"Vuelve, por favor, vuelve, quien quiera que seas, religioso, infiel, hereje o pagano. Aunque hayas hecho cien promesas y cien veces las hayas roto, esta puerta no es la puerta de la desesperanza y la frustración. Esta puerta está abierta para todos. Ven, ven, tal como seas". (Rumi)
miércoles, 22 de diciembre de 2021
LITURGIA DE NAVIDAD (LAS TRES MISAS).
sábado, 11 de diciembre de 2021
EUCARISTÍA: EL ROSTRO DEL RESUCITADO EN LA COMUNIDAD QUE SE REUNE EN SU NOMBRE
Son muchos los que piensan que la celebración de la eucaristía se comienza con los ritos iniciales, cuando el sacerdote dice: "En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo". Y no es cierto, la celebración se inicia antes: cuando se comienza a reunir la comunidad cristiana. Porque Cristo, que nos invita, está ya ahí esperándonos para darnos la bienvenida, iniciando así la fiesta.
Según el evangelio de Mateo, las últimas palabras de Jesús antes de ascender a los cielos fueron estas: Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo (Mt 28, 20). Estas palabras aseguran su presencia en la asamblea de los hermanos. El autor del Apocalipsis tuvo una viva experiencia de la presencia del Resucitado en la celebración litúrgica del día del Señor (el domingo) cuando sintió que Cristo le ponía la mano en el hombro y le decía: Soy yo, no temas (Ap. 1, 12-17). En la asamblea eucarística, el Señor mismo nos pone también a nosotros la mano sobre el hombro en señal de amistad y nos dice: Soy yo, no teman. El concilio Vaticano II nos asegura que "en estas asambleas, aunque sean pequeñas y pobres o vivan en la dispersión, está presente Jesucristo en cuyo nombre se reúne la Iglesia" (LG 26).
La comunidad cristiana, con muchos o pocos miembros, pero unidos, es el primer lugar de la presencia del Resucitado. Ella es como un grandísimo pan hecho de multitud de granos (de personas) en el que Cristo está presente. Lo olvidamos y por eso no cuidamos la formación de la asamblea, llegamos tarde y de ese modo no respetamos a nuestros hermanos y a Jesucristo que nos invita y nos está esperando. Lo primero que hemos de hacer al llegar es saludarle y darle gracias porque nos ha invitado a su cena y saludar a los hermanos. Ahí comienza la misa.
El Señor está ya desde el inicio, pero con una condición: que los presentes estén reunidos en su nombre. Esa fue su promesa y su condición cuando dijo: Donde dos o tres estén reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos (Mt 18, 20). La expresión "en mi nombre" significa en comunión con mi persona. No basta con estar físicamente juntos, hay que estar unidos a la persona de Jesús, mediante la adhesión de fe y de amor, y hay que estar también unidos entre nosotros para que el Señor resucitado deje sentir su presencia en la asamblea eucarística.
Si estamos unidos, la presencia del Resucitado brilla en el rostro de la comunidad, que, de ese modo, invita a otros a creer en él y a unirse a ella. Que ellos también sean uno en nosotros para que el mundo crea que tú me has enviado (Jn 17,21).
Antonio Vidales (La Eucaristía. Misterio de fe y escuela de solidaridad).
miércoles, 8 de diciembre de 2021
ORACIÓN A MARÍA.....
"¡Dios te salve, mujer y madre de misericordia! Vida, esperanza, fortaleza nuestra. ¡Dios te salve! A ti clamamos los hijos tuyos, a ti te invocamos los que luchamos en este valle donde construimos el Reino. Óyenos, Señora, compañera nuestra, camina con nosotros en nuestra andadura histórica y en medio de nuestro esfuerzo muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu fe y amor comprometido. ¡Valiente! ¡Compasiva! ¡Silencio orante en la acción, María! Lucha con nosotros, Santa Madre de Dios, para hacer posible hoy las promesas de Jesucristo como fruto de la gracia y del trabajo de los hombres".
martes, 7 de diciembre de 2021
UN AMOR DESINTERESADO
"¿Damos cabida en nuestro cristianismo al fariseísmo de querernos ganar a Dios? ¿No tenemos a veces la pretensión de merecer el amor de Dios, su protección, su ayuda, sus beneficios y todo esto de un modo bastante utilitario? ¿Qué conciencia tenemos nosotros de la misericordia? Existe el riesgo de desfigurarla, viéndola como un amor facilón que ni es comprometedor ni comprometido.Es grave despistarse en esto, pues se trata del amor con que Dios nos ama y del amor con el que hemos de querer nosotros a los demás.
En la misericordia, todo lo que el amor tiene de generosidad, de gracia, de ternura, lo tiene de exigencia. Nada compromete y exige más que el amor desinteresado que no pide nada. Nadie merece nunca el amor de nadie; ni el de una persona, ni el de Dios-Persona. Cada uno es amado sin méritos, gratuitamente, misericordiosamente, y si no, no es amado.
La eucaristía es la celebración de la misericordia de Dios que en Cristo nos ama hasta el colmo de su sacrificio".
Teófilo Cabestrero
Adviento para hombres de hoy
viernes, 3 de diciembre de 2021
ADVIENTO: CUATRO ORACIONES; CUATRO ESTACIONES
Cuatro palabras que resumen este itinerario espiritual, estos cuatro domingos: FE/ESPERANZA/ALEGRÍA/AMOR (Estos pueden ser los propósitos para los cuatro cirios de tu Corona de Adviento).
miércoles, 17 de noviembre de 2021
MAESTRO DE LO ORDINARIO Y DE LA VIDA
"Esa tendencia que tienen muchas personas supuestamente religiosas a lo insólito y llamativo es muy poco evangélica. Reacio al relumbrón de lo milagroso, y ante un auditorio que le pedía signos a toda hora, Jesús recurría más bien a lo que tenía más a mano. Ésta es una de sus principales características como orador: inspirarse en lo que constituía la vida cotidiana de quienes le rodeaban, como por ejemplo las aves del cielo y los lirios del campo. Jesús es maestro porque enseña a ver lo extraordinario de lo ordinario, no porque haga cosas raras o difíciles. Sus palabras llamaban la atención de muchos porque nunca hablaba para impresionar – como la mayor parte de los llamados maestros de este mundo – , sino para despertar. Para alimentar por dentro a quienes le escuchaban. Para compartir la dicha de estar vivos. Y a lo que hay que despertar es, precisamente, al lirio, al pájaro, a la nube, es decir, a lo que ha".
Pablo de Ors
Biografía de la luz
sábado, 30 de octubre de 2021
EL VERDADERO PUEBLO DE DIOS (Domingo XXXI-B)
La distinción y separación entre minorías y masas ha sido y es una realidad constante en la sociedad. Así lo era también en los tiempos de Cristo. Jesús no se identifica con los saduceos, pertenecientes a la institución sacerdotal; ni con los zelotes, revolucionarios violentos; ni con los esenios,ascetas religiosos; ni con los fariseos, moralistas piadosos; ni con los escribas, minorías de tipo intelectual. Salió fuera de estos círculos. Optó por los pobres y desesperados, mayoría en su tiempo, por no decir en todos los tiempos.
Cristo propone para la futura comunidad un nuevo tipo de relaciones. Es fundamental en la Iglesia el título de hermano, que corresponde al fiel bautizado, confirmado y eucaristizado. Los otros títulos, secundarios, son de servicio, de ministerio. Nunca deben reproducirse en la comunidad las relaciones existentes entre amos y esclavos. Las relaciones de dependencia no son rigurosamente cristianas; han de ser siempre fraternales. Sólo así es posible el verdadero pueblo de Dios, comunidad de fieles presidida, con actitud de servicio y no de honor, por los presbíteros y obispos.
La Iglesia tampoco es, frente al mundo, una minoría distinguida y notable que ejerce poderes, que posee derechos. Los cristianos son hijos de los hombres con una fe y una convicción: solo hay un Padre común a todos los hombres de este mundo, y un solo Señor, Jesucristo, adelantado a la humanidad en el Reino definitivo.
(Misal de la Comunidad)




