martes, 3 de diciembre de 2019

ADVIENTO: EN VERDAD ES JUSTO Y NECESARIO...


CAMINO DE ADVIENTO…según los Prefacios de la Misa en el Canon romano.

En verdad es justo y necesario,

es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre Santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo Señor nuestro.
Él vino por primera vez en la humildad de nuestra carne,
para realizar el plan de redención trazado desde antiguo,
y nos abrió el camino de la salvación;
para que, cuando venga por segunda vez
en el esplendor de su grandeza,
podamos recibir los bienes prometidos
que ahora aguardamos en vigilante espera.
 (confiamos alcanzar)


¿Y CUANDO SERÁ ESTO?
Tú has querido ocultarnos el día y la hora en que Cristo, tu Hijo,

Señor y Juez de la Historia,
aparecerá sobre las nubes del cielo revestido de poder y de gloria.
En aquel día, tremendo y glorioso al mismo tiempo,
pasará la figura de este mundo
y nacerán los cielos nuevos y la tierra nueva.
El Señor se manifestará entonces lleno de gloria (lleno de alegría).
el mismo que viene ahora a nuestro encuentro
en cada hombre y en cada acontecimiento,
para que lo recibamos en la fe
y para que demos testimonio por el amor,
de la espera dichosa de su reino.


PROTAGONISTAS DEL ADVIENTO:
A Él que había sido anunciado por los profetas (Isaías)

la Virgen Madre lo llevó en su seno con amor inefable (María);
Juan Bautista proclamó la inminencia de su venida (El precursor)
y reveló su presencia entre los hombres.




PERO MARÍA TIENE UN LUGAR ESPECIAL…
Del antiguo adversario nos vino la ruina,

pero en el seno virginal de la hija de Sión recibió la vida
aquél que nos nutre con el pan de los ángeles,
y surgieron para todo el género humano
la salvación y la paz.
La gracia que perdimos por Eva nos fue devuelta en María;
su maternidad redimida del pecado y de la muerte,
se abre al don de una vida nueva.
para que, donde abundó el pecado sobreabundara tu misericordia
por Cristo, nuestro Salvador.


¿QUÉ DEBEMOS HACER, CÓMO ESPERAR A CRISTO?

El mismo Señor nos concede ahora

preparar con alegría el misterio de su nacimiento,
para que su llegada nos encuentre
perseverantes en la oración
y proclamando gozosamente su alabanza.

Al acercarse el tiempo en que ha de llegar tu Enviado

y amanecer el día de nuestra salvación,
llenos de confianza en tus promesas,
cantamos, Padre, con filial alegría,
el himno de tu gloria…

CONSECUENCIAS DE LA ENCARNACIÓN…
Porque Él es el Salvador

que en tu misericordia y fidelidad
prometiste al hombre extraviado,
para que su verdad instruyera a los ignorantes,
su santidad justificara a los pecadores
y su fuerza sostuviera a los débiles.

 


sábado, 30 de noviembre de 2019

PROFETAS DE SU TIEMPO

Los profetas son los que toman la vida como es y la expanden. Simplemente, se niegan a encoger una visión del mañana para que  encajara en los límites del ayer.

Los profetas –todos ellos–, cuando llegaron al cruce de caminos, cuando llegaron a una oportunidad de asentarse allí, de dejarlo, de aceptar lo que había, eligieron, en cambio, seguir adelante.

A pesar de todo, si no con una sensación de éxito total e inmediato, sí como sirenas en la noche, como sembradores de semillas arrojadas lejos, como agitadores eternos en el alma de la nación, como antorchas en la turbiedad de la confusión, eligieron seguir adelante, iluminando para los demás la eterna Palabra de Dios siglo tras siglo.

Eligieron seguir gritando el mensaje en el que se basaba el futuro y del que dependía la gente para encontrar el camino de salida de la oscuridad a la que la había condenado un liderazgo fracasado.

Esas personas proféticas –personas exactamente como nosotros: sencillas y sinceras, animosas e inspiradas–, esos cultivadores de fruta como Amós y pequeños negociantes como Oseas, esos sacerdotes y pastores, esos teólogos y escritores y soñadores como Isaías y Ezequiel, esos amantes atormentados y testigos sufrientes no hicieron, ciertamente, elecciones pequeñas.

Eligieron el coraje; eligieron la expansión del alma; eligieron jugarse la vida por lo que debía haber, en vez de apostar su comodidad a lo que había.

¿Y qué les pasó por el hecho de importarles más estas cosas que la preservación del pasado?

Fueron exiliados, condenados públicamente, perseguidos, ridiculizados e ignorados. Eso es lo que pasó.

¿Y qué hicieron al respeto? Continuaron.

¿Y cómo pudo ser así? Fácil: estaban más comprometidos con la Palabra de Dios que con la aprobación de aquellos que se decían guardianes de la Palabra de Dios pero traicionaban su sentido.

Estaban más comprometidos con el compromiso que con la aprobación social. Estaban más entregados a la fe en Dios que a la fidelidad al sistema. Estaban más llenos de esperanza en el futuro que de miedo al dolor del presente. Estaban más comprometidos con la Palabra de Dios que con el temor de los que hablaban por la institución pero decían hablar por Dios.

Estaban más comprometidos con las cuestiones nuevas que con las cuestiones viejas. Eran gente de su tiempo. Y preferían quedarse solos con Dios solo.

Su fe iba más allá de la teología institucional, hasta el Dios cuya voluntad para con la institución era que no solo preservara la palabra sino que la viviera.

Vivían muy en el presente por un futuro que sabían que no sería el suyo. Y nos llaman a hacer lo mismo.



JOAN CHITTISTER
–Call to Action, discurso de apertura, 7 de noviembre de 2010

lunes, 25 de noviembre de 2019

PARA VIVIR EL ADVIENTO...

"ADVIENTO es  el tiempo oportuno y privilegiado para escuchar el anuncio de la liberación de los pueblos y de las personas. En él se percibe una invitación a dirigir el ánimo hacia un porvenir que se aproxima y se hace cercano, pero que todavía está por llegar. Tiempo para descubrir que nuestra vida pende de unas promesas de libertad, de justicia, de fraternidad todavía sin cumplir; tiempo de vivir la fe como esperanza y como expectación, tiempo de sentir a Dios como futuro absoluto del hombre".

Este tiempo litúrgico tiene cuatro domingos, y en cada uno de ellos encendemos un cirio en nuestra celebración (y también si queremos en nuestras casas, con la familia), y comenzamos la Eucaristía con una oración, que llamamos "colecta", porque recoge el sentir de la asamblea y de toda la Iglesia. Las comparto a continuación:

Primer domingo: "Dios todopoderoso, aviva en tus fieles, al comenzar el Adviento, el deseo de salir al encuentro de Cristo, que viene, acompañados por las buenas obras, para que, colocados un día a su derecha, merezcan poseer el reino eterno" (Siempre Cristo viene a nosotros; actualizar nuestro salir, que se hace concreto en compromisos de vida y justicia). 

Segundo domingo: "Señor todopoderoso, rico en misericordia,  cuando salimos animosos al encuentro de tu hijo, no permitas que lo impidan los afanes de este mundo; guíanos hasta él con sabiduría divina para que podamos participar plenamente de su vida" (Que nuestra búsqueda de lo trascendente no se vea entorpecida por lo  transitorio y temporal, sino que estas cosas nos ayuden a alcanzar la vida plena).

Tercer domingo: "Estás viendo, Señor, cómo tu pueblo espera con fe la fiesta del nacimiento de tu Hijo; concédenos llegar a la Navidad, fiesta de gozo y salvación, y poder celebrarla con alegría desbordante" (Actitudes fundamentales: esperanza y alegría). 

Cuarto domingo: "Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros que, por el anuncio del ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo, para que lleguemos por su pasión y su cruz a la gloria de la resurrección" (La Encarnación y la Resurrección están conectadas; renacer para vivir, triunfando sobre la muerte y el pecado).


Como pueden notar en esas oraciones hay unas frases o palabras resaltadas en color rojo que recogen lo esencial de ellas, y a partir de las cuales podemos reflexionar de modo personal. Hablan de salir, de esperar con fe, de superar obstáculos, de alegría; hablan de encarnación y resurrección como dos realidades conectadas, y hablan de gracia, de regalo, de don, de fiesta. ¿Cómo insertar todo eso en nuestra propia vida?


En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre Santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo Señor nuestro.

A quien todos los profetas anunciaron, 
la Virgen esperó con inefable amor de madre;
Juan lo proclamó ya próximo
y señaló después entre los hombres.

El mismo Señor nos concede ahora
prepararnos con alegría al misterio de su nacimiento,
para encontrarnos así, cuando llegue,
velando en  oración
y cantando su alabanza.

Por eso, con los ángeles y los arcángeles,
y con todos los coros celestiales
cantamos sin cesar el himno de tu gloria...


En cada Eucaristía dominical leemos tres lecturas y un salmo. La primera lectura en los cuatro domingos de este ciclo está tomada de ISAÍAS; la segunda lectura, de ROMANOS, salvo el tercer domingo que leemos a SANTIAGO; el Evangelio es el de MATEO los cuatro domingos. Los protagonistas de este tiempo: Isaías, Juan Bautista (que aparece en el Evangelio del segundo y tercer domingos), y María

Veamos las antífonas de los Salmos:
1. Que alegría cuando me dijeron: Vamos a la casa del Señor (121).
2. En sus días florecerá la justicia y brillará la paz (71).
3. Ven, Señor, a salvarnos (145).
4. Que entre el Señor, el rey de la gloria (23).

 También podemos apreciar en ellas una gradualidad, es decir, un camino que comienza con el anhelo y termina con la llegada de Jesús. Pueden servirnos como jaculatorias durante la semana.

Cada domingo y cada semana trae su propio mensaje, que se integra al mensaje general de este tiempo, y a través de la rica imaginación de Isaías, de las fuertes palabras del Bautista, o las exhortaciones de Pablo y Santiago, llegamos a disponernos, como MARÍA, para que también en nosotros se encarne la Palabra.  Ella es la que hace que nuestra espera sea fecunda.

 La duda  que corroía al Bautista nos inquieta también a nosotros a menudo, pero son las obras de Dios, las que realizamos día a día, las que responden: ayudemos con una vida justa a que Dios no deje de nacer entre nosotros.

jueves, 21 de noviembre de 2019

DOMINGO DE CRISTO REY

El último domingo del tiempo ordinario la Iglesia celebra la solemnidad de Jesucristo, rey del universo. Esta fiesta, más conocida como Cristo Rey, fue instaurada por Pío XI el 11 de marzo de 1925. Apareció en el contexto histórico y social de una Iglesia sola e inerme frente al auge republicano y anticlerical de los países europeos. No olvidemos que las monarquías eran tradicionalmente cristianas y que los eclesiásticos se declaraban monárquicos. 

 Es fiesta de un título de Cristo correspondiente a una ideología, hostil a la secularización del mundo moderno y nostálgica de la cristiandad medieval.  Se revaloriza el título de Jesús como Rey de reyes, con la pretensión de que los Estados reconozcan pública y oficialmente a Jesucristo Rey, mediante consagraciones hechas por el primer mandatario de la nación. Ante los nuevos parlamentos, la Iglesia pretende defender sus derechos a través de partidos políticos cristianos y de centrales sindicales católicas. No se admitía la autonomía del mundo, se defendía el poder temporal de los papas y se exaltaba la autoridad de la Iglesia institucional hasta límites increíbles. 

 Como Jesús es Rey, se concluía que la Iglesia ha de ejercer la realeza con todas sus consecuencias relativas a derechos, privilegios e influencias.  Otros pretendían espiritualizar la realeza de Jesús considerado Rey de las almas, sin conexión alguna con lo social y lo político. Jesús era mero guía espiritual. 


Después del Concilio Ecuménico Vaticano II debemos situar la fiesta de Cristo Rey en un nuevo contexto social, dentro de las perspectivas litúrgicas del Viernes santo. El mundo posee su autonomía propia, no pertenece a la Iglesia.  Sólo desde la fe podemos afirmar que Jesucristo es Señor del mundo y de los hombres. 

 También debemos revisar nuestra concepción cristiana de la Iglesia y, en concreto, las relaciones de esta con el Estado. La Iglesia ha de ser libre e independiente de todo poder civil. Su misión incide en las realidades temporales, aunque desde el ángulo de lo específicamente evangélico, ya que el ejercicio del profetismo es tarea esencial cristiana. 

 La realeza de Cristo no se visibiliza en la Iglesia por sus poderes o su resplandor, sino por la justicia, el servicio y la caridad.

Oración

 Dios, Padre todopoderoso y eterno, que quisiste fundar todas las cosas en tu hijo muy amado, Rey del Universo, haz que toda la creación, liberada de la esclavitud del pecado, sirva a tu infinita misericordia y te glorifique sin fin.

Lecturas: Segundo Libro de Samuel 5, 1-3; Salmo 121; Colosenses 1, 12-20; San Lucas 23, 35-43.

"El triunfalismo eclesial es una renuncia al misterio de la cruz"

(Tomado del MISAL DE LA COMUNIDAD)

martes, 19 de noviembre de 2019

ACERCA DEL CULTO EUCARÍSTICO

Estas notas son un resumen del Diccionario de Liturgia. La Iglesia desde hace unos años ya ha tratado de renovar el culto eucarístico, pero creo esto es válido sólo si tenemos en cuenta ciertos aspectos, de lo contrario, simplemente repetiremos viejos esquemas,superados luego del Concilio Vaticano II, y sería un retroceso (13 de junio de 2007).


Presentación:
La expresión culto eucarístico puede entenderse en dos sentidos: culto al Padre por medio de la celebración eucarística, supremo acto del culto cristiano; y culto al santísimo sacramento del cuerpo y de la sangre de Cristo, es decir, reconocimiento y adoración de la presencia eucarística del Señor, presencia definida como verdadera, real y substancial por el concilio de Trento. Ahora bien, este segundo sentido de la expresión culto eucarístico se desglosa también en dos momentos: durante la celebración de la misa y fuera de ella. Esta distinción no supone ruptura ni distanciamiento entre uno y otro momento, pues es en la celebración de la misa donde tiene su origen toda expresión de culto eucarístico.

Misterio eucarístico quiere decir la eucaristía en toda su integridad y amplitud “tanto en la celebración de la misa como en el culto de las sagradas especies”. Pero no siempre se ha tenido en cuenta la unidad y continuidad entre la misa y el culto eucarístico fuera de ella.

Aspectos históricos:
Las manifestaciones del culto eucarístico fuera de la misa, como la exposición del santísimo, las procesiones, la bendición eucarística, los congresos eucarísticos y otras formas de piedad pública y privada, constituyen una práctica propia de la iglesia de occidente, más exactamente de la iglesia católica; y nacieron entre los siglos IX y XII, cuando se produce un tránsito del simbolismo que caracterizaba a la doctrina eucarística de los santos padres, a una nueva corriente más realista y cosificante. 

Qué significó esto? Pues que se pasó de la consideración de la celebración de la misa en relación directa con el acontecimiento de la muerte del Señor a una atención casi exclusiva de la presencia de Cristo, es decir se perdió de vista la conexión entre la acción litúrgica y el hecho histórico salvífico que la sustenta.

Lo importante pasa a ser la presencia, y el recuerdo de la pasión y muerte se queda en alegoría. La misa se convierte en un acto cada vez más privativo del sacerdote, al que el pueblo asiste para conseguir dones y gracias para vivos y difuntos. La comunión es cada vez más rara e infrecuente. El desconocimiento del latín aísla la liturgia del pueblo, y esta carencia se suple con el DESEO DE VER LA HOSTIA, reforzado por una creciente tendencia afectiva hacia la humanidad de Cristo, propia de este momento histórico. 

Aquí está el origen de las primeras formas de culto eucarístico: ostensión y elevación de las especies, exposición prolongada del santísimo. La mirada se convierte en un acto de fe y adoración e incluso en un acto de comunión espiritual, pues algunos místicos consideraban que se obtenía idéntico beneficio espiritual que con la comunión sacramental.

A partir de este momento comienza a desarrollarse la piedad eucarística en todas las manifestaciones que hemos conocido y que recuerdan los de más edad. El deseo de CONTEMPLAR LA SAGRADA HOSTIA alcanzó rápida difusión a nivel popular, y cuando un moribundo no podía comulgar le llevaban el sacramento para que pudiera contemplarlo. Empieza a cobrar relieve el rito de la elevación y lo acompañan de campanas, luces y cantos, y se pierde poco a poco el sentido originario de realizar el propio ofrecimiento y la comunión con Cristo en ese momento de la misa.

A partir del siglo XI empieza a hacerse sobre el altar principal la reserva eucarística: sagrarios en forma de paloma, suspendidos o en pequeñas torres, que reciben el nombre de TABERNÁCULO., y poco tiempo después el uso de la lámpara, cuyo cuidado y mantenimiento estaba a cargo de las cofradías.

En 1264 el papa Urbano IV instituye para toda la iglesia la fiesta del Corpus Christi, convirtiéndola en una de las principales solemnidades del año, sobre todo después del concilio de Trento, cuando pasó a ser un signo del catolicismo, frente a la doctrina protestante. Otras devociones posteriores fueron las CUARENTA HORAS, la Exposición durante la misa, la adoración nocturna o perpetua, que tuvieron una orientación manifiesta de reparación hacia el Señor presente en el sacramento, hecho prisionero por nosotros, humillado y escarnecido por los pecados.

Desde comienzos del siglo XX se apreciaron síntomas de una crisis en el culto eucarístico fuera de la misa (disposiciones y reformas de Pio X y Pio XII), que se consumará después del vaticano II, pero que llevó a la par una mayor comprensión y estimación de la liturgia eucarística.

Elementos negativos:
Sin afectar la legitimidad de este culto, padecía no obstante de insuficiencias y acentuaciones propias del tiempo en que nació:
1- Posibilidad de convertirse en una realidad desgajada de la celebración eucarística.
2- Justificación autónoma a causa de una teología esencialista y apologética
3- Escasa participación del pueblo en la misa y la comunión sacramental.
4- Devocionismo e individualismo en lugar de nutrirse de las fuentes objetivas de la Palabra de Dios y la Tradición de los Padres de la Iglesia.

El vaticano II...  impregnó una nueva orientación al culto eucarístico, y nos ofreció unas importantes líneas teológicas a tener en cuenta:
1- El misterio eucarístico es el centro de la liturgia, y por lo mismo, de toda la vida cristiana. Por misterio eucarístico se entiende la eucaristía en la totalidad de sus aspectos, comenzando por la celebración del memorial del Señor. Esta celebración es también el centro de la vida de la iglesia local y universal.
2- La celebración eucarística es el punto de referencia y la clave de comprensión del culto a la eucaristía, es decir, el origen y el fin de todo culto eucarístico. La eucaristía está siempre destinada a la comunión, aunque mientras tanto, pueda recibir la adoración y el culto de los fieles.
3- La conservación de la eucaristía tiene como objeto primario y primordial la administración del viático, y como objeto secundario la distribución de la comunión y la adoración de Cristo, presente en el sacramento. Por tanto, el culto eucarístico debe conducir a una participación más plena y profunda en el misterio pascual, es decir: PARTICIPAR MÁS FRECUENTEMENTE EN LA EUCARISTÍA Y CON MÁS DISPOSICIÓN; y Practicar LA UNIDAD ENTRE EUCARISTÍA Y CARIDAD. El culto eucarístico no puede ser ajeno a la vida; debe haber continuidad entre eucaristía y servicio al hermano.
4- Armonizar el culto eucarístico con la estructura pascual, trinitario y celebrativo del año cristiano.
5- Importantes los signos que acompañan al culto litúrgico, para no opacar la centralidad de la misa (exposición debe ser después de la misa, no estar la reserva en el altar mayor, que no sea más solemne la exposición que la misa)

domingo, 17 de noviembre de 2019

EL DÍA DEL SEÑOR... ¿cerca o lejos? (Domingo XXXIII, C)


Cuando Lucas escribía su Evangelio las cosas iban mal para los cristianos de su tiempo: el templo de Jerusalén había sido destruido y la ciudad arrasada (sería casi como si eso sucediera hoy con Roma y la ciudad del Vaticano). El impacto fue grande, pues aquellos primeros seguidores de Jesús eran judíos, y mantenían s vínculo con el templo y la sinagoga. Para colmo, los cristianos estaban siendo expulsados de esos lugares, donde escuchaban y comentaban las Escrituras,  y perseguidos por las autoridades religiosas judías, y también por las romanas, y hasta muriendo como mártires de su fe.  Las familias se habían dividido y ocurrían los eventos naturales de siempre... en fin, que aquello parecía el fin del mundo, la gente se asustaba, y creía que era la tan anunciada segunda venida de Cristo. 

Entonces Lucas, recurre a un género bíblico, el apocalíptico, para darle un mensaje a la comunidad creyente por boca de Jesús, que puede resumirse en pocas palabras: 

Todavía no es el final, confíen en las promesas de Jesús, que les dará sabiduría y valor para enfrentar todo eso, y además tendrán oportunidad de dar testimonio. Y perseveren...

Hoy también nos inquietan y preocupan muchas cosas, tanto del mundo del que somos parte como de la Iglesia: guerras, conflictos, tragedias, divisiones, perdida de valores, y un largo etcétera... Y el temor y la angustia nos hacen pensar también: es el fin del mundo; y no faltan los profetas de calamidades, que avivan con leña nueva el miedo de siempre.  Jesús lo dice claro: No les hagan caso, no soy yo, no hablan en mi nombre.

El mensaje de Jesús, también con respecto al llamado "día del Señor", es BUENA NUEVA, invitación a confiar y a esperar. No tengan miedo, dice Jesús a los suyos una y otra vez. También lo difícil del camino se vuelve oportunidad, y como dice Malaquías, si vamos de la mano de Jesús nos iluminará un sol de justicia que lleva la salud en las alas...

De cualquier modo, el mismo Señor que vendrá al final de la Historia sale a nuestro encuentro cada día. Preparémonos para celebrar el final de este ciclo litúrgico, ya el domingo próximo será la Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo... y caminemos con alegría y paz, sirviendo a nuestro Dios en nuestros prójimos, sobre todo en los más pobres. No hay por qué temer que llegue "el día del Señor", al contrario; recemos para que Cristo venga: Ven, Señor Jesús...

Fray Manuel de Jesús.

EL EVANGELIO; LA RELIGIÓN Y LOS POLÍTICOS.


Si algo hay claro en las palabras de Jesús (Lucas 21, 12-19) es que sus discípulos no van a encontrar siempre buena acogida ante los gobernantes políticos. Por tanto, cuando los que anuncian el Evangelio encuentran buena acogida en quienes manejan el poder y el dinero, es probable que no están anunciando el Evangelio, sino otras cosas que, disfrazadas de Evangelio, en realidad nada tienen que ver con la propuesta de Jesús.

El mejor disfraz del Evangelio suele ser la "religión". Los hombres de la religión suelen tener la fuerte inclinación a entenderse bien con los poderes públicos que respetan, costean y promueven las instituciones religiosas y los actos de la religión. Los gobernantes que hacen eso mantienen buenas relaciones con los dirigentes religiosos y, por supuesto, jamás los persiguen. Por otra parte, como a grandes sectores de la población le interesa más la religión que en Evangelio, los gobernantes se dedican a promover la religión, por más que el Evangelio no se tenga en cuenta para nada.

 El hecho es que las cosas se han puesto de tal manera que ya resulta complicado saber si lo que buscan los los religiosos y protegen los políticos es el Evangelio, es la religión o son los intereses y conveniencias de todos. ¿No ha llegado la hora de poner las cosas en claro?

José María Castillo
La religión de Jesús