sábado, 13 de abril de 2019

DOMINGO DE RAMOS

No está el mundo acostumbrado a que un hombre entregue su vida en favor de los demás, A lo que sí estamos acostumbrados es a que unos hombres quiten la vida a otros. No se trata sólo de que recordemos los homicidios, en los que se repite el drama de Caín y Abel. Hay muchas formas de que los hombres arrebaten violentamente la vida a sus semejantes. La humanidad se ha habituado a las guerras, al hambre, a las torturas, a las opresiones, a la explotación sin tregua.  Pueblos enteros son exterminados. Los hombres llevamos las manos manchadas de sangre; hay una sed insaciable de sofocar la vida de los otros. 

 Pero también hay gente buena en el mundo . Pocos o muchos, pero pesan en la balanza más que todos los que viven del odio y siembran la muerte. Conocemos las historias de los que viven preocupados por el bien de los demás, exponen su vida y hasta llegan a perderla si es preciso por la misma causa.  Hay mujeres y hombres que se despojan, que son solidarios, que cargan con el peso de otros, con el dolor de los oprimidos, hasta perder ante la sociedad el trabajo, la libertad, los derechos, el llevar una vida normal. 


Todo eso viene a nuestra mente cuando escuchamos o leemos, en cualquiera de los cuatro Evangelios canónicos, el relato de la pasión de Jesús;  es una muestra inigualable de que el verdadero camino de la perfeción del ser humano es el amor a los demás, hasta ser capaces de dar la vida por ellos. La firme convicción de la fe cristiana proclama que quien pierda su vida, la gana para siempre, y que no hay amor más grande que ese. 

Nosotros hemos venido preparando a lo largo de toda la Cuaresma, con obras de penitencia y caridad, las celebraciones de esta semana grande. Con el Domingo de Ramos inauguramos, junto con toda la Iglesia, la celebración anual de los misterios de la pasión y resurrección de Jesucristo; misterios que empezaron con la entrada solemne del Señor en Jerusalén.

Que la celebración gozosa de estos misterios anime y sostenga nuestra fe, para que renovados espiritualmente con los hechos que actualizamos, experimentemos ya desde ahora los gozos y frutos de la Resurrección. 

PALABRAS DE JESÚS EN SEMANA SANTA...

De un amigo en las redes, Antonio Fernández, tomo esta sencilla reflexión que personalmente me ha resultado provechosa e iluminadora, sobre todo por esa serie de "Palabras de Jesús", que tantas ideas y pautas me sugieren: 

Hoy en la antesala ya del comienzo de la Semana Santa o Semana Mayor de la Iglesia, quiero escribir esta reflexión, ante todo para comprometerme yo primero y así sugerirle a mis amigos y seguidores que durante este sagrado tiempo, dejemos a un lado, en lo que más posible que podamos, sin abandonar nuestras obligaciones cotidianas de familia, trabajo y sociales. Tratemos de darle una pausa a nuestras preocupaciones políticas, humanas y si fuera posible hasta personales; poner todos nuestros intereses, nuestros gustos y disgustos, nuestros planes y temores, nuestro futuro y también nuestro pasado a los pies de la Cruz.


Volvamos nuestros ojos ya desde hoy hacia Jerusalén, caminemos por sus calles, tratemos de escuchar las aclamaciones de “Hosannas” y también los gritos de “Crucifícale” ¿Cuántas veces, si no de nuestras gargantas, han salido esos mismos gritos y exclamaciones de nuestras propias vidas y testimonios?

Pocas fueron las palabras de Jesús en aquellos días de su pasión, muerte y resurrección, dos milenios atrás; pensemos y reflexionemos sobre algunas de ellas durante esta semana más que simplemente quedarnos sólo con sentimentalismos y emociones de escenas sacadas de una cinta de cine...

* “El Señor lo necesita”
* “Les aseguro que si ellos se callan, gritarán las piedras”
* “Tomen y coman”
* “Yo estoy en medio de ustedes...”
* ¿Por qué están dormidos?
* “Oren para no caer en tentación”
* “No se haga mi voluntad, sino la tuya”
* “Yo soy”
* “No lloren por mi, lloren por ustedes”
* “Ahí está tu madre”
* “Tengo sed”
* “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”
* “Hoy, estarás conmigo en el paraíso”
* “Padre en tus manos encomiendo mi espíritu”
* “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
* “Todo está cumplido”
* “¿De que se asustan?”
* “No tengan miedo” 
* “¿Qué es lo que conversan por el camino?” 
* “Yo estoy con ustedes todos los días hasta el final de los tiempos”

martes, 9 de abril de 2019

PARA VIVIR LA SEMANA SANTA...

Hoy quiero volver a compartir algunas ideas en torno a la Semana Santa, publicadas hace tiempo ya, en este mismo blog, y parto de esta idea: todo el Triduo Sacro es expresión de la ley fundamental de nuestra vida, de lo que somos, de lo que implica vivir; por eso debemos celebrar esos días con particular atención, participando de la liturgia, pero también reflexionando a nivel personal. Recuerda bien: vale detenerse en los símbolos que aparecen durante estos días: el pan y el cáliz, el lavatorio de los pies, la cruz, el Monumento, el sepulcro, la oscuridad y la luz, etc; cada uno de ellos son, al mismo tiempo, referencias de nuestra vida e imágenes de nuestra salvación.

Si en estos días acompañamos a Jesús en su camino de Pasión, muerte y resurrección, recorreremos al mismo tiempo la ruta de nuestra propia autorrealización humana, y lo haremos en cuatro momentos. Prestemos atención:

1. Jueves Santo…….ACEPTACIÓN.

2. Viernes Santo…….ABANDONO.

3. Sábado Santo……UNIFICACIÓN.

4. Pascua……RENOVACIÓN.

Explicar esto detalladamente supondría mucho tiempo y espacio, pero intentaré resumirlo de alguna manera.

ACEPTACIÓN: En la última Cena somos plenamente acogidos y aceptados por Jesús; Él nos sienta a su mesa, señal de fraternidad, nos lava los pies, nos invita a vivir y celebrar la Vida. No hay nada en nosotros que Él no acoja y bendiga; Él se hace totalmente nuestro, se entrega. Por ello también nuestra vida ha de ser como la de Jesús: acogedora, abierta, servicial, entregada. Aceptar nuestra humanidad, en la que el Hijo de Dios quiso encarnarse, y mostrarnos que ese es el camino por el que Dios viene a nosotros.

ABANDONO: Jesús se debate, inquieto en el Huerto de los Olivos, pero acaba entregándose al Padre totalmente. Expresión de confianza absoluta, que implica incluso aceptar la muerte en medio de la incertidumbre y del desamparo. Es la respuesta que debemos dar nosotros en cada momento de nuestra vida a la pregunta: ¿Está o no está aquí y ahora Dios con nosotros? Eso es la fe, confiar en que estamos totalmente en sus manos.

UNIFICACIÓN: Dice Jesús…"Si el grano de trigo no cae en tierra y muere...”. Morir para vivir. Aguardar en oscuridad y silencio, “Sé que mi Redentor vive...”. Ese es el tiempo en que la semilla aguarda en lo hondo de la tierra. Ahí soy purificado para poder comenzar una vida nueva….soy unificado.

RENOVACIÓN: Y así llega la Primavera, y con ella el tiempo de florecer de nuevo, de resucitar con Cristo. La muerte ha sido vencida, y lo será una y otra vez hasta la definitiva, cuando volvamos al Uno, de donde salimos. 

Si te detienes a pensar en cada uno de estos pasos te darás cuenta de que acontecen muchas veces a lo largo de tu vida, y de que toda tu vida expresa este misterio, que es el MISTERIO DE CRISTO que celebramos domingo tras domingo, y que celebraremos de modo particular durante las próximas jornadas.

sábado, 6 de abril de 2019

LA NUEVA INOCENCIA (Raimon Panikkar)

La nueva inocencia es una recopilación de algunos de los artículos más importantes publicados por Raimon Panikkar entre 1960 y 1990, a menudo reelaborados en esta edición. El premio Nobel Octavio Paz, en Vislumbres de la India, describió a Panikkar como “hombre de inteligencia eléctrica”. La metáfora de la “inteligencia eléctrica” es apropiada: cuando Panikkar entra en debate, o cuando la llama de su pensamiento se aviva, sus razonamientos e intuiciones se despliegan como relámpagos que en su zigzaguear unen puntos que parecían completamente inconexos. Los relámpagos son el hilo conductor de esta recopilación de artículos, dividida en tres partes (“Relámpagos blancos”, “Relámpagos rojos” y “Relámpagos azules”) y encabezada por una cita de Ramon Llull: “E qui fa ploure e lampegar?” (“¿Y quién hace llover y relampaguear?”). 

Perdida la primera inocencia, tal vez solo desde una nueva inocencia podemos hoy abrirnos a una vida plenamente humana. Como señala Panikkar en el primer artículo de esta obra (titulado, precisamente, “La nueva inocencia”): “El hombre occidental de hoy, privado de un apoyo tradicional cultural y religioso, siente cada vez más que vive en un universo alienador y alienado… Falto de un punto focal espacial, intenta situar este centro en el futuro, que se ha convertido para muchos en el símbolo moderno de la trascendencia… Solo una metanoia radical, un cambio total de mentalidad, corazón y espíritu, puede encajar con nuestras necesidades”.

La primera parte, Relámpagos blancos, recoge reflexiones filosóficas en torno a cuestiones contemporáneas como “el espejismo del futuro”, “la trampa del bilinguismo”, “el tecnocentrismo” o “la injusticia en el mundo”. 
La segunda parte, Relámpagos rojos, recoge artículos que exploran la situación actual del hecho cristiano. Son, como escribe Panikkar, “relámpagos de cristianía”. Aquí hallamos textos como “Un aspecto ignorado del catolicismo moderno: la conciencia cósmica”, “Novenario sobre Dios”, “¿Qué significa hoy confesarse cristiano?” y “El amanecer de la cristianía”.
La tercera parte, Relámpagos azules, reflexiona sobre el diálogo entre culturas y religiones que exige nuestro tiempo. Los “aislamientos artificiales”, escribe Panikkar, “ya no sirven”. Entre los textos aquí reunidos destacan “El sermón de la montaña del diálogo intrareligioso”, “Hacia un ecumenismo ecuménico”, “La concordia religiosa según Ramon Llull”, “La paz política como objetivo religioso” y “Una nueva conciencia para una nueva humanidad”.

Jordi Pigem

PRIMERO EL PERDÓN, DESPUÉS EL ARREPENTIMIENTO

"No recuerden lo de antaño, no piensen en lo antiguo; 
miren que realizo algo nuevo; 
ya está brotando, ¿no lo notan?" (Isaías).

"No con mi propia justicia basada en la ley, 
sino con aquella que nace de la fe en Cristo, 
la justicia que Dios concede al que cree" 
(Filipenses).

"El que no tenga pecado que tire la primera piedra". 
"Tampoco yo te condeno"
 (Juan).

El Hijo, que se manifiesta como el Padre Dios, no juzga a nadie. Y ese será el mayor crimen de Jesús y por él será juzgado y condenado: por no juzgar ni condenar. Jesús es la mejor muestra de la manera como Dios perdona a sus hijas y a sus hijos. Tradicionalmente pensamos que el perdón de Dios llega a nosotros después de nuestro arrepentimiento. Pero en realidad eso no es así. Primero es el perdón. 
Es Dios quien nos busca, quien  por puro amor nos perdona. El arrepentimiento viene después, es la consecuencia de sentir un amor sin límites que rompe toda lógica humana de revancha, posibilitando así nuevamente la vida. En el perdón Dios vuelve a decirle a cada uno de sus hijos: Tú eres un ser posible, porque eres amado de una manera única, la manera de Dios. 

Podemos cantar siempre con el salmista:
"El Señor ha estado grande con nosotros
y estamos alegre".

La alegría brota de saber que Dios hace posible siempre el perdón.
¡Qué bueno sería que dejásemos de hacernos daño unos a otros!.
Que dejásemos de arrojarnos piedras y nos abrazásemos como hermanos.

Vivamos la Pascua con la alegría de saber que el Padre Dios nos mira con amor y nos convoca, siempre, a la vida en plenitud. 

(Con ideas del Diario Bíblico 2019)



miércoles, 3 de abril de 2019

YO SOY LA VIDA (Quinto domingo de Cuaresma).

No tiene el ser humano nada más importante que la vida; la vida es lo más radicalmente serio que tenemos. La amamos apasionadamente, la buscamos sin pausa, como si continuamente se nos escapara, y de hecho cada minuto de vida vivido es un minuto de vida menos que tenemos. Por eso, por la certeza de que morimos al mismo tiempo que vivimos, queremos vivir a todo motor, freneticamente. Por la vida se es capaz de dar todo, hasta la propia vida. La vida es el valor más importante que tenemos y a la vez nuestro mayor problema; y es que siempre nos amenaza el temor de perderla; la muerte física, o la destrución violenta de la vida nos preocupa y nos angustia.

Pero hay también otra muerte que nos ronda y amenaza igual, sin dejarnos en paz: la ausencia del sentido de la vida. ¿Para qué vivimos? ¿Merece la pena vivir la vida? Esto que tenemos, ¿es un castigo o una oportunidad? ¿Somos algo más que un absurdo, una pasión inútil o un sinsentido?

Y a pesar de las dudas, queremos seguir viviendo. De las raíces mismas del ser humano surge un valor que nos empuja a desear la vida, a amarla, a cuidarla, a aceptarla. Nuestra vida es tan importante que el núcleo de la revelación cristiana es el anuncio de la salvación, como vida ofrecida al hombre. Pero Dios no nos ofrece otra vida, distinta de la nuestra, sino que nos garantiza la salvación de nuestra propia vida. 

El creyente sabe que la vida humana no acaba con la muerte, que nuestra vida no se estrella contra el muro de la nada y el absurdo. Confiamos en que Dios recogerá en sus manos la vida del hombre y tenemos la esperanza de que la plenificará.

En el Ciclo A leemos este domingo el pasaje evangélico de la resurrección de Lázaro, y en el Ciclo C, el de este año, el Evangelio que narra el encuentro de Jesús con la mujer pecadora a la que la multitud quiere apedrear. Tanto a Lázaro como a esta mujer Jesús les devuelve la vida, una vida mejor. Les saca a ambos de un sepulcro, de lo oscuro, para llevarlos a la luz.

martes, 2 de abril de 2019

VOLVERSE OCÉANO

"Dicen que antes de entrar en el mar, el río tiembla de miedo…
mira para atrás, para todo el día recorrido,
para las cumbres y las montañas,
para el largo y sinuoso camino que atravesó entre selvas y pueblos,
y ve hacia adelante un océano tan extenso,
que entrar en él es nada más que desaparecer para siempre.

Pero no existe otra manera.
El río no puede volver.
Nadie puede volver.
Volver es imposible en la existencia.
El río precisa arriesgarse y entrar al océano.

Solamente al entrar en él, el miedo desaparecerá,
porque apenas en ese momento,
sabrá que no se trata de desaparecer en él,
sino de volverse océano”

Khalil Gilbran
(Gracias a Yanet Tápanes)