La Tentación de
Jesús: elementos comunes en los Evangelios Sinópticos.
1-Los
tres relatos refieren la historia de la tentación de Jesús en el umbral de su
aparición pública en Galilea. Mt y Mc lo
hacen vinculándola directamente al bautismo, pues es el mismo Espíritu el que
recibe Jesús y el que lo conduce al desierto.
2-
Es evidente que este encadenamiento no es histórico. Llama la atención que, una
vez narrado el episodio de las tentaciones, ambos evangelistas retoman la
narración en el punto dejado en el bautismo. En el caso de Lucas hay un interés
teológico mucho mayor, pues a diferencia de los otros, sitúa entre bautismo y
tentaciones una genealogía de Jesús. Todo esto nos hace pensar que el episodio
de la tentación ocupa en los evangelios un lugar central, pero de ningún modo
preciso.
3-
Para describir el hecho, se basan los sinópticos en dos tradiciones distintas;
frente al escueto relato de Marcos existe la forma larga de Mateo y Lucas,
tomada de otra fuente. Estos a su vez se diferencian en el orden en que colocan
las tentaciones. En general se prefiere el orden de Mateo, pero sin que se
pueda establecer aquí una fuente original.
4-
El hecho de que Jesús fue tentado encuentra cierta confirmación en el pasaje de
Hebreos 2, 18 y 4, 15. Los relatos
evangélicos de tentación no parecen ser testimonios oculares, pues Jesús estuvo
allí sin compañía alguna; tal vez el propio Jesús lo contara, pero ningún texto
bíblico permite afirmar esto.
5-
Por todo lo anterior es criterio común que estos pasajes de las tentaciones de Jesús
son fruto de una reflexión teológica, que intenta salir al paso a determinados
problemas concretos de la primitiva comunidad cristiana. Lucas subraya,
como Mt y Mc, el papel del Espíritu, (4, 1) pero se distancia notablemente de
ellos al presentar a Jesús como Señor del Espíritu, quien le sirve de ayuda y
apoyo en la tentación. Esto tiene, es evidente, un claro propósito pastoral: la
comunidad cristiana en las dificultades y tentaciones goza del apoyo del
Espíritu. En cambio, en Marcos es el Espíritu el que lleva a Jesús al desierto
para ser tentado, por lo que es evidente que hay aquí una tradición diferente.
Resumen: Para comprender mejor esta
perícopa evangélica es necesario comprenderla dentro de la categoría de
“misterio”, y asumirla en el contexto histórico salvífico de la vida de Jesús.
Es una clave para explicar el sentido de su filiación divina y de su misión.
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