sábado, 5 de octubre de 2019

FE ES CONFIAR Y ES VER MÁS LEJOS

Este domingo toca hablar de la FE. Los apóstoles piden a Jesús más fe, y Jesús les dice que es suficiente tener poca para hacer mucho, pero esa fe no puede estar fundada en nuestras obras o capacidades o servicios, sino en descubrir nuestro lugar en el proyecto de Dios para el mundo. La fe es algo misterioso, que recibimos un día sin buscarlo, sin merecerlo, y que luego encuentra en la práctica religiosa fundamentos, alimento y estructura para crecer y servir. La comunidad es un elemento básico de la fe, porque me recuerda que no soy el centro de nada, sino parte de algo más grande. La fe no son nuestras creencias, a menudo supersticiosas, ni tampoco repetir dogmas, cumplir mandamientos, celebrar ritos; todo eso brota de la fe, y sirve para sostenerla. Pero la fe es otra cosa. La FE ES CONFIAR, y no solo "en Dios", como suele decirse, sino en la Realidad que el sustenta, en la vida que vivimos, en el prójimo que camina a mi lado. La FE es la fuerza de mi vida, el sostén de mi esperanza, el camino del amor. No se trata de "cantidad", sino de calidad. Los discípulos miran a Jesús cuando les habla y enseña, y seguramente se piensan muy lejos de él, y eso los angustia. Por eso dicen: auméntanos la fe. La mirada de Jesús, amorosa como la del Padre, les invita a CONFIAR, a trabajar por el Reino, como buenos administradores, y olvidarse de todo lo demás. "El injusto tiene el alma hinchada, pero el justo vivirá por su fe", dice el profeta. Tratemos de pensar lo que significa tener el alma hinchada, luego que los domingos anteriores la Palabra nos ha invitado a aligerar nuestro equipaje, a no cerrarnos y ser indiferentes a la suerte de los otros; también podemos convertirnos en "consumidores" y acumuladores de lo religioso. 
Y luego recordemos que la FE tiene mucho que ver con VER; el profeta contempla el futuro en medio del desastre, y Pablo dice a Timoteo: "Ten delante la VISIÓN que yo te di, y vive con fe y amor en Cristo Jesús". Buscamos respuestas inmediatas a nuestros reclamos a Dios, y él nos responde abriéndonos a la ESPERANZA, a una espera diligente y comprometida con la plenitud que está por venir.
Sin FE es imposible entender nuestra relación con Dios, fundada en la gratuidad y el agradecimiento (Nosotros somos pura necesidad, Dios es puro DON). Sin FE no entenderíamos por qué estamos invitados a un banquete al que fuimos llevados desde los caminos del mundo, sin que contaran méritos o deméritos. Sin la FE, nos quedaría simplemente una religión de costumbre y cumplimiento, que no hace crecer ni madurar. 
Es la FE la que nos hace VIVIR.

Fray Manuel de Jesús, ocd.

Coda: Importante distinguir la FE de las creencias y las supersticiones; es la FE, la confianza, la que permite a Dios ser Dios y ponernos en el camino de lo nuevo, de lo inesperado.

miércoles, 2 de octubre de 2019

LA DIGNIDAD NO SE NEGOCIA

En el primer día de clase, el profesor de “Introducción al Derecho” entró al aula y lo primero que hizo fue pedir el nombre de un estudiante que estaba sentado en la primera fila:

¿Cuál es su nombre?
Mi nombre es Nelson, Señor.
¡Fuera de mi clase y no vuelva nunca más! – Gritó el maestro desagradable.
Nelson estaba desconcertado. Cuando volvió en sí, se levantó rápidamente recogió sus cosas y salió del aula.
Todo el mundo estaba asustado e indignado, pero nadie habló.
¡Muy bien! – Vamos a empezar, dijo el profesor.
¿Para qué sirven las leyes? preguntó el maestro – los estudiantes seguían asustados, pero poco a poco empezaron a responder a su pregunta:
Para tener un orden en nuestra sociedad.
¡No! – Respondió el profesor.
Para cumplirlas.
¡No!
Para que las personas equivocadas paguen por sus acciones.
¡No!
¿Alguien sabe la respuesta a esta pregunta!
Para que se haga justicia – una muchacha habló con timidez.
¡Por fin! Es decir, por la justicia.
Y ahora, ¿qué es la justicia?
Todos empezaron a molestarse por la actitud tan vil del profesor.
Sin embargo, continuaron respondiendo:
A fin de salvaguardar los derechos
humanos …
Bien, ¿qué mas ? – preguntó el maestro.
Para diferenciar el bien del mal, para recompensar a aquellos que hacen el bien …
Ok, no está mal, pero respondan a esta pregunta:
“¿Actué correctamente al expulsar a Nelson del aula?”
Todos estaban en silencio, nadie respondió.
Quiero una respuesta por unanimidad!
¡No! – Todos contestaron con una sola voz.
Se podría decir que he cometido una injusticia?
¡Sí!
¿Y por qué nadie hizo nada al respecto? Para que queremos leyes y reglas, si no tenemos la voluntad necesaria para practicarlas? Cada uno de ustedes tiene la obligación de hablar cuando es testigo de una injusticia. Todos. ¡No vuelvan a estar en silencio, nunca más! Vayan a buscar a Nelson – dijo. Después de todo, él es el maestro, yo soy un estudiante de otro curso.
Aprendan que cuando no defendemos nuestros derechos, se pierde la dignidad y la dignidad no puede ser negociada.

"CUALQUIER INJUSTICIA CONTRA UNA SOLA PERSONA, REPRESENTA UNA AMENAZA PARA TODAS LAS DEMÁS" (Montesquieu)

(Tomado de Facebook)

lunes, 30 de septiembre de 2019

COMUNIDAD CRISTIANA Y CATEQUESIS

1. La comunidad cristiana es el lugar y el signo a través del cual se realiza la salvación que Dios ofrece a los seres humanos en Jesucristo.  El creyente, niño o adulto, recibe una "imagen" de Jesús en la Iglesia y en la catequesis. ¿Qué Jesús presentamos como Iglesia? ¿Qué Jesús presentamos en la catequesis?

2. Por medio de la catequesis, la Iglesia comunica lo que ella es. La catequesis es inseparable de la vida de la Iglesia. Todo proceso catequetico debe suponer para quien lo sigue  y para quien lo ofrece una auténtica experiencia de comunidad, de Iglesia. El catecúmeno debe tomar, de forma progresiva, conciencia de lo que la Iglesia cree, vive, celebra y anuncia; son los pasos de la propia catequesis. 

No puede prescindir de la comunidad.
No puede estar al margen de ella.
Necesita el testimonio de la comunidad.
Necesita preparar para la comunidad. 

3. Por eso, la fe cristiana no es una realidad individual sino comunitaria. La adhesión a Jesús, el Señor, nace y se desarrolla dentro de la comunidad cristiana. Para ello es indispensable promover:

La reunión en grupos.
Compartir la propia fe con otros, realizar la experiencia de la vida fraterna.
Adquirir actitudes evangélicas: creatividad, participación y búsqueda en común, comprensión más profunda y cercanía a la Palabra de Dios, participar de la vida eclesial.
  
¿Qué conclusiones sacamos de todo lo anterior?

- que no debe prepararse a nadie solo.
-que deben crearse vínculos humanos entre los que se preparan.
-que la catequesis no es meramente un lugar donde aprender buenos modales.
-que no puede haber catequesis sin participación  e incorporación a la comunidad.
-que ningún manual de catequesis puede sustituir a la Biblia.
-que debe procurarse en el grupo de catecúmenos el compartir las experiencias de fe, personales, familiares, comunitarias.

4. Todos los miembros de la comunidad deben considerarse comprometidos en la acción catequética, y por tanto en buscar y formas catequistas, respaldar y apoyar en esta tarea, ofreciendo los medios necesarios. Es a través de la catequesis que se construye y se renueva la comunidad eclesial. 

Resumiendo, algunas ideas pastorales:

1. Identidad del catequista: Es un ministerio laical, un mandato que encomienda la comunidad, una tarea que es parte de mi compromiso cristiano, una dimensión importante de mi fe. .
2. Promover la auto formación: El grupo no debe sentirse un mero receptor, sino protagonista y partícipe del mensaje. No es una escuela, con maestro y alumnos, sino la comunidad, con un cristiano adulto que da testimonio de su fe. Así debe establecerse una relación interpersonal entre catequistas y catequizados, donde cada uno se sienta acogido y respetado como  persona, cultivando así el amor fraterno. También el catequista aprende mucho de su grupo de catequesis. 
3. Tareas de la catequesis: en relación con las necesidades y carencias concretas de cada lugar, debe trabajarse en cuatro dimensiones: humana (valores), cristiana (principios de la fe), eclesial (sentido de pertenencia a la comunidad), y orante (elemento esencial del cristiano).

Fray Manuel de Jesús
(Estas ideas fueron escritas hace ya algunos años como preparación para la catequesis en la parroquia en la que entonces servía; lo he conservado y creo que conserva actualidad y puede ser útil)

domingo, 29 de septiembre de 2019

HACER LAS PACES CON NUESTRA DEBILIDAD

La mayoría sentimos hacia Dios un temor instintivo basado en nuestra propia debilidad. Incluso tememos a otros humanos de quienes pensamos que pueden vernos tal como somos. De hecho, somos seres que cometemos errores que a veces nos han  perjudicado a nosotros mismos o a otras personas. Pues bien, tenemos, o bien conseguir sentirnos cómodos con nuestra condición humana, o bien seguir adelante fingiendo que no es verdadera, en cuyo caso tendremos que continuar ocultándonos tras nuestro fingimiento.Naturalmente, no se trata de que simplemente nos hundamos o nos rindamos ante la debilidad humana, sino que debemos aprender a sentirnos cómodos siendo fragmentarios. 

Todos hemos pecado y pecaremos de nuevo. Por eso resulta extremadamente importante conocer a Jesús, que viene como Médico Divino y visita personalmente a quienes estamos enfermos. Resulta sumamente importante conocer al Jesús que es Buen Pastor, porque no tengo que olvidar que nos está buscando a nosotros, las ovejas descarriadas, y que se alegra cuando nos encuentra.

 Me gusta volver una y otra vez sobre la parábola del hijo pródigo. Yo, y todos, somos ese hijo pródigo que malgasta sus dones en tantas vanidades y niñerías. Siento un profundo remordimiento, porque he sido tan desagradecido... Preparo mis palabras con cuidado y miedo: No puedo pedirte que me recibas como un hijo. Acéptame como jornalero. Por favor, simplemente recíbeme... Armado con mi acto de contrición, nacido de la soledad y la necesidad, emprendo el regreso a casa. Mis pasos son vacilantes e inciertos. Pero mi Abba-Padre me ve llegar y sale corriendo a mi encuentro. Me toma en sus brazos y solloza de alivio: estás en casa, me dice, es lo único que yo quería, estás en casa. 

 En su parábola, Jesús me asegura que así me da su bienvenida el Abba-Dios que me ama. He tenido que leer la parábola una y otra vez; he tenido que hacer el largo viaje a casa en más de una ocasión. Poco a poco, voy logrando comprender el benévolo amor y la clemente misericordia de Dios.

(Ideas de  John Powell)

sábado, 28 de septiembre de 2019

LÁZARO SIGUE SENTADO A NUESTRA PUERTA...

Este domingo leemos en nuestras celebraciones eucarísticas la conocida parábola de San Lucas que comienza diciendo: "Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino, y banqueteaba todos los días espléndidamente. Un pobre llamado Lázaro estaba echado en el portal, cubierto de llagas;habría querido llenarse el estómago con lo que caía de la mesa del rico; por el contrario, incluso se le acercaban los perros para lamer las llagas." Tanta fuerza ha tenido la imagen de este pobre hombre llamado Lázaro que para mucha gente es tan o más real que el otro Lázaro, resucitado por Jesús y luego, según la tradición, obispo o líder de una comunidad cristiana. 

Esta parábola, con la del "buen samaritano" y la del "juicio universal", constituye  una denuncia de lo que el Evangelio considera el mayor mal: la indiferencia, justo lo opuesto a la compasión, que ocupa un lugar central en el mensaje de Jesús. 


"Los Lázaro,
los hijos de la calle,
los parias de siempre,
los sin techo,
los sin trabajo,
los desarraigados,
los apátridas,
los sin papeles,
los mendigos,
los pelagatos,
los andrajosos,
los pobres de solemnidad,
los llenos de llagas,
los sin derechos,
los espaldas mojadas,
los estómagos vacíos,
los que no cuentan,
los marginados,
los fracasados,
los santos inocentes,
los dueños de nada,
los perdedores,
los que no tienen nombre,
los nadie...
Los lázaros,
que no son aunque sean,
que no leen sino deletrean,
que no hablan idiomas sino dialectos,
que no cantan sino que desentonan,
que no profesan religiones sino supersticiones,
que no tienen lírica sino tragedia,
que no acumulan capital sino deudas,
que no hacen arte sino artesanía,
que no practican cultura sino costumbrismo,
que no llegan a ser jugadores sino espectadores,
que no son reconocidos ciudadanos sino extranjeros,
que no llegan a protagonistas sino a figurantes,
que no pisan alfombras sino tierra,
que no logran créditos sino desahucios,
que no innovan sino que reciclan,
que no suben a yates sino a pateras,
que no son profesionales sino peones,
que no llegan a la universidad sino a la enseñanza elemental,
que no se sientan a la mesa sino en el suelo,
que no reciben medicinas sino lamidas de perros,
que no se quejan sino que se resignan,
que no tienen nombre sino número,
que no son seres humanos sino recursos humanos...
Los lázaros,
los que se avergüenzan y nos avergüenzan,
pueblan nuestra historia,
fueron tus predilectos
y están muy presentes en tu evangelio.
Los lázaros
pertenecen a nuestra familia
aunque no aparezcan en la fotografía,
y serán ellos quienes nos devuelvan la identidad
y la dignidad perdidas." (Florentino Uribari)

 Los varios comentarios que he revisado esta vez coinciden en afirmar que no se trata de confrontar la realidad de la vida presente con lo que pasará después de la muerte (que acaba posponiendo la justicia en el "más allá"), sino de dos maneras de vivir el presente. 

Ese abismo que separa a Lázaro del hombre rico es la INDIFERENCIA ante el sufrimiento de los demás; Lázaro estaba a la puerta del rico, y este no lo veía. No se dice que el rico fuera mala persona, pues llama padre a Abrahán y este a su vez le llama hijo. Las riquezas, la acumulación de bienes materiales, pueden hacer pensar a las personas que están por encima de los demás, y así pueden dejar de ver a los otros como semejantes en dignidad y derechos. La parábola es una llamada de atención: crucemos ahora ese pequeña distancia que nos separa del pobre, y no dejemos que se convierta en un abismo. 

Lázaro yacía a las puertas del rico, pero él no lo veía, y surge la pregunta: ¿Por qué?... Se ha dicho que educar es enseñar a ver, y este hombre rico no veía bien, hasta que la situación cambió, y entonces sí vio... "Cuesta mucho aprender a ver... Ser cristiano es aprender a ver al modo de Jesús". Ese mismo Jesús que, siendo rico, se hizo pobre, y nos vio, a todos, a nosotros, a cada Lázaro de este mundo.

Pero el evangelista sabe también de la dureza del corazón humano, por eso insiste tanto en el tema; sabe que "ni aunque resucite un muerto" el corazón se ablandará para ver en los otros verdaderos hermanos. Por eso la Palabra proclamada una y otra vez nos invita a la VERDADERA CONVERSIÓN DEL CORAZÓN. Dios no está "en lo alto", no basta con una vida de piedad y cumplimiento; es necesario salir a BUSCAR A DIOS EN EL POBRE. 

Fray Manuel de Jesús.

viernes, 27 de septiembre de 2019

CLERICALISMO, RIGIDEZ, PROSELITISMO...

“El clericalismo tiene como consecuencia directa la rigidez. Una de las dimensiones del clericalismo es la fijación moral exclusiva en el sexto mandamiento (...). Uno se concentra en el sexo y, después, no se le da peso a la injusticia social, a la calumnia, a los chismes, a las mentiras. Hoy la Iglesia tiene necesidad de una profunda conversión en este aspecto”. El Papa Francisco arremetió con dureza contra los rigoristas, obsesionados con el sexo y el poder, durante su diálogo con los jesuitas de Mozambique y Madagascar, durante su reciente viaje a África.

La conversación, reproducida íntegramente por La Civiltá Catttolica, gira en buena medida en torno a los riesgos del clericalismo, que “conduce a la hipocresía”. “El clericalismo es esencialmente hipócrita”, sostiene Bergoglio. Más aún: “El clericalismo es una verdadera perversión en la Iglesia”, porque “pretende que el pastor esté siempre delante, establece una ruta y castiga con la excomunión a quien se aleja de la grey. En síntesis: es justo lo opuesto a lo que hizo Jesús. El clericalismo condena, separa, frustra, desprecia al pueblo de Dios”.


“La piedad popular tiene cosas que corregir, sí, pero expresa la soberanía del pueblo santo de Dios, sin clericalismo. El clericalismo confunde el «servicio» presbiteral con la «potencia» presbiteral. El clericalismo es ascenso y dominio”, prosigue el Papa, quien invita a no olvidar la dinámica del servicio, para que no venza el deseo “de ser «promovidos» al altar”.

Durante la conversación, el Papa se refiere a la reconciliación entre los mozambiqueños. “No es fácil reconstruir una sociedad dividida. Vosotros vivís en un país que ha atravesado luchas entre hermanos”, rememora Francisco, quien añade que “sabemos que a veces lo óptimo es enemigo de lo bueno y, en un momento de reconciliación, hay que tragarse muchos sapos. En este proceso es preciso enseñar a tener paciencia”.

Otro de los puntos eje del diálogo fue la diferencia entre evangelización y proselitismo. En este punto, el Papa reivindicó los artículos que en 2017 publicaron, en La Civiltà Cattolica Antonio Spadaro sj., y Marcelo Figueroa sobre “el ecumenismo del odio” y la “teología de la prosperidad”. “Al leerlos verás que hay sectas que verdaderamente no pueden definirse como cristianas. Predican a Cristo, sí, pero su mensaje no es cristiano. Nada que ver con la predicación de un luterano o de otro cristiano evangélico serio”.
El proselitismo no es cristiano

Y es que, como ha repetido en varias ocasiones, “el proselitismo no es cristiano”. “La evangelización libera. En cambio, el proselitismo hace perder la libertad.”, añade el Papa. “En la evangelización el protagonista es Dios, en el proselitismo lo es el yo”.

Francisco admite que “el proselitismo está extendido, bien lo sabemos. Pero no debe estarlo entre nosotros. Debemos evangelizar, que es algo muy distinto del proselitismo”. Y es que “la evangelización no viola nunca la conciencia: anuncia, siembra y ayuda a crecer. Ayuda. En cambio, quienquiera que haga proselitismo viola la conciencia de las personas: no las hace libres, las hace depender”.


Sobre si ha cambiado algo en su fe al ser elegido Papa, Francisco se toma su tiempo para contestar. “Fundamentalmente, mi experiencia de Dios no ha cambiado. Sigo siendo siempre el mismo de antes. Sí, advierto un sentimiento de mayor responsabilidad, sin duda”.


“Le hablo al Señor como antes. Siento que me da la gracia que me hace falta para el tiempo presente. Pero el Señor me la daba también antes. Y, además, cometo los mismos pecados que antes. La elección a papa no me ha convertido de golpe, de modo de hacerme menos pecador que antes. Soy y sigo siendo un pecador. Por eso me confieso cada dos semanas”.


Tras admitir que nunca le habían planteado esa pregunta, Francisco reitera que “mi relación con el Señor no ha cambiado, aparte de un mayor sentimiento de responsabilidad y de una oración de intercesión que se ha ampliado al mundo y a toda la Iglesia. Pero las tentaciones son las mismas y también los pecados. El solo hecho de que ahora yo me vista todo de blanco no me ha hecho para nada menos pecador y más santo que antes”.


“No hay magia alguna en el haber sido elegido papa. El cónclave no funciona por magia”, concluye. “Si la Iglesia ora por el Papa, esto es una gracia. Yo siento de verdad continuamente la necesidad de pedir la limosna de la oración. La oración del pueblo sostiene”.

Finalmente, Francisco condenó “la xenofobia y la aporofobia”, que “son hoy parte de una mentalidad populista que no deja soberanía a los pueblos. La xenofobia destruye la unidad del pueblo, también la del pueblo de Dios. Y el pueblo somos todos nosotros”.

Para el Papa, “hoy estamos tentados por una forma de sociología esterilizada. Parece que se considera a un país como si fuese un quirófano, donde todo está esterilizado: mi raza, mi familia, mi cultura… como si se tuviese miedo de ensuciarla, mancharla, infectarla. Se quiere bloquear ese proceso tan importante que da vida a los pueblos y que es el mestizaje. Mezclar te hace crecer, te da nueva vida. Desarrolla cruces, mutaciones, y confiere originalidad”.

(Tomado de: Religión Digital)

sábado, 21 de septiembre de 2019

NO PODEMOS SERVIR A DIOS Y AL DINERO (Domingo XXV, C)


Para este domingo el pasaje del Evangelio que meditamos, como Iglesia, resulta un poco confuso, porque en una primera lectura puede parecer que Jesús propone como modelo para el discípulo a un hombre deshonesto, corrupto, alguien que ha defraudado la confianza que ha puesto en él su empleador. Tendremos que leer con más detenimiento el pasaje de San Lucas para entender mejor que no se trata de alabar el mal obrar, sino de llamar la atención sobre la sagacidad de aquellos que obran según el mundo, lamentando que los hijos de la luz no actúan de ese mismo modo. 

 Una vez más la Palabra habla de la relación del discípulo con los bienes materiales, con el dinero, con aquello que vamos consiguiendo, acumulando, a lo largo de la vida. ¿Para qué nos servirá? Dice Jesús: gánense amigos con todo eso, con el dinero lleno de injusticia, para que ellos sean oportunidad y no obstáculo para ser recibidos en el Cielo.  No se dejen robar el corazón con el afan de tener y poseer y sean fieles a su condición de hijos de Dios, con un corazón libre frente a las cosas de este mundo, en el que hay un solo absoluto. No es posible servir a dos amos, no hay dos dioses, sino un solo Dios, y todo a de usarse para ayudar, servir, contribuir a la construcción del Reino. 

 Vivimos en un mundo injusto, lleno de desigualdad, pobreza extrema, explotación y abuso; el Dios de Jesús "levanta de la basura al pobre", por eso si somos suyos, si hablamos en su nombre, debemos obrar del mismo modo. La Segunda Lectura nos invita a trabajar en ese sentido, con la oración, y también con el obrar, libres de odios y divisiones, para con los bienes materiales que hemos adquirido nos hagamos un lugar en la mesa del Reino.