hoy que Jesús ha resucitado, sin embargo, no crea ninguna conmoción. Lo que produce la crisis, la persecución, es revelar y exigir las consecuencias de esta acción de Dios, que ha resucitado a Jesucristo, y quiere que todo y todos participemos de esa resurrección. 

 Nosotros comulgamos con la Palabra que se ha encarnado en el mundo para salvarlo.  Guardar esa Palabra quiere decir hacerla presente en nuestra vida personal y comunitaria, para que, como una levadura, transforme la tierra según el proyecto de Dios.

*********************
Los cristianos no deben imponer su fe a los hombres con orgullosas pretensiones. Solamente deben ser hombres y mujeres de buena conducta y llenos de esperanza, hasta el punto de que sus compañeros queden sorprendidos y les pregunten què esperan y por què. Entonces serà oportuna una respuesta de fe.

***********************
El Espìritu Santo, presente en la comunidad de creyentes, es el ùnico defensor y abogado que Jesùs ha legado a sus discìpulos. La Iglesia no deberà buscar otras apoyaturas de tipo mundano, por muy honorables y respetuosas que sean.


(Notas tomadas del MISAL DE LA COMUNIDAD)

jueves, 23 de mayo de 2019

PARA AMAR Y SERVIR (Quinto domingo de Pascua).


En un mundo centrado en el TENER, estar disponibles para servir al que lo necesite no es algo que goce de mucho prestigio.  Quién es capaz de ponerse a servir espontánea y gratuitamente a los demás? Los que tienen dinero conquistan con el poder de la riqueza a los más pobres y los ponen a su servicio. Cuanto más poderosa es una persona tiene más servidores, y él, a su vez, sirve menos a los demás. Pareciera que es la dinámica normal, lo inevitable. 

Quien participe de esta mentalidad, no entenderá los criterios evangélicos sobre el servicio a los demás. El servicio es la manifestación de que nos amamos los unos a los otros. El amor es una preocupación mutua, en la que los que se aman están dispuestos a compartir la trabajosa vida de cada uno. Ha de ser un amor que no quede reducido a meras palabras, sino que se ha de manifestar en actos.  Estar pendiente del otro, preocupados, atentos a sus necesidades con una actitud de ayuda, eso es el servicio.

 La comunidad cristiana en el mundo no tiene más sentido que ser servidora de esta humanidad: la misión de la Iglesia es el anuncio de la salvación, impulsada por el amor al mundo.  La Iglesia, por otro lado, como sacramento de la salvación, tiene que realizar en su seno la realidad de la vida humana: el amor y el servicio. La institución de los diáconos, servidores de la comunidad, solo es una muestra de esta tendencia fundamental que la comunidad debe realizar. 

CICLO A

Primera lectura: Hechos 6, 1-7. En aquella primera comunidad cristiana todos eran todavía judíos, pero unos procedían de la emigración y eran más abiertos, mientras que los que pertenecían a familias que nunca abandonaron Palestina eran más conservadores y tradicionalistas. Estos últimos trataban a los primeros como cristianos de segunda clase, provocando situaciones  de tensión, por lo que los apóstoles buscan resolver todo esto, rechazando cualquier discriminación. 

Segunda lectura: Primera de Pedro 2, 4-9.  Los cristianos forman parte de un pueblo sacerdotal, no como el pueblo de Israel, donde solamente una casta tenía ese privilegio. De ahí que el sacerdocio ministerial, que ejercen algunos en la comunidad, no deba suponer ningún privilegio, sino un servicio a compartir con el resto de los cristianos. 

Evangelio: Juan 14, 1-12. El itinerario del hombre hacia Dios pasa necesariamente por Cristo. Ahora bien, este encuentro con Cristo no va envuelto en un ambiente de prodigios deslumbrantes. Cristo se manifiesta a través de sus obras, que son obras a favor de la liberación humana. Igualmente la Iglesia, en nombre de Cristo, continuará estas mismas obras, y ellas serán su grado de credibilidad. 

COMENTARIO BREVE:

Jesús dijo palabras esperanzadoras a los suyos para fortalecerles y hasta ilusionarles, de modo que resistieran el momento de la prueba. Y una promesa: Les llevaré conmigo. Son palabras entrañables, y tranquilizantes: En la casa de mi Padre hay muchas estancias...

Las palabras de Tomás expresan las dudas e inquietudes de los discípulos, también las nuestras. Ellos han de dar el salto para reconocer en Jesús al Dios trascendente; nosotros, para encontrarle en lo humano, en lo cercano.

Jesús lo deja claro: El camino soy yo, nadie va al Padre si no es por mí, el Padre y yo somos uno... Reconocer a Dios en la humanidad de Jesús no resulta fácil para muchos, que siguen buscándolo en lo extraordinario, en milagros y visiones. Pero Dios ha querido hablarnos en nuestro propio lenguaje, y sale a nuestro encuentro cada día; para reconocerle necesitos el trato cotidiano con él, a través de la Escritura, la oración y la compasión con el prójimo. 

DEJAR A DIOS SER DIOS

"Siempre ha sido así en las grandes religiones, tanto las paganas como las cristianas: la gente quiere llegar a Dios a la fuerza. Es como aquella gente que se encuentra en un barco en llamas y todos quieren salvarse a la vez; o en una casa que está por quemarse y todos quieren salir al mismo tiempo por la puerta: entonces se produce una enorme confusión y se aplastan unos a otros. No podemos tomar a mal que así sea. Pero entonces entre toda esta confusión —que lleva a la idolatría y a la superstición tanto en el cristianismo como en el paganismo— debe haber gente apostólica, es decir, gente sobria. No nos imaginamos que los profetas o los apóstoles sean algo extraordinario; lo único que tienen los profetas y los apóstoles es el esperar la palabra de Dios, los demás la quieren fabricar. Un profeta no estudia una carrera, ni un apóstol. ¡Si no tienen la palabra de Dios, no la dan! Un profeta no sigue un programa fijo, un apóstol tampoco; esperan a Dios, aunque tuvieran que esperar años"-

Christoph Friedrich Blumhardt

viernes, 17 de mayo de 2019

LA RELIGIÓN COMO EVANGELIO



"La religión se ve muchas veces cargada con un peso ajeno: experimentada como imposición más o menos represiva. Aparece como religión del deber, de la limitación de la existencia, de la exigencia que no permite descansar… Falso. El peso de la vida no es el peso de la religión, sino el de la existencia como tal. Es el ser del hombre, el realizarse como persona, lo que resulta difícil (también tiene sus gozos). Ser persona: he ahí la exigencia, la llamada hacia adelante, la tarea y la dureza de la libertad. 

La religión viene, justamente, a hacer más llevadera esa tarea. Ofrece la compañía del Señor, su amor, su apoyo, su promesa, su luz, su proyecto seguro… La persona religiosa tiene que hacer lo mismo que los demás (ser persona), pero cuenta para ello con la alegría de una ayuda magnífica. La religión como Evangelio, Buena Noticia. 

Ya se ve que todo lo que impida ver la religión como gracia, liberación, alegría… constituye deformación e incluso “blasfemia”. Dios tiene que aparecer siempre como “cómplice”, como apoyo, como ayuda… en la dura tarea de la vida. Ver su mano tendida como una carga para el hombre es realmente la gran perversión, el gran malentendido”.

(Andrés Torres Queiruga, Repensar la salvación).


domingo, 28 de abril de 2019

LECCIONES DEL BUEN PASTOR (Cuarto Domingo de Pascua)


El pueblo tiene que padecer sin cesar la presencia de líderes, jefes y salvadores. La padece porque se lo imponen, como si fueran imprescindibles para la marcha de la comunidad.  Las actitudes de los dirigentes, inspiradas casi siempre en la voluntad de poder y de dominio, aniquilan al pueblo, lo enmudecen; de esta manera los pueblos son como niños manejados, a los que hay que dar todo hecho.

 Esta situación la encontramos también en todo grupo humano, por reducido que sea, y en la misma Iglesia.  Los que tienen más cualidades se erigen en líderes y tratan de arrastrar a los demás, como un pastor a sus ovejas, hacia las metas que ellos pretenden alcanzar.  En la comunidad cristiana, en concreto, se corre el riesgo de que los servidores se conviertan en gobernadores, de que el trabajo pastoral se confunda con el ejercicio de un poder.  Sin embargo, quien pretenda salvar al pueblo dominándolo no conseguirá nunca la promoción que intenta. 

 La actitud de Jesús de Nazaret, en cuanto Pastor, es una lección que nunca se acaba de aprender. El pastor bueno, el líder verdadero, es el que sabe dejar de ser pastor o líder en beneficio de su pueblo.  Es pastor quien da la vida por el rebaño; no lo es aquel que sacrifica o diezma el rebaño para conservar su liderazgo. El verdadero dirigente es aquel que ayuda a que el grupo sea capaz de enfrentarse responsablemente con su destino. De borrego sin rumbo decidido, el Buen Pastor promociona al hombre para que se haga, en solidaridad con los demás, pastor de su propia vida.

********************************
 Ser perseguido por la justicia es algo completamente connatural al  cristianismo. Sería muy sospechosa la situación de la Iglesia si, al proclamar el Evangelio, no tuviese que sufrir nunca nada de los poderes constituidos, sino que, más bien, apareciese como una perenne aliada de ellos

(Tomado del MISAL DE LA COMUNIDAD)

viernes, 26 de abril de 2019

EN MEDIO DEL CAMINO DE LA VIDA (Tercer domingo de Pascua).


Muchos creen que la fe es algo que se puede vivir aparte de la vida; como si fuera un sidecar que lo acoplamos a nuestra moto. Ello hace que busquemos a Dios o a Cristo por los cielos, fuera del mundo.  Pero la fe es un encuentro con Cristo, que se produce y se desarrolla en el camino de la vida ordinaria. 

La condición itinerante del ser humano está muy marcada en el mundo actual: los medios de comunicación han potenciado el turismo, lo cual favorece un mayor acercamiento entre los diversos pueblos, el intercambio de culturas, y una mayor posibilidad de comprensión, diálogo y enriquecimiento mutuos. El camino andado con espíritu observador es una escuela perenne. En el camino surge la noticia de lo que pasa; mientras se va andando, hay tiempo para pensar, e interpretar y meditar lo que se escucha o se ve. 

 En un camino normal, el que conduce a un pueblo llamado Emaús, Jesús se hace presente, comenta la noticia, interpreta lo ocurrido en Jerusalén, se abre a la íntimidad de los dos caminantes, llega a entrar en la casa con ellos y comparte su mesa. Todo eso les ayuda a renacer en la fe. El Resucitado también se hace presente en el trabajo que, con espíritu de solidaridad, realizan sus discípulos.

 El Señor está en el camino de la historia humana para ayudarnos a hacer de nuestros pasos una historia de salvación.

*******************
Una evangelización que no señala con el dedo las lacras morales de los individuos y de la sociedad, sus estructuras pecaminosas e insolidarias, es un escamoteo de la Palabra de Dios.

********************
Los relatos evangélicos sobre las apariciones de Jesús resucitado están lejos del "milagrismo". El triunfo de Jesús sobre la muerte no suprime mágicamente la marcha fatigosa de la humanidad en busca de su liberación histórica y de su salvación final.  Según el proyecto primitivo de Dios, "era necesario que el mesías padeciera antes de entrar en su gloria".

*********************
Ser cristiano no se mide únicamente por el canon rígido de una ortodoxia meramente formal. No basta la confesión verbal de la fe; es necesaria la praxis de la fe, y para ello urge cumplir ya las grandes palabras de Cristo: Velen, y amen al prójimo.

**********************
 La fe cristiana, centrada en la resurrección, es profundamente realista. Los hombres tienden a clasificar como fantasmas los contenidos de su fe. Jesús, aun después de resucitado, sigue siendo un ser humano. No hay que confundir pues la mística con un histerismo pseudoreligioso. 

********************
Cristo es el centro del universo. Por eso es inútil cultivar una espiritualidad llamada cristiana de espaldas a ese universo que lo aclama. Al aclamar a Cristo, no podemos desoír las aclamaciones del resto de las criaturas.

********************
El triunfalismo y la suntuosidad son el cáncer de la Iglesia.

(Notas tomadas del MISAL DE LA COMUNIDAD)