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miércoles, 8 de mayo de 2024

UNA HISTORIA DE PERDÓN

"Una noche mientras soñaba en su cuarto jugando con una botella de agua caliente cubierta con un suéter, (que le servía de muñeca) le confesó a su madre que quería ser cantante.
Diana, que era una mujer frustrada por no haber llegado a cantar frente a miles de personas como alguna vez soñó, a pesar de tener una extraordinaria voz mezzo-soprano, quedó mirando a su hija directamente a los ojos para decirle:
"Más vale que te cuides las uñas de los dedos para que puedas ser mecanógrafa, porque para cantante no eres bonita".
No hace falta explicar lo que estas palabras pueden significar para una hija que amaba tanto a su madre como Barbra, pero ella no era una niña común y corriente. En algún momento, cuando se encontraba en la cúspide de su carrera, habló de este pasaje doloroso en su vida, solo para perdonar con mucho cariño a la mujer de la cual heredó su fabulosa y potente voz.
Barbra quedó sin padre a los 15 meses de nacida, pues su progenitor murió por una negligencia médica cuando le sobrevino un ataque epiléptico.
Cuando Barbra tenía 7 años de edad, Diana, su madre, eligió por esposo a un ser tenebroso y oscuro, un vendedor de autos usados de nombre Lou Kind.
Este hombre siempre la hizo de lado como padrastro, le gustaba comparar la belleza de la nueva bebé, hija que tuvo con Diana, y la supuesta fealdad de Barbra. Hacía hincapié en lo prominente de su nariz, hasta el punto que, en un caluroso día de verano, compró un helado solo para la hermanita menor, nada para Barbra.
¿La razón que les dio a las niñas?... Ah sí, bueno, que Barbra era muy fea para comer helado.
Me gustaría desde el fondo de mi corazón que esta parte de la historia de Barbra Streisand, no sea más que una de las muchas leyendas urbanas que circulan en las redes sociales, pero no. Es parte de su libro autobiográfico "My Name is Barbra".
Pero todos conocemos la trayectoria de esta extraordinaria actriz, cantante, compositora, productora de cine y escritora estadounidense, la manera como se ganó al mundo con sus bellas melodías entonadas por una extraordinaria voz y haciendo dúos con los más grandes cantantes cuando se encontraban en lo más alto de sus carreras, como Barry Gibb, Donna Summer, Neil Diamond, entre tantos otros.
Actuó teniendo como galanes enamorados de ella nada más y nada menos que de la talla de Robert Redford y sostuvo romances con los hombres más guapos de Hollywood, entre ellos: Ryan O'Neal, Tom Smothers, Warren Beatty, Jon Voight, Omar Sharif, Don Johnson, Steve McQueen, Kris Kristofferson, Peter Jennings y Richard Baskin, entre otros.
En su libro, Barbra perdona a su madre repetidamente, hasta cuenta el pasaje de cómo un día, grabaron juntas un video donde cantaban a dúo. Este video lo hizo público en un concierto, frente a esa muchedumbre ella expresó la siguiente frase:
"Ya ves mamá, se cumplió tu deseo de cantar frente a miles de personas".
Así es esta bella mujer, bella por dentro y por fuera. Hoy tiene 82 años y nos deja como ejemplo, el de nunca tomar en cuenta opiniones desalentadoras que impidan tu crecimiento. Ella logró bloquear estas malas opiniones del ser que más quería, su madre. Sin embargo, ¿Cuántas personas abandonan sus sueños por la opinión del amiguito o algún compañero de trabajo?
Barbra nunca se hizo una operación estética, jamás se avergonzó de su nariz y qué bueno que nunca pasó por cirugía para intervenir aquel bello perfil.
Si lo hubiese hecho, no sería Barbra Streisand".

(Tomado del muro de Facebook de Irene Preciado)

martes, 13 de febrero de 2024

EL CORREDOR

Un colega un día me vio con una camiseta de maratón y me preguntó en tono burlón:
¿Tú corres?
Le dije que si.
¿Y eres de los buenos o de los malos?
Soy de los buenos, le dije.
Ah si, ¿Y en qué lugar llegas?
He llegado tercero, sexto, en el puesto 30, 70, 250, 1200...
Depende de la cantidad de personas que se anoten al maratón.
Ufff, entonces. ¿En qué lugar llegan los malos?
Los malos no llegan ni a inscribirse mi colega.
Siempre habrá gente que critica tu vida, tu trabajo, lo que haces y cómo lo haces.
Pero esas personas no se atreven a hacer ni la mitad de lo que haces tú.
Aprendizaje: No dejes que los pensamientos negativos de los demás le quiten valor a lo que haces.

(Compartido por Emilio Frías, en Facebook)
El Niño y la Verdad

sábado, 15 de abril de 2023

DONDE COMIENZA LA CIVILIZACIÓN...

Lo vi en Facebook y me gustó
:

Hace años, un estudiante le preguntó a la antropóloga Margaret Mead cuál consideraba ella que era el primer signo de civilización en una cultura. El estudiante esperaba que Mead hablara de anzuelos, ollas de barro o piedras de moler.

Pero no. Mead dijo que el primer signo de civilización en una cultura antigua era un fémur que se había roto y luego sanado. Mead explicó que en el reino animal, si te rompes una pierna, mueres. No puedes huir del peligro, ir al río a beber o buscar comida. Eres carne de bestias que merodean. Ningún animal sobrevive a una pierna rota el tiempo suficiente para que el hueso sane.

Un fémur roto que se ha curado es evidencia de que alguien se ha tomado el tiempo para quedarse con el que se cayó, ha vendado la herida, le ha llevado a un lugar seguro y le ha ayudado a recuperarse. Mead dijo que ayudar a alguien más en las dificultades es el punto donde comienza la civilización.

 Ira Byock

miércoles, 15 de septiembre de 2021

HACER LA DIFERENCIA

Gillian es una niña de siete años, muy inquieta, que no puede estar sentada en la escuela. Ella continuamente se levanta, se distrae, vuela con pensamientos, y no sigue las lecciones. Sus maestros se preocupan por ella, la castigan, la regañan, recompensan las pocas veces que está atenta, pero nada. Gillian no sabe cómo sentarse y no puede estar atenta. Cuando vuelve a casa, su madre también la castiga. Así que no sólo Gillian tiene malas notas y castigo en la escuela, sino que también sufre de ellos en casa.

Un día, la madre de Gillian es llamada a la escuela. La señora, triste como alguien esperando malas noticias, toma su mano y va a la sala de entrevista. Los profesores hablan de enfermedad, de un desorden obvio. Tal vez sea hiperactividad o tal vez necesite una medicación.

Durante la entrevista llega un viejo maestro que conoce a la niña. Pide a todos los adultos, madre y colegas, que lo sigan en una habitación contigua desde donde todavía se puede ver el salón. Cuando se van, le dice a Gillian que volverán pronto, y enciende una vieja radio con música.

Mientras la chica está sola en la habitación, inmediatamente se levanta y comienza a moverse hacia arriba y hacia abajo persiguiendo la música en el aire con sus pies y su corazón. El maestro sonríe mientras los compañeros y la madre lo miran entre confusión y compasión, como se hace con frecuencia con los viejos. 
Así que él dice:
′′ Ves? Gillian no está enferma, Gillian es bailarina!"

Recomienda que su madre la lleve a una clase de baile y que sus colegas la hagan bailar de vez en cuando. Ella asiste a su primera lección y cuando llega a casa le dice a su madre:
′′ Todos son como yo, nadie puede estar sentado allí!"

En 1981, después de una carrera como bailarina, abriendo su propia academia de baile y recibiendo reconocimiento internacional por su arte, Gillian Lynne se convirtió en la coreógrafa del musical "Cats". Además fue la coreógrafa de “El Fantasma de la Ópera”, fundó su propia productora y ganó todos los premios y reconocimientos de su profesión.

Ojalá todos los niños "diferentes′′ encuentren adultos capaces de darles la bienvenida por lo que son y no por lo que carecen.
Larga vida a las diferencias, a las pequeñas ovejas negras y a las incomprendidas. Ellos son los que crean belleza en este mundo.

(Tomado de Facebook)

viernes, 28 de mayo de 2021

LA SALVACIÓN ETERNA

"Una anciana está planchando un montón de ropa cuando el ángel de la muerte se le acerca y le dice:
-"Ya es hora. ¡Ven!".
La mujer contesta:
-"Bien, pero primero tengo que terminar de planchar la ropa. ¿Quién lo haría si no lo hiciera yo? Y luego tengo que guisar, porque mi hija trabaja en la tienda y necesita comer cuando llegue a casa".
El ángel se marcha y, después de un tiempo, vuelve nuevamente. Se encuentra con la anciana cuando ella está saliendo de casa y le dice:
-"¡Ven, que ya es hora!".
Y la mujer contesta:
-"Pero primero tengo que ir a la residencia de ancianos, donde hay una docena de personas que me están esperando, olvidadas de sus familias. ¿Cómo podría abandonarlas?".
El ángel parte y, después de cierto tiempo, vuelve de nuevo, diciéndole:
-"Ya es hora. ¡Ven!".
La anciana contesta: "Sí, ya sé. Pero, ¿quién llevará a mi nieto al jardín de infancia si yo ya no estoy?".
El ángel suspira y le dice:
-"Bien, esperaré hasta que tu nieto sepa andar solo".
Unos cuantos años más tarde, entrada la noche, la anciana está sentada, sintiéndose muy cansada, y piensa: "En realidad, ahora podría venir el ángel; después de tanto trabajo, la salvación eterna tiene que ser hermosa". El ángel aparece y la mujer le pregunta:
-"¿Me traes la salvación eterna?".
Y el ángel le responde:
-"¿Dónde crees que has estado todo este tiempo?".

Willigis Jager
PARTIDA HACIA UN PAÍS NUEVO

miércoles, 24 de febrero de 2021

TESTIGOS

El ejemplo de los que prefieren morir antes que renunciar a su fe en algunos lugares del mundo es inolvidable y difícil de comprender, es como un diálogo en el que una de las partes parece estar totalmente cargada de odio y la otra aparece totalmente protegida por una fuerte capa de Amor  Cuando escucho  sus historias, y mis ojos no pueden más, me dicen "¡Pero Marcela, por favor, cuando hables de nosotros, pídeles a los cristianos del mundo libre que recen por nosotros! Queremos ser como vosotros, poder leer la Biblia cuando queramos, ir a los templos que están abiertos todo el día, ¡celebrar la Navidad como vosotros!". 

Entonces me viene la visión de las Biblias polvorientas en las estanterías, las Iglesias cerradas, la extraña Navidad que hemos vivido recientemente... Y tengo que responderles: "¡No, no voy a rezar para que ustedes sean como nosotros, sino para que nosotros seamos como ustedes! A mí y a mis vecinos nos gustaría tener vuestra fuerte fe y esperanza en el futuro, y la fuerza para seguir dando a los demás".

Sra. Marcela Szymanski

(En la presentación del Mensaje de Cuaresma  del papa Francisco)

jueves, 25 de junio de 2020

EL PORTERO ANALFABETO

No había en el pueblo peor trabajo que ser portero del prostíbulo.
¿Pero qué otra cosa podría hacer aquel hombre?
El hecho es que nunca había aprendido cómo leer ni escribir, no tenía ninguna otra actividad u ocupación.
Un día, entró como gerente del burdel un joven lleno de ideas, creativo y emprendedor, que decidió modernizar el lugar.


Hizo cambios y llamó a los empleados para dar las nuevas instrucciones.
Al portero le dijo:
-A partir de hoy, usted, además de estar en la entrada, va a preparar un informe semanal donde registrará la cantidad de personas que entran y sus comentarios y quejas sobre los servicios.
–Yo adoraría hacer eso, señor, balbuceó. - Pero no sé leer ni escribir.
- ¡Ah! ¡Cuanto lo siento! Pero si es así, ya no puede seguir trabajando aquí.
- Pero sr, no puede despedirme, he trabajado en esto mi vida entera, no sé hacer otra cosa.
- Mire, lo entiendo, pero no puedo hacer nada por usted. Le daremos una buena indemnización y espero que encuentre algo que hacer. Lo siento y que tenga suerte.
Dicho esto, se dio la vuelta y se fue. El portero se sentía como si el mundo se le derrumbara. ¿Qué hacer?
Recordó que en el prostíbulo, cuando se rompía alguna silla o una mesa, él las arreglaba, con esmero y cariño.
Pensó que esto podría ser una buena ocupación para conseguir un trabajo.

Pero sólo contaba con algunos clavos oxidados y una pinza mal cuidada.
Usaría el dinero de la indemnización para comprar una caja completa de herramientas.
En el pueblo no había casa de herramientas, debería viajar dos días en mula para ir al pueblo más cercano para comprar. Y así lo hizo.

A su regreso, un vecino llamó a su puerta:
- Vengo a preguntar si tiene un martillo para prestarme.
- Sí, acabo de comprarlo, pero lo necesito para trabajar, ya que...
- Bueno, pero yo se lo devolveré mañana muy temprano.
- Si es así, está bien.

A la mañana siguiente, como había prometido, el vecino llamó a la puerta y dijo:
- Mire, yo todavía necesito el martillo. ¿Por qué no me lo vende?
- No, lo necesito para trabajar y además, la ferretería más cercana está a un viaje de dos días, en mula.
- Vamos a hacer un trato - dijo el vecino.
Le pagaré los días de ida y vuelta, más el precio del martillo, ya que está sin trabajo en este momento. ¿Qué piensa?
Realmente, esto le daría trabajo por dos días más. Acepto.
Volvió a montar su mula y viajó.

A su regreso, otro vecino lo esperaba en la puerta de su hogar.
- Hola, vecino. Usted vendió un martillo a nuestro amigo.
Necesito algunas herramientas, estoy dispuesto a pagarle sus días de viaje y una pequeña ganancia mas para que me las compre, porque yo no tengo tiempo para viajar para hacer las compras.
¿Qué piensa?

El ex portero abrió su caja de herramientas y su vecino eligió una pinza, un destornillador, un martillo y un cincel. Pagó y se fue. Y nuestro amigo guardó las palabras que escuchaba: " No tengo tiempo para viajar a hacer las compras”.
Si esto es así, muchos requerirán de él para viajar y traer herramientas.
En el próximo viaje, arriesgó un poco más de dinero, trayendo más herramientas de las que había vendido.
De hecho, podría economizar un poco de tiempo en los viajes.
La noticia comenzó a esparcirse por el pueblo y muchos, queriendo economizar el viaje, hacían encomiendas.
Ahora, como vendedor de herramientas, una vez por semana viajaba y traía lo que necesitaban sus clientes

Con el tiempo, alquiló un galpón para almacenar las herramientas y unos meses más tarde, se compró una vitrina y un escaparate y transformó el galpón en la primera ferretería en el pueblo. Todos estaban contentos y compraban allí.
Ya no viajaba, los fabricantes le enviaban los pedidos. Él era un buen revendedor. Con el tiempo, la gente de los pueblos cercanos preferían comprar en la ferretería, que tener que gastar días en viajes.
Un día se acordó de un amigo suyo que era tornero y herrero y pensó que él podría fabricar las cabezas de los martillos.
Y entonces, por qué no, los destornilladores, los pinzas, los cortadores, etc. ...

Y después estaban los clavos y los tornillos...
En pocos años, se convirtió, con su trabajo, en un fabricante de herramientas rico y próspero.
Un día decidió donar una escuela al pueblo.
En ella, además de la lectura y la escritura, los niños aprendían algún oficio.

En el día de la inauguración de la escuela, el alcalde le entregó las llaves de la ciudad, lo abrazó y le dijo:
- Es con gran orgullo y gratitud que le pedimos que nos conceda el honor de poner su firma en la primera página del libro de actas de esta nueva escuela.
- El honor sería mío, dijo el hombre. Sería una cosa que me daría mucho gusto, firmar ese libro, pero no sé leer ni escribir, soy analfabeta.
- ¿Usted? Dijo incrédulo el alcalde. ¿Construyó un imperio industrial sin saber leer ni escribir? ¡Esto es increíble! Y le preguntó:
- ¿Qué hubiera sido de usted si supiese leer y escribir?

- Eso lo puedo contestar, el hombre dijo con calma: - Si yo supiese leer y escribir... seguiría siendo el PORTERO DEL PROSTÍBULO.

Esta historia es verdadera, y se refiere a un gran industrial llamado ... Valentín Tramontina , fundador de Industrias Tramontina, que hoy cuenta con 10 fábricas, 5.500 empleados, produce 24 millones de unidades varias al mes y exporta bajo su propia marca a más de 120 países - es la única empresa brasileña en esta condición. La ciudad que se menciona es Carlos Barbosa, y está en el interior de Rio Grande do Sul.

Por lo general, las oportunidades son vistas como adversidades.
Las adversidades pueden ser bendiciones.
Las crisis están llenas de oportunidades.
Si alguien le bloquea la puerta, no gaste energía en la confrontación, busque las ventanas.
Recuerde la sabiduría del agua: " El agua nunca discute con sus obstáculos, sino que los rodea”.
Que su vida sea llena de victorias, no importa si son grandes o pequeñas, lo importante es celebrar cada una de ellas.

(Tomado de FACEBOK)

lunes, 24 de septiembre de 2018

HISTORIAS DE SABIDURÍA: SEIKO Y EL DRAGÓN

Hay una historia sobre un hombre llamado Seiko al que le encantaban los dragones. Hizo construir su casa en forma de dragón, fabricaba cometas de papel en forma de dragones y contaba cuentos de dragones a los niños. También le encantaba tallar dragones de madera. Su fama acabo extendiéndose muy lejos, y un día un dragón que pasaba volando por encima de donde él vivía, al ver la forma de la casa de Seiko se dijo: Debo ir a visitarlo, porque se sentirá muy complacido al verme. El dragón descendió y llamo a la puerta, pero al abrirla y verlo Seiko, grito: AHHHHH…. Y el dragón huyo asustado. 

Esta historia trata sobre cómo nos gustan los dragones de papel o nuestras fantasías, nuestras interminables e infinitas fantasías. Nos gustan y nos apegamos a ellas. Nos encanta entretenernos con ellas, pero cuando el verdadero dragón aparece ante nosotros, no queremos enfrentarnos a él.

viernes, 15 de junio de 2018

LA VERDAD Y LA MENTIRA

Cuenta la leyenda, que un día la verdad y la mentira se cruzaron.
-Buen día. Dijo la mentira.
-Buenos días. Contestó la verdad.
-Hermoso día. Dijo la mentira.
Entonces la verdad se asomó para ver si era cierto. Lo era.
-Hermoso día. Dijo entonces la verdad.
-Aún más hermoso está el lago. Dijo la mentira.
Entonces la verdad miró hacia el lago y vio que la mentira decía la verdad y asintió.
Corrió la mentira hacia el agua y dijo... -El agua está aún más hermosa. Nademos.
La verdad tocó el agua con sus dedos y realmente estaba hermosa y confió en la mentira.
Ambas se sacaron las ropas y nadaron tranquilas.
Un rato después salió la mentira, se vistió con las ropas de la verdad y se fue.
La verdad, incapaz de vestirse con las ropas de la mentira comenzó a caminar sin ropas y todos se horrorizaban al verla.
Es así como aún hoy en día la gente prefiere aceptar la mentira disfrazada de verdad y no la verdad al desnudo

domingo, 20 de mayo de 2018

HISTORIAS PARA PENSAR LA FE


En la enfermería de un convento de religiosas el capellán se había propuesto animar la celebración dominical. Prescindió ese día de la casulla, se revistió solamente con un alba y la estola de tierras sureñas que le regalara la ONG sin fronteras. Se sentó en un sencillo taburete a dos pasos del primer banco y saludó sonriendo: Buenos días, hermanas, que el Señor siga estando con nosotros, como lo está continuamente. Y dicho esto, comenzó a compartir desde la fe la vida: la de su semana de ministerios, la del país con sus debates políticos crispados, la el ancho mundo lleno de problemas que podríamos resolver si quisiéramos cambiar…
Una religiosa anciana en silla de ruedas y con dificultad de audición se esforzaba en entender, pero se perdía desconcertada. Al fin preguntó a la acompañante: ¿Qué pasa? ¿Es que hoy no hay misa? Contestó en voz baja la novicia: Hoy, hermana, lo que tenemos es una eucaristía… La veterana contestó: Ah, bueno…  con aire de resignación.

Juan Masiá, S.J.  (Revista VIDA NUEVA, 15 de octubre de 2005).


sábado, 17 de marzo de 2012

A DIOS LE GUSTAN LAS MUJERES


“Una de las cosas que mejor me  salió durante la creación fue el corazón de la mujer

—Hoy he estado celebrando la eucaristía en la Casa Generalicia de unas amigas mías franciscanas. Me recibió sonriente y feliz Lourdes, que cuando era provincial me invitó varias veces a dirigir ejercicios a las hermanas de su provincia y ahora atiende la portería. Durante la cena pregunté por Rosario, la anterior superiora general. Está en una misión de Mozambique. Y la anterior a ella, Carmen, está limpiando culos —con perdón— en una residencia de mayores. Son admirables estas mujeres, Padre. Ellas no saben qué es eso de la erótica del poder; sólo conocen la erótica del servicio y, cuando les corresponde ejercer un ministerio de autoridad, desean que termine pronto para servir otra vez directamente a los pobres.

—Sí, hijo. Una de las cosas que mejor me salió durante la creación fue el corazón de la mujer. Mi Hijo os enseñó a llamarme “Padre”, e hizo bien porque en aquella cultura ni siquiera las mujeres habrían aceptado llamarme “Madre”, pero hoy es distinto. Por eso inspiré a Juan Pablo I para que dijera aquello de que Dios “es padre; más aún, es madre”. Y la inteligencia de las mujeres también me quedó muy bien. Habrás podido comprobar que, cuando dejáis de ponerles trabas para que estudien, obtienen mejores calificaciones que vosotros. Por eso me irrita profundamente que la Iglesia —”mi” Iglesia— esté aprovechando tan poco y tan mal el potencial de las mujeres. Os pediré cuentas por ello; ¡vaya si os las pediré! Sé que no debería decir que me irrito, porque es un antropopatismo, pero no puedo evitarlo.

—¿Es un qué, Padre... maternal?

—Un antropopatismo, hijo, un antropopatismo: atribuir a Dios, o sea a mí, pasiones y sentimientos humanos. Muchas mujeres saben más griego que tú. •


Luis González-Carvajal

miércoles, 14 de marzo de 2012

BUSCANDO AGUA EN EL DESIERTO.


“Era el octavo día de la avería en el desierto y había escuchado la historia del vendedor, bebiendo la última gota de mi provisión de agua:
-¡Ah!-dije al pequeño príncipe- ¡Son muy bellos tus recuerdos, pero todavía no he reparado mi avión y ya no tengo qué beber, y me sentiría feliz, yo también, si pudiera ir muy dulcemente hacia una fuente!
 Pero él seguía hablando de la zorra y la amistad. Y yo pensé: “no mide el peligro”.
Pero me miró y respondió a mi pensamiento:
-Yo también tengo sed…Busquemos un pozo.
-Entonces ¿Tú también tienes sed?
 No respondió a mi pregunta. Solamente me dijo:
-El agua también puede ser buena para el corazón….
Y siguió después:
-El desierto es bello.
 Y era verdad. Siempre amé el desierto. Uno puede sentarse sobre una duna de arena. No se ve nada. No se oye nada. Y, sin embargo, algo resplandece en silencio.
- Lo que embellece el desierto –dijo el pequeño príncipe- es que esconde un pozo en cualquier parte.
 Me sorprendí al comprender de pronto el misterioso resplandor de la arena.
-¡Sí!- dije- ya se trate de la casa, las estrellas o el desierto, lo que los embellece es invisible.
 Como el pequeño príncipe se durmió, lo tomé en mis brazos y me puse nuevamente en camino. Estaba emocionado. Me parecía llevar un frágil tesoro… y me dije: Lo que veo aquí no es más que apariencia, lo más importante es invisible. Y caminando así, descubrí el pozo al clarear el día.

 El pozo al que llegamos no se parecía en nada a los pozos del Sahara. Los pozos del Sahara son simples agujeros cavados en la arena. Este parecía un pozo de pueblo. Pero allí no había pueblo alguno, y yo creía soñar. Es extraño –dijo el pequeño príncipe- todo está preparado: la roldana, el cubo y la soga… Y rió. Tocó la soga, e hizo girar la roldana. Y la roldana gimió como gime una vieja veleta cuando el viento ha dormido mucho tiempo.
-¿Oyes? –Dijo el pequeño príncipe- hemos despertado este pozo y él canta…
 Lentamente levanté el cubo hasta el brocal. Lo puse en firme. En mis oídos seguía el canto de la roldana y en el agua que temblaba todavía vi estremecerse el sol.
-         Tengo sed de esta agua –dijo el pequeño príncipe- dame de beber.
-          Y comprendí lo que él había estado buscando.
 Levanté el cubo hasta sus labios. Todo era dulce como una fiesta. Esta agua era mucho más que un alimento. Había nacido de la marcha bajo las estrellas, del canto de la roldana, del esfuerzo de mis brazos. Era buena para el corazón como una dádiva.
- Los hombres de tu tierra no encuentran lo que buscan – dijo el pequeño príncipe-  Es que los ojos son ciegos. Hay que buscar con el corazón”.

"El Pequeño Principe", de Antoine de Saint Exupery.

viernes, 2 de marzo de 2012

CUANDO TODO SE HA PERDIDO...


“Mientras marchábamos a trompicones durante kilómetros, resbalando en el hielo y apoyándonos continuamente el uno en el otro, no dijimos palabra, pero ambos lo sabíamos: cada uno pensaba en su mujer. De vez en cuando yo levantaba la vista al cielo y veía diluirse las estrellas al primer albor rosáceo de la mañana que comenzaba a mostrarse tras una oscura franja de nubes. Pero mi mente se aferraba a la imagen de mi mujer, a quien vislumbraba con extraña precisión. La oía contestarme, la veía sonriéndome con su mirada franca y cordial. Real o no, su mirada era más luminosa que el sol del amanecer. Un pensamiento me petrificó: por primera vez en mi vida comprendí la verdad vertida en las canciones de tantos poetas y proclamada en la sabiduría definitiva de tantos pensadores. La verdad de que el amor es la meta última y más alta a que puede aspirar el hombre. Fue entonces cuando aprehendí el significado del mayor de los secretos que la poesía, el pensamiento y el credo humanos intentan comunicar: la salvación del hombre está en el amor y a través del amor. Comprendí cómo el hombre, desposeído de todo en este mundo, todavía puede conocer la felicidad —aunque sea sólo momentáneamente— si contempla al ser querido. Cuando el hombre se encuentra en una situación de total desolación, sin poder expresarse por medio de una acción positiva, cuando su único objetivo es limitarse a soportar los sufrimientos correctamente —con dignidad— ese hombre puede, en fin, realizarse en la amorosa contemplación de la imagen del ser querido. Por primera vez en mi vida podía comprender el significado de las palabras: "Los ángeles se pierden en la contemplación perpetua de la gloria infinita."
Delante de mí tropezó y se desplomó un hombre, cayendo sobre él los que le seguían. El guarda se precipitó hacia ellos y a todos alcanzó con su látigo. Este hecho distrajo mi mente de sus pensamientos unos pocos minutos, pero pronto mi alma encontró de nuevo el camino para regresar a su otro mundo y, olvidándome de la existencia del prisionero, continué la conversación con mi amada: yo le hacía preguntas y ella contestaba; a su vez ella me interrogaba y yo respondía.
"¡Alto!" Habíamos llegado a nuestro lugar de trabajo. Todos nos abalanzamos dentro de la oscura caseta con la esperanza de obtener una herramienta medio decente. Cada prisionero tomaba una pala o un zapapico.
"¿Es que no podéis daros prisa, cerdos?" Al cabo de unos minutos reanudamos el trabajo en la zanja, donde lo dejamos el día anterior. La tierra helada se resquebrajaba bajo la punta del pico, despidiendo chispas. Los hombres permanecían silenciosos con el cerebro entumecido. Mi mente se aferraba aún a la imagen de mi mujer. Un pensamiento me asaltó: ni siquiera sabía si ella vivía aún. Sólo sabía una cosa, algo que para entonces ya había aprendido bien: que el amor trasciende la persona física del ser amado y encuentra su significado más profundo en su propio espíritu, en su yo íntimo. Que esté o no presente, y aun siquiera que continúe viviendo deja de algún modo de ser importante. No sabía si mi mujer estaba viva, ni tenía medio de averiguarlo (durante todo el tiempo de reclusión no hubo contacto postal alguno con el exterior), pero para entonces ya había dejado de importarme, no necesitaba saberlo, nada podía alterar la fuerza de mi amor, de mis pensamientos o de la imagen de mi amada. Si entonces hubiera sabido que mi mujer estaba muerta, creo que hubiera seguido entregándome —insensible a tal hecho— a la contemplación de su imagen y que mi conversación mental con ella hubiera sido igualmente real y gratificante: "Ponme como sello sobre tu corazón... pues fuerte es el amor como la muerte". (Cantar de los Cantares, 8,6.)”

“El hombre en busca de sentido” (Viktor Frankl)

martes, 26 de abril de 2011

PARA VER EL SOL

Recorría un peregrino un largo camino cuando un día pasó junto a lo que le pareció un monje sentado en el campo. Más allá había unos hombres que trabajaban en un edificio de piedra.
- Tienes aspecto de ser un monje – le dijo el peregrino.
- Lo soy –contestó el monje.
- ¿Quiénes son los que trabajan en la abadía?
- Mis monjes. Yo soy el abad.
- Es agradable ver cómo se levanta un monasterio –Comentó el peregrino.
- Lo están echando abajo. –Dijo el abad.,
- ¿Pero para qué?
- Para poder ver salir el sol al amanecer.

(T. Moore. Reflexiones).