"Vuelve, por favor, vuelve, quien quiera que seas, religioso, infiel, hereje o pagano. Aunque hayas hecho cien promesas y cien veces las hayas roto, esta puerta no es la puerta de la desesperanza y la frustración. Esta puerta está abierta para todos. Ven, ven, tal como seas". (Rumi)
jueves, 31 de diciembre de 2020
ORACIÓN PARA EL FINAL Y EL COMIENZO DE UN NUEVO AÑO...
martes, 29 de diciembre de 2020
UNA HISTORIA DE NAVIDAD...
A pocos centímetros del suelo
lunes, 28 de diciembre de 2020
BUSCAR BENDICIONES...
miércoles, 23 de diciembre de 2020
AHORA LLEGA NAVIDAD...
Durante las últimas semanas hemos venido haciendo el camino de ADVIENTO, que es camino de espera y de esperanza; en él nos enfrentamos con la realidad de nuestra vida y nuestro tiempo, y nos confrontamos con nuestras necesidades y deseos insatisfechos, con nuestros anhelos, que desbordan la realidad de nuestra vida. También en Adviento, como contrapeso a lo anterior, oímos una vez más las promesas de Dios tal y como los profetas nos las han trasmitido, y nos dejamos arrastrar por esos sueños de Dios, que animan y potencian nuestras propias posibilidades,
Ahora llega NAVIDAD, en la que celebramos el nacimiento de Jesucristo en Belén; sin embargo, la fiesta no se conforma con el recuerdo de un acontecimiento pasado, sino que celebra nuestro propio nacimiento, nuestra propia vida. Los Padres de la Iglesia vieron que la Navidad era nuestra propia fiesta, la fiesta de nuestra salvación, porque el nacimiento de Cristo tiene un efecto sobre nosotros, nos diviniza, y por eso al celebrar la Navidad, celebramos la fiesta de nuestro propio comienzo, de la vida nueva que nos trajo Cristo.
Todos los anhelos quedan en Cristo cumplidos, porque todos ellos tienden, en último término, a la plenitud y divinización del ser humano; al celebrar esta fiesta despierta en nosotros la conciencia de que hay vida divina en cada uno. De no ser así, nos quedaríamos en lo exterior y más visible: nuestros trabajos, éxitos y fracasos, nuestra convivencia, alegrías y dolores cotidianos. Pasaríamos por alto que Dios mismo también está en nosotros.
Todos los símbolos de la Navidad, litúrgicos y familiares, nos ayudan a creer que Dios a venido al mundo y en el mundo se ha quedado, y por eso podemos confiar en que algo en el mundo ha cambiado con Cristo, y que podemos ya sentirnos en casa, y admitir siempre nuevas posibilidades de amor, ternura, sentimiento; aceptar nuestro niño interior, e integrar la imagen de Dios en nosotros.
En lo más hondo de nosotros está Dios, siempre niño, siempre naciendo, siempre nuevo, y entonces ocurre algo importante. Nosotros somos el pesebre, el establo, en el que Dios quiere nacer; no es algo que merezcamos o que ganemos a fuerza de penitencia, sacrificio u oración. Es un regalo de Dios. No necesitamos esconderle nada, pero sí creer; porque entonces el pesebre se convierte en un castillo hermoso de cristal y diamante en el que Dios se recrea.
A menudo nos sentimos lejos de Dios (que no estamos en realidad), por eso necesitamos una fiesta como Navidad para volver a recordar cosas esenciales, para la fe y para la vida: DIOS ESTÁ EN NOSOTROS, y es nuestra parte más pobre y humilde, representada en los pastores y animales del pesebre, la que debe y puede reconocerlo y adorarlo, de manera que se despierten en nosotros nuevas fuerzas, y perduren la alegría y la paz en nuestras vidas. Que la estrella, esa luz interior que es su presencia permanente, siga alumbrando en lo más hondo y nos guíe siempre hacia una vida plena.
Fray Manuel de Jesús, ocd
domingo, 20 de diciembre de 2020
LA ABSOLUTA NOVEDAD DE DIOS (Domingo IV de ADVIENTO)
1. TRES PALABRAS IMPORTANTES para que Dios pueda
encontrar un lugar donde nacer en nuestra vida; tres palabras con las que el
ángel interpela a María; tres actitudes para preparar el camino al que viene:
ALÉGRATE... NO TENGAS MIEDO... El SEÑOR ESTÁ CONTIGO... Descubre el gozo que
viene de lo profundo del corazón y de la vida, echa fuera el miedo, y confía en
su presencia sanadora y salvadora. RECUERDA: Si Dios está contigo, ¿quién
contra ti?...
2. Debemos tomar conciencia del sentido “no histórico”
de los textos. El anuncio del nacimiento de un hijo de dios, el nacimiento de
madre virgen, el nacimiento en una gruta, los pastores adorando al niño, el intento
de matar al niño, la huida después de un aviso, la muerte de los inocentes, el
anuncio por medio de una estrella, la adoración de unos magos, etc.; todos son
relatos míticos ancestrales y ninguno es original del cristianismo. El decir
“mítico” no quiere decir “mentira”. Este es el primer error a superar. El mito
es un relato que intenta desvelar una verdad radical que atañe al hombre
entero, y que no se puede explicar por medio de discursos racionales. Al decir
que estos relatos son míticos, no estamos devaluando su contenido, sino todo lo
contrario; nos estamos obligando a descubrir el significado profundo y vital
que tienen. Lo nefasto es haber considerado los relatos míticos como crónicas
de sucesos sin mayor alcance vital.
Todo esto lo ha descubierto la exégesis hace muchas
décadas. No acabo de comprender por qué existe tanto miedo a que el pueblo
conozca la verdad. ¿No nos dice el mismo evangelio que la verdad os hará
libres? ¿O es que lo que nos asusta es esa libertad? Es verdad que la
explicación del sentido profundo de estos textos no es sencilla, pero es
precisamente esa dificultad la que debía espolearnos. He visto a la gente abrir
ojos como platos cuando han comprendido la profundidad del mensaje.
En las lecturas de hoy destaca el contraste entre la
actitud de David, que después de hacerse un palacio, decide hacer un favor a
Dios, construyéndole un templo para que habite; y la actitud de María que ve
solo la gratuidad de Dios para con ella. La humildad de María hace posible el
acercamiento a Dios. La soberbia de David le aleja de Él. La lección es clara: Nosotros
no podemos hacer nada por Dios, es Él quien lo hace todo por nosotros. Ni
siquiera tenemos que comprar su voluntad con sacrificios y oraciones.
Ángel=mensajero no tiene, en el AT, la misma
connotación que tiene para nosotros. No debemos pensar en unos seres al
servicio de Dios, sino en la presencia de Dios de una manera humana
para que el hombre pueda soportarla. El pueblo de Nazaret no es
nombrado en todo el AT; es algo completamente nuevo. Galilea era la provincia
alejada del centro de la religiosidad oficial. La intervención divina en Jesús
rompe con el pasado y va a constituir una auténtica novedad. Todo sucede lejos
del templo y de la oficialidad.
La escena se desarrolla en una casa sencilla de un
pueblecito desconocido. A una virgen= doncella, no ligada a la institución sino
completamente anónima. Ni tiene ascendencia ni cualidad alguna excepcional. De
los padres de Juan acaba de hacer grandes elogios, de María, ninguno. Virgen no
debemos entenderla según nuestro concepto actual. Se trata de una niña aun no
casada. Alude a la absoluta fidelidad a Dios, por oposición a la imagen del
pueblo rebelde, tantas veces representado por los profetas como la adúltera o
prostituta. María representa al pueblo humilde, sin relieve social alguno, pero
fiel.
Alégrate, agraciada, el Señor está de tu parte.
Alusión también a los profetas: “Alégrate
hija de Sion, canta de júbilo hija de Jerusalén”. Es un saludo de alegría
en ambiente de salvación. Cercanía de Dios a los israelitas fieles. Dios se ha
volcado sobre ella con su favor. La traducción oficial, “llena de gracia”, nos
despista, porque el concepto que nosotros ponemos detrás de la palabra
“gracia”, se inventó muchos siglos después. No se trata de la gracia, (un ser
divino) sino de afirmar que le ha caído en gracia a Dios.
Hemos insistido tanto en los privilegios de María que
hemos convertido en impensable la encarnación de Dios en alguien que no sea
perfecto. Pablo nos habla del misterio escondido y revelado. El misterio
mantenido en secreto, por generaciones, es que Dios es encarnación. Dios
salva desde dentro de cada persona, no desde fuera con actos espectaculares. La
buena noticia es una salvación que alcanza a todos. Misterio que está ahí desde
siempre, pero que muy pocos descubren. No es que Dios realice la
salvación en un momento determinado; Dios no tiene momentos.
Cambia el concepto de Dios para el evangelista. El
Dios que a través de todo el AT se manifiesta como el poderoso, el invencible,
el dador de la muerte y la vida, pide ahora el consentimiento a una humilde
muchacha para llevar a cabo la oferta más extraordinaria en favor de los
hombres. Ese formidable cambio en la manera de concebir a Dios no es fácil de
comprender. Una y otra vez, hemos vuelto al Júpiter tronante, que está a
nuestro favor y en contra de nuestros enemigos, pero estará también contra
nosotros si fallamos.
Dios se hace presente en la sencillez. Seguimos
esperando portentos y milagros en los que se manifieste el dios que nos hemos
fabricado. Ningún acontecimiento espectacular hace presente a Dios. Al
contrario, en cualquier acontecimiento por sencillo que sea, podemos
descubrirlo. Somos nosotros los que ponemos a Dios allí donde lo vemos. Pascal
dijo: “Toda religión que no predique un Dios escondido, es falsa”. Todo dios
que percibimos viniendo de fuera es un ídolo.
Meditación
La
disponibilidad de María es la clave del mensaje.
Dejar
hacer a Dios es descubrir lo que está haciendo.
Él
lo está haciendo todo en cada instante.
Descubrir
esta presencia activa
es
la esencia de toda vida espiritual auténtica.
No
tienes que hacer nada ni conseguir nada.
En
ti está ya la plenitud que quieres alcanzar.
Resumiendo, a partir de lo que dice José María Castillo: Un lugar, una persona y un mensaje.
EL LUGAR: Nazaret, de Galilea; este acontecimiento trascendental tiene lugar en una región que se considera habitada por gente ignorante, poco observante de los mandatos de Dios. En un pueblo perdido, en un lugar así, se hace presente Dios en Jesús.
LA PERSONA: Una muchacha de pueblo, humilde, virgen todavía, llamada María; aquí se quiere saltar la absoluta novedad del acontecimiento. Dios crea de la nada, es un tiempo nuevo.
EL MENSAJE: El mesías esperado por Israel ha llegado, pero no como es esperado, sino como novedad, al estilo de Dios, rompiendo todos los esquemas previos.
viernes, 18 de diciembre de 2020
CON TODOS Y PARA EL BIEN DE TODOS

martes, 15 de diciembre de 2020
EN MEDIO DE USTEDES HAY UNO QUE NO CONOCEN...
"La presencia de Dios es y será siempre, necesariamente, una presencia oculta; su mensaje, su llamada más violenta es siempre una especie de silencio; sólo los que han escuchado ese silencio, han podido oír a Dios".
"La verdad más difícil de aceptar es la encarnación, que Dios se haya hecho hombre, que se haya convertido en hombre, que se presente a nosotros como un hombre. Pero apenas manifestada nuestra fe en esta verdad, volvemos a colocar a Dios en el cielo, restituyéndole su dignidad, colocándolo en su trono allá lejos, marcando bien las distancias, desplazándolo. Enterrar a Dios es lo mismo que "encielarlo". Es ponerlo lejos de nosotros, porque la encarnación nos oprime. Si Dios habita entre nosotros, nunca podremos estar tranquilos.
Un sabio hindú decía: La mayor parte de los cristianos han comprendido únicamente la mitad del cristianismo. Han comprendido que Dios y Cristo eran una sola cosa: Cristo es Dios. Pero no han llegado a darse cuenta todavía de que Cristo y los hombres son también una sola cosa, que Cristo es hombre y lo seguirá siendo.
Toda la verdad de la encarnación consiste en que Dios se solidariza con los hombres; que lo que se le hace a un ser humano, se le hace a Dios".
"Hoy ocurre exactamente igual al tiempo en que Dios quiso nacer en nuestro mundo.Nos parece que a nuestro alrededor solo hay mujeres y hombres, llenos de defectos, muy comunes, y es Dios quien está entre nosotros, aunque no le reconozcamos".
"Dios vive en cada uno de los seres que habitan este mundo, esperando que lo descubramos para empezar a creer en él. Cristo dirige su llamamiento a cada uno de nosotros. Todavía hay uno entre nosotros a quien no conocemos... ¡Ojalá no aguardemos hasta el último día para saber que tiene hambre, que tiene frío, que tiene sed, que está solo, que está enfermo y encarcelado, que tiene necesidad de nosotros! ¡Ojalá nuestra fe se anticipe a aquel juicio final de que habla el Evangelio, en el que todos nos daremos cuenta de que Dios era mujer y hombre, y estaba precisamente a nuestro lado".
Louis Evely
"La cosa empezó en Galilea..."
sábado, 12 de diciembre de 2020
PROFETAS: LA VIDA ENTENDIDA COMO ADVIENTO
"Esten siempre alegres en el Señor;
se los repito, estén alegres.
El Señor está cerca".
La irrupción del Bautista supone la llegada de un profeta, de un precursor que prepara los caminos, y pone en cuestión las vidas de las gentes. Denuncia el pecado y anuncia un porvenir de esperanza. Hoy también hay precursores, hay profetas y pioneros que abren nuevos caminos a la humanidad y así preparan el adviento de Dios. ¿Sabemos descubrirlos?
El mensaje del adviento y de la vida entendida como adviento es este: "Envío mi mensajero delante de mí; detrás de mí viene el fuerte, más fuerte que yo".
La vida, también la vida de fe, es una cadena de acontecimientos; hay unos antes y unos después. No todo acaece a la vez, ni al principio, ni al medio, ni al fin, sino a través de ese tejido espeso de antes y después, de etapas, fases, episodios fluyentes a lo largo de muchos años.Cuando estos se han vivido en la paciencia y en la esperanza se convierten en caminos y avenidas de la llegada de Dios.
Cada generación, cada etapa histórica, igual que cada etapa biográfica individual es un umbral precursor del Mesías, que llega para inaugurar el Reino. Cada generación abre un espacio nuevo y desbroza un nuevo cauce para ensanchar la visión del horizonte lejano y facilitar el acceso a esa panorámica infinita objeto de la promesa. Los hombres que hoy luchan por abrir nuevos accesos al futuro, esos son los precursores, los Bautistas de nuestro tiempo.
Primera lectura: " Desbordo de gozo con el Señor". La figura misma del mensajero, lleno de la fuerza de Dios, es un mensaje que llama a redención y a liberación. Frente a los agoreros del castigo y a los predicadores de la resignación, proclama justicia. Dios está con él, creando el gozo expansivo que debe transfigurar la faz del mundo. Los pobres, los afligidos, los cautivos, reciben la buena nueva del mensajero de paz, un Evangelio para los que sufren.
Salmo: Me alegro con mi Dios (Magníficat).
Segunda lectura: "No apaguen el Espíritu, no desprecien el don de profecía". La comunidad cristiana se mantiene a través de la celebración fraterna y gozosa de la Eucaristía. En ella se manifiestan los diversos carismas, la actitud orante del pueblo de Dios, la centralidad de Cristo, el discernimiento, la confianza en las promesas del Señor.
EVANGELIO: "En medio de ustedes hay uno que no conocen". La Iglesia propiamente no es la luz, sino testigo de la luz. Cuando la Iglesia se convierte a sí misma en luz, se torna opaca y no deja transparentar la Luz verdadera que ilumina a todo hombre. Por eso, más que predicarse a sí misma, la Iglesia tiene que hacer posible la aparición de Cristo en los espacios más inverosímiles.
PALABRA Y EUCARISTÍA: Es preciso saber descubrir en la vida los verdaderos precursores y los verdaderos profetas. Están en medio de ella y nadie los reconoce como tales hasta que se hace presente lo que ellos adelantaron. La comunidad cristiana ha de saber reconocer en su reunión eucarística la presencias de Cristo, precursor y adelantado único del Reino, y ha de descubrirse ella misma profeta en cada uno de sus miembros.
El verdadero precursor anuncia siempre una buena noticia, porque nos acerca al reino de Dios. Es un enviado y un testigo de ese futuro absoluto que es Dios y que Dios nos hace venir. A la vez, la Buena Noticia es una demanda de cambio, de justicia, de reparto de bienes. En la Eucaristía debemos saber percibir un don, prenda de la dádiva final y una exigencia de compromiso. No es mero espiritualismo, es trabajo por hacer también en la propia realidad histórica.
Cada creyente debe ser en su vida un precursor, un profeta y un pionero que hace todo nuevo; y de obra, no sólo de palabra, renueva la faz de la tierra. Así actúa el Espíritu en cada celebración, transformando los dones y los fieles en ella presentes, adelantando la transfiguración final de todas las cosas.
(Notas tomadas del MISAL DE LA COMUNIDAD)
sábado, 5 de diciembre de 2020
LAS CLAVES DEL ADVIENTO
jueves, 3 de diciembre de 2020
EN LA PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO... ISAÍAS
Acabamos de empezar el ADVIENTO, y durante este tiempo litúrgico la Iglesia nos invita a escuchar la voz eminentemente profética de la tradición bíblica, a través de su representante principal, ISAÍAS. Una voz henchida de esperanza. La voz profética del pueblo de Dios no sólo recuerda el pasado, sino, sobre todo, anuncia el futuro aún pendiente de la humanidad y de la acción de Dios.
Como un caudal jubiloso de aguas transparentes nos llega a través de Isaías toda la temática de la esperanza cristiana: el anuncio de un nuevo centro del mundo, el monte Sión, donde está asentada la casa del Señor. Allí, dice, confluirán todos los pueblos de la tierra para celebrar el banquete mesiánico. Allí se sentarán hombres y mujeres todos reconciliados entre sí. Se fundirán las espadas para hacer arados, y el cordero y el lobo vivirán juntos, porque también la creación será sanada y reconciliada. Se curarán las enfermedades, se enjugarán lágrimas, y brillará la justicia. Los ciegos verán y una luz esplendente irradiará sobre todos los paisajes de la tierra. El Espíritu de Dios se derramará como aceite perfumado, haciendo brotar la sabiduría en todos los corazones. Los troncos resecos reverdecerán y de ellos brotarán tallos esbeltos, la nueva humanidad resucitada.
Con este lenguaje arcano, poético, casi mítico, con el que hablaban los profetas de Israel, Dios quería regalarnos su promesa y alentar nuestra esperanza. A nosotros nos toca hoy desentrañarlo, interpretarlo y acercarlo, para irlo haciendo real, en la misma medida en que como comunidad de fe nos vamos transformando en el Cristo Total que viene a consumar la historia.