jueves, 10 de octubre de 2019

LA GRATITUD FRENTE AL DESALIENTO

El relato evangélico del próximo domingo (Lc 17, 11-19) marca un contraste entre el agradecimiento y la ingratitud; sobre ello habla la siguiente historia:

En una ocasión, el demonio organizó una exposición con todas las herramientas que usaba para engañar y dañar a los humanos. Al enterarse, un ermitaño se acercó al lugar y, entrando en el recinto, observó que había una pared inmensa dedicada a un solo objeto. Al aproximarse, vio un cartel en el que podía leerse:DESALIENTO.  Sorprendido, se dirigió al demonio para preguntarle si realmente esa herramienta era tan peligrosa. Este le contestó que era así: Si consigues que una persona se desaliente o desanime, la llevarás donde tú quieras. Intrigado y preocupado, el ermitaño volvió a preguntar por el remedio que podía contrarrestarla, y el demonio le respondió: El único remedio es la gratitud. Una persona agradecida jamás se desalentará".

El desaliento es característico del ego que ve frustrados sus proyectos. La actitud sabia, sin embargo, empieza por la gratitud: de entrada, dar gracias por todo lo que es. Lo que es, es lo que ahora tiene que ser. Por eso no cabe  sino la aceptación liberadora y la gratitud incondicional.

Enrique Martínez Lozano
Otro modo de leer el Evangelio
DDB

lunes, 7 de octubre de 2019

EL PRÓJIMO ES LA REVELACIÓN DE DIOS PARA NOSOTROS

"Lo importante, lo principal, es amar a Dios. Pero Dios viene hasta nosotros en el prójimo. El prójimo es la revelación de Dios para nosotros. Por esto, hemos de amar también al prójimo con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas y con todo el entendimiento".

"La condición del prójimo no depende de la raza, del parentesco, de la simpatía, de la cercanía o de la religión. La humanidad no está dividida en prójimo y no prójimo. Para que sepas quién es tu prójimo debes acercarte, verlo y moverte a compasión. Si tú te aproximas, te acercas, el otro será tu prójimo. Depende de ti y no del otro"

"No se trata de desarrollar una religión del culto, de la moral, de las prescripciones legalistas; se trata de hacer prójimos de Cristo a todas las mujeres y hombres que encontramos, heridos, sobre los caminos de nuestro mundo. Se trata de aplazar nuestros minuciosos programas para dar prioridad a la compasión y al servicio a los muchos heridos de este mundo, y así ungirlos con el aceite de la misericordia y con el vino del amor. Se trata de construir una humanidad nueva, mediante la fe en Cristo, buen samaritano, cada día más cercana a la bondad salvadora de Dios".

Gracias Padre, porque en Cristo, el buen samaritano, sales siempre al encuentro del hombre caído. Tú no nos dejas solos en las lágrimas y en la noche, sino que nos recoges en el hogar de tus manos. Haz que por tu gracia demos eso mismo a los demás. Amén.

(Tomado de: Pan de la Palabra 2019, San Pablo)

sábado, 5 de octubre de 2019

FE ES CONFIAR Y ES VER MÁS LEJOS

Este domingo toca hablar de la FE. Los apóstoles piden a Jesús más fe, y Jesús les dice que es suficiente tener poca para hacer mucho, pero esa fe no puede estar fundada en nuestras obras o capacidades o servicios, sino en descubrir nuestro lugar en el proyecto de Dios para el mundo. La fe es algo misterioso, que recibimos un día sin buscarlo, sin merecerlo, y que luego encuentra en la práctica religiosa fundamentos, alimento y estructura para crecer y servir. La comunidad es un elemento básico de la fe, porque me recuerda que no soy el centro de nada, sino parte de algo más grande. La fe no son nuestras creencias, a menudo supersticiosas, ni tampoco repetir dogmas, cumplir mandamientos, celebrar ritos; todo eso brota de la fe, y sirve para sostenerla. Pero la fe es otra cosa. La FE ES CONFIAR, y no solo "en Dios", como suele decirse, sino en la Realidad que el sustenta, en la vida que vivimos, en el prójimo que camina a mi lado. La FE es la fuerza de mi vida, el sostén de mi esperanza, el camino del amor. No se trata de "cantidad", sino de calidad. Los discípulos miran a Jesús cuando les habla y enseña, y seguramente se piensan muy lejos de él, y eso los angustia. Por eso dicen: auméntanos la fe. La mirada de Jesús, amorosa como la del Padre, les invita a CONFIAR, a trabajar por el Reino, como buenos administradores, y olvidarse de todo lo demás. "El injusto tiene el alma hinchada, pero el justo vivirá por su fe", dice el profeta. Tratemos de pensar lo que significa tener el alma hinchada, luego que los domingos anteriores la Palabra nos ha invitado a aligerar nuestro equipaje, a no cerrarnos y ser indiferentes a la suerte de los otros; también podemos convertirnos en "consumidores" y acumuladores de lo religioso. 
Y luego recordemos que la FE tiene mucho que ver con VER; el profeta contempla el futuro en medio del desastre, y Pablo dice a Timoteo: "Ten delante la VISIÓN que yo te di, y vive con fe y amor en Cristo Jesús". Buscamos respuestas inmediatas a nuestros reclamos a Dios, y él nos responde abriéndonos a la ESPERANZA, a una espera diligente y comprometida con la plenitud que está por venir.
Sin FE es imposible entender nuestra relación con Dios, fundada en la gratuidad y el agradecimiento (Nosotros somos pura necesidad, Dios es puro DON). Sin FE no entenderíamos por qué estamos invitados a un banquete al que fuimos llevados desde los caminos del mundo, sin que contaran méritos o deméritos. Sin la FE, nos quedaría simplemente una religión de costumbre y cumplimiento, que no hace crecer ni madurar. 
Es la FE la que nos hace VIVIR.

Fray Manuel de Jesús, ocd.

Coda: Importante distinguir la FE de las creencias y las supersticiones; es la FE, la confianza, la que permite a Dios ser Dios y ponernos en el camino de lo nuevo, de lo inesperado.

miércoles, 2 de octubre de 2019

LA DIGNIDAD NO SE NEGOCIA

En el primer día de clase, el profesor de “Introducción al Derecho” entró al aula y lo primero que hizo fue pedir el nombre de un estudiante que estaba sentado en la primera fila:

¿Cuál es su nombre?
Mi nombre es Nelson, Señor.
¡Fuera de mi clase y no vuelva nunca más! – Gritó el maestro desagradable.
Nelson estaba desconcertado. Cuando volvió en sí, se levantó rápidamente recogió sus cosas y salió del aula.
Todo el mundo estaba asustado e indignado, pero nadie habló.
¡Muy bien! – Vamos a empezar, dijo el profesor.
¿Para qué sirven las leyes? preguntó el maestro – los estudiantes seguían asustados, pero poco a poco empezaron a responder a su pregunta:
Para tener un orden en nuestra sociedad.
¡No! – Respondió el profesor.
Para cumplirlas.
¡No!
Para que las personas equivocadas paguen por sus acciones.
¡No!
¿Alguien sabe la respuesta a esta pregunta!
Para que se haga justicia – una muchacha habló con timidez.
¡Por fin! Es decir, por la justicia.
Y ahora, ¿qué es la justicia?
Todos empezaron a molestarse por la actitud tan vil del profesor.
Sin embargo, continuaron respondiendo:
A fin de salvaguardar los derechos
humanos …
Bien, ¿qué mas ? – preguntó el maestro.
Para diferenciar el bien del mal, para recompensar a aquellos que hacen el bien …
Ok, no está mal, pero respondan a esta pregunta:
“¿Actué correctamente al expulsar a Nelson del aula?”
Todos estaban en silencio, nadie respondió.
Quiero una respuesta por unanimidad!
¡No! – Todos contestaron con una sola voz.
Se podría decir que he cometido una injusticia?
¡Sí!
¿Y por qué nadie hizo nada al respecto? Para que queremos leyes y reglas, si no tenemos la voluntad necesaria para practicarlas? Cada uno de ustedes tiene la obligación de hablar cuando es testigo de una injusticia. Todos. ¡No vuelvan a estar en silencio, nunca más! Vayan a buscar a Nelson – dijo. Después de todo, él es el maestro, yo soy un estudiante de otro curso.
Aprendan que cuando no defendemos nuestros derechos, se pierde la dignidad y la dignidad no puede ser negociada.

"CUALQUIER INJUSTICIA CONTRA UNA SOLA PERSONA, REPRESENTA UNA AMENAZA PARA TODAS LAS DEMÁS" (Montesquieu)

(Tomado de Facebook)

lunes, 30 de septiembre de 2019

COMUNIDAD CRISTIANA Y CATEQUESIS

1. La comunidad cristiana es el lugar y el signo a través del cual se realiza la salvación que Dios ofrece a los seres humanos en Jesucristo.  El creyente, niño o adulto, recibe una "imagen" de Jesús en la Iglesia y en la catequesis. ¿Qué Jesús presentamos como Iglesia? ¿Qué Jesús presentamos en la catequesis?

2. Por medio de la catequesis, la Iglesia comunica lo que ella es. La catequesis es inseparable de la vida de la Iglesia. Todo proceso catequetico debe suponer para quien lo sigue  y para quien lo ofrece una auténtica experiencia de comunidad, de Iglesia. El catecúmeno debe tomar, de forma progresiva, conciencia de lo que la Iglesia cree, vive, celebra y anuncia; son los pasos de la propia catequesis. 

No puede prescindir de la comunidad.
No puede estar al margen de ella.
Necesita el testimonio de la comunidad.
Necesita preparar para la comunidad. 

3. Por eso, la fe cristiana no es una realidad individual sino comunitaria. La adhesión a Jesús, el Señor, nace y se desarrolla dentro de la comunidad cristiana. Para ello es indispensable promover:

La reunión en grupos.
Compartir la propia fe con otros, realizar la experiencia de la vida fraterna.
Adquirir actitudes evangélicas: creatividad, participación y búsqueda en común, comprensión más profunda y cercanía a la Palabra de Dios, participar de la vida eclesial.
  
¿Qué conclusiones sacamos de todo lo anterior?

- que no debe prepararse a nadie solo.
-que deben crearse vínculos humanos entre los que se preparan.
-que la catequesis no es meramente un lugar donde aprender buenos modales.
-que no puede haber catequesis sin participación  e incorporación a la comunidad.
-que ningún manual de catequesis puede sustituir a la Biblia.
-que debe procurarse en el grupo de catecúmenos el compartir las experiencias de fe, personales, familiares, comunitarias.

4. Todos los miembros de la comunidad deben considerarse comprometidos en la acción catequética, y por tanto en buscar y formas catequistas, respaldar y apoyar en esta tarea, ofreciendo los medios necesarios. Es a través de la catequesis que se construye y se renueva la comunidad eclesial. 

Resumiendo, algunas ideas pastorales:

1. Identidad del catequista: Es un ministerio laical, un mandato que encomienda la comunidad, una tarea que es parte de mi compromiso cristiano, una dimensión importante de mi fe. .
2. Promover la auto formación: El grupo no debe sentirse un mero receptor, sino protagonista y partícipe del mensaje. No es una escuela, con maestro y alumnos, sino la comunidad, con un cristiano adulto que da testimonio de su fe. Así debe establecerse una relación interpersonal entre catequistas y catequizados, donde cada uno se sienta acogido y respetado como  persona, cultivando así el amor fraterno. También el catequista aprende mucho de su grupo de catequesis. 
3. Tareas de la catequesis: en relación con las necesidades y carencias concretas de cada lugar, debe trabajarse en cuatro dimensiones: humana (valores), cristiana (principios de la fe), eclesial (sentido de pertenencia a la comunidad), y orante (elemento esencial del cristiano).

Fray Manuel de Jesús
(Estas ideas fueron escritas hace ya algunos años como preparación para la catequesis en la parroquia en la que entonces servía; lo he conservado y creo que conserva actualidad y puede ser útil)

domingo, 29 de septiembre de 2019

HACER LAS PACES CON NUESTRA DEBILIDAD

La mayoría sentimos hacia Dios un temor instintivo basado en nuestra propia debilidad. Incluso tememos a otros humanos de quienes pensamos que pueden vernos tal como somos. De hecho, somos seres que cometemos errores que a veces nos han  perjudicado a nosotros mismos o a otras personas. Pues bien, tenemos, o bien conseguir sentirnos cómodos con nuestra condición humana, o bien seguir adelante fingiendo que no es verdadera, en cuyo caso tendremos que continuar ocultándonos tras nuestro fingimiento.Naturalmente, no se trata de que simplemente nos hundamos o nos rindamos ante la debilidad humana, sino que debemos aprender a sentirnos cómodos siendo fragmentarios. 

Todos hemos pecado y pecaremos de nuevo. Por eso resulta extremadamente importante conocer a Jesús, que viene como Médico Divino y visita personalmente a quienes estamos enfermos. Resulta sumamente importante conocer al Jesús que es Buen Pastor, porque no tengo que olvidar que nos está buscando a nosotros, las ovejas descarriadas, y que se alegra cuando nos encuentra.

 Me gusta volver una y otra vez sobre la parábola del hijo pródigo. Yo, y todos, somos ese hijo pródigo que malgasta sus dones en tantas vanidades y niñerías. Siento un profundo remordimiento, porque he sido tan desagradecido... Preparo mis palabras con cuidado y miedo: No puedo pedirte que me recibas como un hijo. Acéptame como jornalero. Por favor, simplemente recíbeme... Armado con mi acto de contrición, nacido de la soledad y la necesidad, emprendo el regreso a casa. Mis pasos son vacilantes e inciertos. Pero mi Abba-Padre me ve llegar y sale corriendo a mi encuentro. Me toma en sus brazos y solloza de alivio: estás en casa, me dice, es lo único que yo quería, estás en casa. 

 En su parábola, Jesús me asegura que así me da su bienvenida el Abba-Dios que me ama. He tenido que leer la parábola una y otra vez; he tenido que hacer el largo viaje a casa en más de una ocasión. Poco a poco, voy logrando comprender el benévolo amor y la clemente misericordia de Dios.

(Ideas de  John Powell)

sábado, 28 de septiembre de 2019

LÁZARO SIGUE SENTADO A NUESTRA PUERTA...

Este domingo leemos en nuestras celebraciones eucarísticas la conocida parábola de San Lucas que comienza diciendo: "Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino, y banqueteaba todos los días espléndidamente. Un pobre llamado Lázaro estaba echado en el portal, cubierto de llagas;habría querido llenarse el estómago con lo que caía de la mesa del rico; por el contrario, incluso se le acercaban los perros para lamer las llagas." Tanta fuerza ha tenido la imagen de este pobre hombre llamado Lázaro que para mucha gente es tan o más real que el otro Lázaro, resucitado por Jesús y luego, según la tradición, obispo o líder de una comunidad cristiana. 

Esta parábola, con la del "buen samaritano" y la del "juicio universal", constituye  una denuncia de lo que el Evangelio considera el mayor mal: la indiferencia, justo lo opuesto a la compasión, que ocupa un lugar central en el mensaje de Jesús. 


"Los Lázaro,
los hijos de la calle,
los parias de siempre,
los sin techo,
los sin trabajo,
los desarraigados,
los apátridas,
los sin papeles,
los mendigos,
los pelagatos,
los andrajosos,
los pobres de solemnidad,
los llenos de llagas,
los sin derechos,
los espaldas mojadas,
los estómagos vacíos,
los que no cuentan,
los marginados,
los fracasados,
los santos inocentes,
los dueños de nada,
los perdedores,
los que no tienen nombre,
los nadie...
Los lázaros,
que no son aunque sean,
que no leen sino deletrean,
que no hablan idiomas sino dialectos,
que no cantan sino que desentonan,
que no profesan religiones sino supersticiones,
que no tienen lírica sino tragedia,
que no acumulan capital sino deudas,
que no hacen arte sino artesanía,
que no practican cultura sino costumbrismo,
que no llegan a ser jugadores sino espectadores,
que no son reconocidos ciudadanos sino extranjeros,
que no llegan a protagonistas sino a figurantes,
que no pisan alfombras sino tierra,
que no logran créditos sino desahucios,
que no innovan sino que reciclan,
que no suben a yates sino a pateras,
que no son profesionales sino peones,
que no llegan a la universidad sino a la enseñanza elemental,
que no se sientan a la mesa sino en el suelo,
que no reciben medicinas sino lamidas de perros,
que no se quejan sino que se resignan,
que no tienen nombre sino número,
que no son seres humanos sino recursos humanos...
Los lázaros,
los que se avergüenzan y nos avergüenzan,
pueblan nuestra historia,
fueron tus predilectos
y están muy presentes en tu evangelio.
Los lázaros
pertenecen a nuestra familia
aunque no aparezcan en la fotografía,
y serán ellos quienes nos devuelvan la identidad
y la dignidad perdidas." (Florentino Uribari)

 Los varios comentarios que he revisado esta vez coinciden en afirmar que no se trata de confrontar la realidad de la vida presente con lo que pasará después de la muerte (que acaba posponiendo la justicia en el "más allá"), sino de dos maneras de vivir el presente. 

Ese abismo que separa a Lázaro del hombre rico es la INDIFERENCIA ante el sufrimiento de los demás; Lázaro estaba a la puerta del rico, y este no lo veía. No se dice que el rico fuera mala persona, pues llama padre a Abrahán y este a su vez le llama hijo. Las riquezas, la acumulación de bienes materiales, pueden hacer pensar a las personas que están por encima de los demás, y así pueden dejar de ver a los otros como semejantes en dignidad y derechos. La parábola es una llamada de atención: crucemos ahora ese pequeña distancia que nos separa del pobre, y no dejemos que se convierta en un abismo. 

Lázaro yacía a las puertas del rico, pero él no lo veía, y surge la pregunta: ¿Por qué?... Se ha dicho que educar es enseñar a ver, y este hombre rico no veía bien, hasta que la situación cambió, y entonces sí vio... "Cuesta mucho aprender a ver... Ser cristiano es aprender a ver al modo de Jesús". Ese mismo Jesús que, siendo rico, se hizo pobre, y nos vio, a todos, a nosotros, a cada Lázaro de este mundo.

Pero el evangelista sabe también de la dureza del corazón humano, por eso insiste tanto en el tema; sabe que "ni aunque resucite un muerto" el corazón se ablandará para ver en los otros verdaderos hermanos. Por eso la Palabra proclamada una y otra vez nos invita a la VERDADERA CONVERSIÓN DEL CORAZÓN. Dios no está "en lo alto", no basta con una vida de piedad y cumplimiento; es necesario salir a BUSCAR A DIOS EN EL POBRE. 

Fray Manuel de Jesús.